—¿Qué carajo crees que estás haciendo con tu vida? —reclamó Graham cuando finalizaron, la ayudóa ponerse de pie, tomó la misma servilleta que decoraba la mesa y limpió el sexo de Anna. Algo grotesco pero para él tan básico como es cuidar a quien acaba de darle una gran satisfacción. —Puedo sola —rechazo Anna evadiéndolo, pero ya era demasiado tarde, Graham no solo la había limpiado sino que también llevó el panti a su lugar. Antes de cuidar protegerse, se cuidó en protegerla a ella, y era algo extraño en un hombre tan prepotente. Solo que ella no sabía que esto era parte de su forma de tratar a su amante si era de las que habían llegado a ocupar un lugar importante en su vida s****l. —Toma asiento, ya nos vamos de aquí —le dijo en una orden. —No eres nadie para mandarme, no sabia que

