Me encuentro de pie en el medio de la oficina del señor Myers, mi jefe, no me atrevo a dar un paso más me siento fuera de lugar aquí, esta oficina grita elegancia, poder, está decorada en tonos blancos y negros, detrás de la silla que ocupa Myers se puede ver toda la ciudad gracias al enorme ventanal que sustituye a toda la pared y va desde el techo hasta el suelo, su mirada está fija en mí logrando que me ponga aún más nerviosa, el otro invitado a la reunión aún no ha girado su cuerpo, si no fuera porque percibo el ligero movimiento de sus pulmones al respirar podría jurar que se trata de una estatua, muy apuesta por cierto la que ocupa dicho lugar… La mirada de mi jefe no se despega de mí en ningún momento, siento como detalla cada parte de mi cuerpo con una sonrisa en el rostro; lo obse

