Convencida de que la propuesta de Baltasar era la mejor loreta esa misma noche no perdió tiempo y apenas graham ingresó a la sala de estar de la casa la empleada de servicio en seguida salió corriendo detrás de ella para avisarle de la llegada de su esposo. No se dio tiempo a perder y sin dudarlo bajó las escaleras. La confianza que tenía en era totalmente ciega tan ciega que no se permitía ver las intenciones del hombre con el que se había casado quien desde el mismo primer día de matrimonio ya le estaba haciendo infiel con su hermana y anteriormente con cualquier mujer de las que él suele Buscar en los clubes a los que asiste. —Amor, buenas noches, ¿Cómo te fue el día de trabajo? —le preguntó ella en un tono de voz bastante meloso y adulador el típico que usa siempre cuando está cerca

