2.DEJANDO HUELLAS EN LA PIEL, UN ORGASMO PARA EL ALMA

2280 Words
Yulieth, a sus quince años, faltando sólo un año para iniciar sus estudios profesionales, desde que vio a Jhon en aquella cafetería quedó impactada con sus encantos; él parecía un modelo de revista, tenía una mirada penetrante y esa sonrisa coqueta y cautivadora que sin duda alguna podía tener a la mujer que quisiera, ella quería ser una mujer para él, sería sólo una vez, sería sólo esa vez, su hermano le había contado que él vivía en Francia, no lo volvería a ver, y eso no importaba, esa primera vez tendría que ser mágica y sería para él, porque esa primera vez era suya, era ella quien quería recordarla y quería impregnarse de él.  Pudo ver como su hermano hablaba con él, como hicieron cierta amistad y vio la oportunidad, le dijo desde la puerta que lo invitará a la cena y así lo hizo, después de aquella respuesta de Jhon ella perdió toda esperanza.  Después de haber perdido a Jhon de vista, sólo pudo pensar en lo que había podido escuchar, >, llegó a aquel hotel y preguntó por él, se encontraba en el bar, ella solo lo vio en la barra a través de la entrada pero no se acercó a él, estaba indecisa, sólo se limitó a verlo, pensaba irse de allí, pero también quería entregarse, esa primera vez es muy importante y quería que fuera él > pensó ella.  Vio cómo él se levantó de su silla y salió hacia el ascensor donde había un grupo de personas con quienes ella se camuflo para no ser descubierta, subieron pero él estaba algo tomado por lo no se percató ni esperó que de ella estuviera allí, ella salió tras él y pudo ver la habitación a la que ingresó; se quedó esperando indecisa.  > pensó ella fuera de aquella habitación.  Sentía que el corazón salía de su pecho, sentía su sexo vibrar, sentía que su piel pedía a gritos aquel hombre, bajo las escaleras para intentar calmarse, respiro profundo y desidia subió a aquella habitación, golpeó la puerta con suavidad y la puerta se abrió.  Jhon pudo ver quién perturba su descanso y esa hermosa ilusión, aquella hermosa joven que alteró sus sentidos estaba de pie en su puerta; aún con su vestido blanco y esos tacones que le regalaban unos centímetros de más, él le sonrió con malicia y seducción, ella respondió con una sonrisa.   - Supongo que estoy lo suficientemente ebrio como para estar imaginándote – dijo Jhon descargando su cabeza al marco de su puerta. - Ella se sonrojo por el comentario y lo beso en la mejilla, pero el con un rápido movimiento la tomó por la cintura y la acercó a él besando sus labios. – me vas a dejar pasar? – preguntó ella, él movió la cabeza negando y ella lo vio algo intrigada. – ¿dónde supone tu hermano que estás? – indagó Jhon – con mi supuesto novio Andrés – respondió Yulieth con una sonrisa pícara, Jhon sintió que algo se movió en su interior con las palabras de ella, > pensó Jhon.   - Mañana puede que despierte y no recuerde nada de lo que pueda pasar ahora – dijo Jhon sin soltar la cintura de ella - ¿aun quieres entrar? – preguntó Jhon y ella asintió con la cabeza y puso sus labios sobre los de él, Jhon soltó el agarre y se hizo a un lado abriendo más la puerta y dando paso para que ella ingresara. – no te preocupes, no estaré cuando despiertes – dijo Yulieth con una coqueta sonrisa y Jhon frunció el ceño mirándola con incredulidad. > pensó Jhon con cierto temor a los problemas que pudieran llegar con ella.   Yulieth no entendía que le estaba pasando, > pensaba Yulieth angustiada de sentir su corazón y con la certeza que él podía escucharlo.   Se escuchó el sonido de la puerta cerrarse, ella dio un pequeño salto de susto por el sonido, él la giro para que quedara de frente a él y la beso con pasión, ella respondió de la misma manera como él le había acabado de enseñar unas horas antes, el beso se intensificó y él se inclinó para poner sus manos bajo su vestido y acariciar sus piernas mientras subía hasta sus glúteos, la sintió estremecerse cuando sus manos llegaron a su destino, magreo sus glúteos y pasó su mano de manera muy sutil en su sexo sintiendo la humedad en su panti, ella rompió el beso cuando sintió aquella íntima caricia y se sonrojó bajando la cara mirada avergonzada sabiendo cuán mojada estaba y que él lo había descubierto, él tomó su mentón y subió su rostro buscando sus hermosos ojos marrones, - ¿éstas bien? – preguntó el buscando que no apartara su mirada, ella asintió sonrojada y continuaron besándose – estas mojada para mí – susurro Jhon, ella seguía sonrojada. Entre aquel beso en el jardín donde ella no sabía qué hacer, esa manera tan coqueta que llegó a su habitación y esa timidez ante su propia humedad, no sabía que pensar, Jhon estaba excitado y confundido, pero no detuvo aquellos besos.   Jhon sabía que estaba en el punto sin retorno, donde no podía detenerse y no quería hacerlo; aunque no se sentía merecedor de aquel honor desconocía la razón por la que ella lo eligió a él, > pensó Jhon mientras buscaba el cierre de su vestido acariciando aquel hermoso e inocente cuerpo y sentía esa inexperiencia virginal; al encontrar el cierre, se deshizo del obstáculo que los separa de la piel, dejando que cayera por la gravedad, ella jadeo excitada y avergonzada de su desnudez, él podía ver su ropa interior blanca de encaje, ella sentía que esos besos viajaban en cada milímetro de su piel, aún tenía la ventaja de sus tacones que le permitían recibir esos besos con más comodidad, ya que el Medía 1.80, Jhon bajó dando besos tiernos en su cuello mientras desabrochaba su brasier y acariciaba sus senos, besaba y acariciaba con su lengua los pezones, haciendo palpitar su v****a de deseo, en un repentino movimiento él la tomó en sus brazos cual princesa y la llevó a la cama, allí le quitó los zapatos dando besos en sus piernas mientras subía, subió hasta llegar a su sexo, ella se estremeció y lanzó un sonido de excitación e instintivamente tapó su boca con sus manos, él tomó sus manos y las retiró, - quiero escucharte, regálame todos tus sonidos, dame todo tu placer—le susurró al oído mientras besaba el lóbulo de su oreja y bajo a retomar donde había quedado, besaba su sexo y le daba pequeños y tiernos mordiscos por encima de sus pantis, después los quito viendo todo su cuerpo vulnerable expuesto para él; ella tenía sus ojos cerrados y apretaba las sábanas por todo el placer que estaba sintiendo, él se estaba tomando su tiempo para hacer que ella disfrutara cada sensación. > pensaba Yulieth ante tantas sensaciones y ante su último pensamiento no pudo evitar reír.   Jhon Separó las piernas de Yulieth con delicadeza mientras se ponía en medio de ellas, el continuaba con su pijama puesta pero no podía evitar que se notara su m*****o erecto,  se inclinó y beso la v****a húmeda, acarició con su dedos su clítoris mientras introducía su lengua simulando la penetración, el veía como se estremecía de placer, su lengua jugó con su clítoris mientras acariciaba con sus manos sus glúteo y agarraba sus caderas para que no se zafara de su boca con sus movimientos; ella pudo sentir como su alma abandonó su cuerpo por un instante, como su cuerpo se llenó de ese extraño placer que no explican en las clases de educación s****l en los colegios, ese placer del que se quiere repetir, un placer del que no se tiene suficiente.   Jhon vio con satisfacción como se estremecía ella de placer, subió buscando sus labios para besarla, ella huía de su mirada, - mírame por favor – dijo Jhon con una sonrisa de satisfacción – sabes delicioso, jamás olvidaré tu sabor – dijo Jhon besándola de nuevo, ella rompió el beso buscando sus brazos y él se acostó junto a ella abrazándola y ella escondía su rostro en su pecho, - mi ninfa, ya llegara el indicado – dijo Jhon a manera de susurro. > pensó ella.   Después de unos minutos abrazados, creyendo que él dormía, queriendo regresar el placer ofrecido por él, buscó acariciar el m*****o de Jhon que aún se encontraba erecto, el sintió esa curiosidad más con su ingenua inseguridad y sonrió deteniendo la mano, - no mi ninfa, quédate con mis huellas, déjame con tu recuerdo, no tienes que hacer nada – le dijo Jhon y la beso, iniciando de nuevo ese juego erótico, la cubrió con las sábanas y despacio se introdujo en ellas, empezó a besar sus senos y chupo cada pezón haciendo que cada una de sus acciones hicieran eco en su v****a, bajó haciendo un camino de besos hasta su Clítoris, donde se detuvo  jugar con su lengua e introduciendo simulando de nuevo la penetración y dándole de nuevo el más placentero orgasmo que ella pudiera disfrutar, salió de las sábanas y la beso queriendo robar cada gemido de placer que salía de su boca. > se preguntaba ella, el continuaba con la ropa aún puesta, pero podía sentir su deseo.  > pensó Jhon mientras se acostaba al lado de Yulieth, la acercó para besarla y la abrazo mientras ella hundía su rostro en su cuello.   Ella se aferró a él, ese hombre de 1.70, cabello castaño, ojos verdes y cuerpo perfecto; después de disfrutar esa visita por un rato, se entregaron a los brazos de Morfeo.   Yulieth se despertó sobresaltada, no quería estar ahí cuando el despertará, > recordaba esas palabras que Jhon le había dicho y no quería sentirse más avergonzada de lo que ya estaba por lo que había ocurrido, sería aún más vergonzoso tener que explicar su presencia en esa habitación, además después de haberle dicho que no estaría ahí cuando el despertará, no quería que él sintiera que ella lo presionaba de alguna manera, tomó su vestido y su brasier, entró al baño en silencio para asearse un poco, dio un par de vueltas silenciosas en la habitación buscando sus pantis pero sin éxito, lo sintió moverse en la cama y decidió marcharse sin ellos en silencio.   Jhon despertó y ya eran las 9:30 de la mañana, debía empezar a alistar para salir, se dirigió al baño esperando que ella estuviera allí pero sin éxito, suspiro > pensó Jhon; mientras se duchaba recordaba a Yulieth estremecerse de ese placer nuevo para ella y verla sonrojada por la vergüenza de sus propios deseos, mientras se vestía no podía creer como había aguantado aquella tentación > pensó de nuevo, > pensaba recordando que desde que la vio en aquella cafetería la deseo y cuando tuvo la oportunidad fue todo un caballero > pensaba, De pronto el sonido de su celular lo hizo reaccionar  - Habla jhon – respondió su teléfono celular   - Como es que te quedas en el hotel y no vienes a casa – su madre le reclamó al otro lado de la línea   - No es lo que piensas, necesitaba este tiempo fuera, ayer fue un día difícil y necesitaba un relax, éste relax no lo puedo ni lo pienso llevar a tu casa, entonces aclarado el punto… como estás. – dijo jhon a su madre mientras seguía alistando sus cosas para salir.   - Bien, ¿vendrás hoy?   - No, mi vuelo sale a las 3:00 de la tarde y no sé cuándo regrese, sabes que debo dejar las cosas arregladas allá para venir a asumir mi vida aquí.   - Sabes que te amo ¿verdad?   - No lo sé, creo que vas a tener que decirlo mas seguido y demostrarlo.   - Está bien, pero cada cuanto quieres que te lo diga   - No se, creo que eso depende de cuánto me ames no?   - Esta bien, no olvides llamar cuando llegues – se sintió un silencio, Jhon veía algo entre las sábanas, pudo ver un pequeño encaje, frunciendo el ceño con curiosidad, lo tomó y descubriendo que era el panti de Yulieth, soltó una Sonora carcajada y guardo en el bolsillo de su pantalón el pequeño encaje.   - De qué te ríes. – preguntaron al otro lado de la línea   - Nada doctora Julia, espero recordar llamarla cuando llegue. Adiós   - ¿Algún día me llamaras mamá? - Se escuchó un incómodo silencio.   - No lo sé – respondió Jhon.   - Lo siento, de verdad discúlpame. – espero que me llames cuando llegues para saber que llegaste bien. Adiós. – terminó la llamada sin esperar respuesta por parte de Jhon.  
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