3. ADAPTARSE A VIVIR CON LOS RECUERDOS

1963 Words
Yulieth había llegado a su casa, no entendía muy bien todo lo que pasó, solo sabía que aquello era inolvidable; para todo lo que pasó, para todo lo que sintió, no existía ningún manual, esas sensaciones vienen sin instrucciones, no existen clases en el colegio que enseñe aquello que la piel pide; ahora, había surgido un sentimiento, esas sensaciones que un completo extraño le hizo sentir.  >  pensó Yulieth encerrada en su habitación, después derramar unas lágrimas se quedó dormida, unos golpes en la puerta de su cuarto la despertaron – hola muñequita – escucho hablar a Luis – a desayunar dormilona – Yulieth se sentó al borde de la cama – ya voy, gracias – respondió ella, entró a su baño, hizo su rutina de aseo y bajó a desayunar después de pasar por el espejo – todo va a estar bien, ya pasó, ya no está, pero fue maravilloso – se dijo con una sonrisa de felicidad y satisfacción.  – ¿a qué hora llegaste muñequita? – preguntó su hermano, - no sé, no vi la hora.  – estuviste llorando – dijo Luis, - ¿quieres hablar? – sé escuchaba preocupado – no es nada, no te preocupes, cosas de mujeres – respondió Yulieth, sabía que era la mejor forma de evadir esos interrogantes con su hermano, después, todo quedó en silencio.   Jhon estaba en el aeropuerto esperando la hora de abordar, estaba en la sección de fumadores, sacó del bolsillo de su chaqueta los cigarrillos y metió la mano en su pantalón para buscar su encendedor encontrándose con los pantis blancos de encaje de Yulieth, sonrió con picardía pensando en lo ocurrido la noche anterior y desistió de fumar.    En el avión, Jhon quiso descansar, cerró los ojos y después de 45 minutos escucho pequeños golpes que le hicieron reaccionar; se incorporó en su asiento, acomodó su saco, su corbata respiró profundo e intentó dormir de nuevo sin éxito.   Yulieth se reunió con sus amigos, esos dos seres incondicionales, Andrés, dos años mayor que ella, ante los ojos de su hermano era su novio, nunca se supo cómo llegó a esa conclusión ya que es gay y Thamara, un año mayor que ella, los tres Mosqueteros, confidentes, incondicionales, leales, sin embargo, ella prefirió callar aquello que vivió, es un recuerdo suyo, un recuerdo que estaba grabado en su alma, estampado en su piel, nada ni nadie se lo quitaría y la opinión de sus amigos no contaba.  Prefirieron hablar de los proyectos que tenían al terminar su colegio, Cada uno tenía su propio estilo, sus propios proyectos de vida, su futuro.   Yulieth vivía sola con su hermano después de la muerte de sus padres en un trágico accidente de auto, su hermano era 7 años mayor que ella, estuvieron bajo el cuidado de un tío hasta que Luis fue lo suficientemente responsable para hacerse cargo de su hermana, sacó adelante sus estudios en arquitectura y está dispuesto a apoyar a su hermana en lo que desea estudiar aunque ella ha querido ayudar económicamente a su hermano trabajando por jornadas en la cafetería “la ninfa”, aquella cafetería que tantos recuerdos despertaría porque fue ahí donde todo inició, ahora más que nunca esa cafetería era importante para ella.  Jhon llegó a su apartamento, intentó dormir, cerró sus ojos y fragmentos de recuerdos de aquella noche llegaron a su mente, no pudo evitar su erección, con rapidez liberó su m*****o y empezó a acariciar para satisfacer aquella necesidad mientras pensaba en esa mirada marrón y esos labios jadeando de placer; después de liberar su tensión, se durmió por 45 minutos, después escucho unos pequeños golpes en la puerta de su habitación y despertó exaltado ya que no había nadie más en su apartamento.  Después de asegurarse que nadie llamaba a la puerta de su habitación llamó a sus amigos, Richard, Carlos y Sam que siempre estaban dispuestos para lo que fuera necesario, en las buenas y en las malas, en las malas y en las peores ellos estaban ahí y en ese momento necesitaba salir para despejar su mente.   Jhon y sus amigos regresarían a su país y ciudad natal, ahora más que amigos eran socios, trabajarían para sacar adelante aquellos negocios de los que tenía que hacerse cargo, en dos años, sería su regreso definitivo, después de terminar la especialización que cada uno había elegido.    Llegaron a un bar, tenían que celebrar la nueva vida que los esperaba y Jhon tenía que deshacerse de algunos recuerdos de los que no pensaba contarle a sus amigos > pensó Jhon mientras llegaban a tomar el pedido > pensaba mientras recordaba como recorrió con sus labios ese cuerpo virginal, - Jhon, que vas a pedir – le dijo Richard chasqueando sus dedos para llamar la atención y sacar a Jhon de su idilio – whisky – dijo Jhon a la mesera. – ¿algo para contar Jhon? – preguntó Richard mirándolo sonreír perdido en sus recuerdos. – no, nada – respondió moviendo la cabeza en señal de negación y desviando su mirada a la nada.   Después de unas horas, Jhon y sus amigos ya contaban con compañía femenina, sólo Richard notó que Jhon no fumó ni un cigarrillo en toda noche, sonreía de manera esporádica sin razón, pero jamás contó nada; cuando se disponía a cancelar la cuenta, sacó de su bolsillo aquel encaje que nadie percibió, pero Jhon sólo sonreía y con un rápido movimiento los guardó de nuevo antes que sus amigos y su acompañante pudieran verlo.  Salió con su compañera rumbo a un hotel.   Las aventuras sexuales eran sólo eso, aventuras, hasta donde fuera posible evitaba besarlas y jamás les proporcionaba sexo oral, pero lo recibía con gusto.  En la habitación, se deshicieron de la ropa con rapidez, los recuerdos que habían llegado tenían a Jhon completamente excitado, su pantalón lastimaba su m*****o que buscaba de manera desesperada la liberación, le dio un beso apasionado, bajo besando su cuello mientras con sus dedos acariciaba el clítoris haciendo círculos e introduciéndolo en su v****a sintiendo aquella humedad, no despegaba su boca de los senos de ella, lamiendo y mordiendo los pezones, imágenes de aquellos senos puros llegaban a la mente de Jhon y gemía por la excitación, de manera rápida sacó un preservativo de afán se lo puso, la giro para que quedara de espaldas a él y la penetro por atrás, solo pensaba en esa mirada marrón mientras la embestía, con agresividad, ella estaba jadeando de placer y el solo disfrutaba ese momento esperando que ella llegara al clímax, esta vez no hubo mucho preámbulo, después explotar de placer, él desechó el preservativo en el baño, se aseo y salió a toda prisa de la habitación, no dijo nada, no miro a atrás, no entendía lo que sentía, solo sabía que no quería descubrir que aquella mujer que estaba en la cama no era con quien había imaginado teniendo sexo.  > pensaba aquel nombre y su piel se estremecía; llego a su apartamento y saco de su pantalón aquel encaje y con rabia lo arrojó al suelo, se ducho, se puso el pantalón de su pijama y se tendió en cama intentando conciliar el sueño, después de tanto buscar pensamientos que disiparan aquellos recuerdos logro dormir; 45 minutos después escucho en sus sueños los golpes en la puerta que lo despertaron y ya no quiso levantarse a revisar pero no logro conciliar el sueño de nuevo, estaba enloqueciendo.  Jhon Se levantó de la cama, se ducho y cuando se disponía a salir de la habitación vio en el suelo aquel pequeño encaje que levanto con delicadeza, uso el jabón líquido y con todo el cuidado que aquellos recuerdos le traían lo lavo,  los colgó dentro de su armario como si se tratara de una prenda de vestir que puede echarse a perder si es tocada por cualquier otra prenda; salió a trotar poniendo música en su celular usando sus auriculares, buscaba que el ejercicio quitara aquellos ojos marrones de su mente, esperaba que el sonido de la música hiciera desaparecer aquellos sonidos de placer que expulsaban aquellos hermosos labios; a lo lejos, vio una tienda de perfumes, > pensó Jhon y se acercó con dudas pero decidió entrar – ¿en qué puedo colaborarle? – escucho una voz femenina – estoy buscando un aroma a jazmín, es algo particular – dijo Jhon a la joven vendedora, ella le enseño una variedad de fragancias, después de muchos probadores, no logró encontrar aquel aroma que tenía grabado en su alma – ¿como te llamas? – preguntó Jhon viendo aquellos ojos coquetos, - Alejandra – respondió sonriendo, - es un placer – dijo el y salió del almacén.   Unos meses después…   En el apartamento, Jhon se ducho, cuando se disponía a buscar ropa dentro de su armario vio aquella delicada prenda, suspiro con resignación – viviré con tu recuerdo niña – se dijo mientras preparaba la ropa con que se vestirá; había decidió Buscar ese aroma, así no la extrañaría.  Visitó dos perfumerías en las que no encontró aquel aroma, a Jhon no se le distinguía por la paciencia así que se daría por vencido, sin embargo pudo ver un pequeño local en un centro comercial, “perfumería Olimpo” – está será la última – se dijo el mientras se dirigía a aquel local donde una hermosa morena que atendía el lugar se le acercó – ¿puedo ayudar en algo? Preguntó tan pronto vio ingresar a Jhon al establecimiento – estoy buscando un aroma a jazmín - dijo Jhon sin saludar, - por aquí por favor – dijo aquella morena y se dedicó a enseñar diferentes aromas, por fin después de muchos aromas Jhon hizo una mueca de placer con sus labios indicando haber encontrado el aroma que necesitaba, la vendedora asintió con la cabeza y lo llevo hasta la caja para empacar el perfume, - es de las fragancia que está a punto de salir del mercado – dijo la vendedora mientras veía la pantalla de su computador, Jhon la vio con asombro y preocupación, - ¿cuantos tiene e existencia actualmente? – pregunto el, la vendedora tecleo en su computadora – 80 en esta sede y en la sede oriente quedan 70 – respondió ella, - me llevo los 80, - dijo Jhon, no quería perder ese aroma, - ¿a qué hora sales? - Le pregunto Jhon con una sonrisa, la joven mordió su labio – a las 7 de la noche – respondió ella, - está bien, paso por ti a esa hora. – le dijo Jhon a la joven a lo que ella le respondió con una sonrisa y salió de la tienda, sin nombres, sin preámbulos, solo impulso s****l movió aquel compromiso.   Yulieth continuaba trabando en la cafetería “la ninfa” sin descuidar sus estudios y ayudaba a su hermano en el proyecto de la construcción de la casa de Jhon, necesitaba que su cliente quedara satisfecho para abrirse la puerta en la empresa de construcciones e inversiones de la que Jhon debía hacerse cargo cuando regresara; ella no podía olvidar aquella noche y lo único que tenía de él era su nombre > suspiraba con aquel recuerdo.  
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