—Señores, ¿Qué hago aquí realmente? Pregunto en el tono más profesional que puedo aún con la mirada fija en ellos que no dejan de verme, cuando el carraspeo de garganta proviene de uno de ellos logrando que la limusina se ponga en marcha. Me permito detallar a lujo en el interior de esta maravilla, es más elegante de lo que imagine, es lo suficientemente grande como para que ocho personas logren viajar y que todos vayan cómodos; tiene una pequeña heladera, un pequeño estante con copas de vino y champaña, los asientos son de cuero de color n***o, la tenue luz roja da un ambiente de intimidad al parecido al ambiente que suelen tener los clubes de la alta sociedad. Observo el techo y noto que tiene una ventana para sacar la cabeza como en las películas de comedia romántica, que poca clase

