-¿Qué hacen ellos aquí?- Fue lo primero que dije al entrar a la casa de Emma y arrinconarla en el pasillo. -Son tus padres. No empieces con tus rabietas, Melany. Era obvio que iban a querer venir. -¿Querer venir? Apuesto a que les inventaste que yo los invité.- Suspiró, cerrando los ojos y enderezándose. -Sólo quiero que vayas allá con una linda sonrisa, sin hacer problemas, a compartir con mi esposo, con tus padres y con Camilo. Y a penas éste fue nombrado, recordé que lo había dejado sólo con mis progenitores en la sala de estar, ya que mi cuñado había salido. Dejé a Emma con la palabra en la boca para ir en busca de mi acompañante. -Somos compañeros de oficina.- Escuché mientras llegaba. -¿Eres novio de mi hija?- Cuestionó Gerardo, mi padre. -No es tu asunto.- Intervine más para

