'4 Era tan bella, era tan bella que su mirada todavía me quema como quisiera, poderla olvidar pero se acerca y no lo puedo evitar, porque cuando habla con sus ojos dice cosas que no puedo entender...' La caligrafía era tan ordenada que me parecía un pecado tirar el papel con adhesivo, el cual también había encontrado en la pantalla de mi computador cuando esta mañana llegué a mi lugar de trabajo. La acabé guardando con los otro papeles, en la gaveta. Para variar, Camilo no había llegado, lo que me daba a entender que él los dejaba cuando yo me iba al finalizar cada jornada. Suspiré, pensando qué hacer cuando la cuenta regresiva acabase. Saber que quedaban cuatro días para que según él, nos besáramos, sólo me hacía tener los pelos de punta. Caminé a la oficina de Christopher en

