—No me gustas, Johannes, simplemente decidí que no puedo vivir sin ti. —¿Y eso qué significa? — susurré, sus labios se curvaron en esa maldita sonrisa burlona que siempre aparecía cuando estaba divirtiéndose y sintiéndose un poco frustrado, se encogió de hombros y suspiró, sus manos pasaron por sus cabellos. —Ya no tenemos 17 años, Johannes, de ser por mí jamás te dejaría salir de esta habitación de nuevo, pero sé que eso no te gustaría. Sé que cuando éramos más jóvenes hice cosas que te lastimaron, estos ultimo par de años me permitieron darme cuenta de lo equivocado e idiota que fui contigo, no quiero volver a eso, no quiero lastimarte, pero tampoco deseo salir lastimado. Es verdad que no te llamé y no dije nada después de irme, sé que fue una estupidez y me arrepiento todos los días

