Capítulo 1

1709 Words
Scarlett Lo primero que hice al despertar fue abrir el enorme ventanal de mi habitación, mis ojos se centraron en las pequeñas aves que desplegaban sus alas y se movían rápidamente perdiéndose en el cielo azul de la ciudad de Praga. Mis pies descalzos me llevaron hacia el balcón dejando que el frío viento matutino acariciara mis piernas y brazos desnudos. Alzo mis brazos como si de alas se trataran y cierro mis ojos dejando que la brisa se llevara con ella mis pensamientos; como envidiaba a esas aves que con tan solo un impulso extendían sus alas y podían volar, se dejaban llevar por el viento mientras surcaban los cielos totalmente libres, pero a diferencia mía, mis alas fueron cortadas hace tiempo por el hombre más despreciable. Él me tenía en su poder e hiciera lo que hiciera eso jamás cambiaría, cualquier movimiento en falso me llevaría a mi propia muerte, aunque esa idea no era del todo mala, tal vez de esa forma podría ser finalmente libre. Muevo mi cabeza de un lado a otro dejando a un lado mis pensamientos suicidas para cerrar el gran ventanal y comenzar mi día. Tomé una ducha rápida y me dirigí a mi armario para poder vestirme, miles de prendas Channel y Louis Vuitton adornaban mi armario. Tenía más de lo que una chica universitaria podía desear, ropa de diseñador, un hermoso departamento en la mejor zona de la ciudad, maquillaje, dinero, joyas y fama. Pero eso no tenía ningún valor para mí y menos al saber de quién provenía, así que, hago a un lado las finas prendas y elijo unos jeans rasgados, una sudadera color mostaza, unas zapatillas blancas y mi gorro favorito de lana color rojo. Estaba lista para comenzar un día más en el infierno. Voy a la cocina y tomo un durazno de la barra y lo llevo a mi boca, miro el reloj y puedo notar que faltaban cuarenta minutos para que dieran las ocho en punto, así que todavía tenía tiempo antes de que iniciara la primera clase, tomo las llaves del departamento y me pongo en marcha, pero en cuanto abro la puerta Blazej ya me esperaba afuera del departamento. —Buen día señorita Voitovych, el señor me ha ordenado que la lleve al instituto —anunció amablemente. —Dile a ese imbécil que iré al instituto como sé me dé mi gana —suelto con furia. —Pero señorita el señor... —comienza a decir totalmente asustado, después de todo él solo era mi chófer y sabía que él se desquitaría con Blazej sino cumplía con sus órdenes. —No te preocupes, él no te hará nada —traté de tranquilizarlo —dile a ese sujeto que no me encontraste, que cuando llegaste ya me había ido ¿entendido? —Señorita si el señor se llega a enterar, no le irá bien. —Eso lo sé —suelto un largo suspiro —aunque quisiera, él no va a matarme —aseguro, Blazej asiente poco convencido para después marcharse. Me daba lastima el pobre hombre, para poder mantener a su familia tenía que trabajar para ese monstruo y lo peor era que tenía que cuidarme a mí, quien no dejaba de meterse en problemas cada vez que podía. Cierro la puerta y me dispongo a seguir mi camino hasta el instituto o ese pensaba cuando una idea aterriza en mi mente. Una sonrisa se forma en mi rostro al ver la motocicleta color n***o que estaba estacionada a la vuelta de mi departamento. Ese fue el último que regalo que mi padre me dio cuando cumplí dieciséis años, me coloco el casco de seguridad y llevo mis auriculares a mis oídos para poner la música lo más fuerte que puedo para perderme en la letra de la canción en lugar de perderme en los pensamientos que tanto me atormentan. La música electrónica me acompaña hasta llegar a las puertas del instituto. Ahí estaba él con su dulce sonrisa y mirada sincera rodeado de chicos y chicas hablando animadamente, uno de sus brazos se posó por la cintura de una de las chicas y la atrajo hacia él. Iván Közel —Maldito bastardo —mascullo entre dientes. Iván Közel era un lobo disfrazado de oveja, su encantadora sonrisa y su caballerosidad derretían a cualquier mujer, era irónico pensar que hace unos años fui víctima de esos falsos encantos y ahora conozco lo que se esconde detrás de esa falsa sonrisa y piel de corderito, él y Aron Izavok son los chicos más populares de todo el campus, Iván es famoso gracias a que es hijo del dueño de la compañía Elite, la agencia de modelos más famosa de la ciudad, además de ser dueños de una revista de moda con demasiado prestigio, mientras que Aron es conocido por ser hijo del dueño del casino más grande de Praga. Iván era el chico vivaz y sociable mientras que Aron era el chico solitario que con solo una mirada lograba intimidarte, dos gotas de agua totalmente diferentes, pero con algo en común. La mafia. Ambas empresas que manejaban sus padres no era más que un engaño, la agencia de modelos Elite estaba involucrada con la trata de personas y el casino se dedicaba al lavado de dinero, cosas muy diferentes, lo sé, pero algo que tenían en común era el tráfico de drogas ¿qué cómo lo sé? Simple, yo formo parte de ese mundo gracias a que yo trabajo para Iván y ahora no puedo escapar de sus garras; como dije antes, cualquier paso en falso y estoy muerta. Así que lo mejor es mantenerme al margen de ambos mientras pueda.  Los ojos color miel de Iván se posan en mí en cuanto me ve llegar al instituto, me dirige una sonrisa cargada de malicia, lástima que yo era la única que podía ver lo que escondía esa sonrisa llena de maldad, trago en seco al notar que su sonrisa cambia por una mirada furiosa al verme llegar sola. Cuando el reloj del edificio principal suena anunciando el inicio de las clases, todos los alumnos se adentran en las instalaciones, menos uno, paso a su lado ignorando su presencia -acto que no salió bien- ya que Iván me toma del brazo para después llevarme a los jardines del instituto. El jardín es muy hermoso y tranquilo, el lugar ideal para descansar y también para que nadie escuche cuando alguien pide ayuda, Iván me acorrala entre el tronco de un árbol y su cuerpo, provocando que los huesos de mi espalda crujieran ante el impacto mientras él me sostiene de las muñecas sin ninguna delicadeza. —¡Suéltame Közel me lastimas! —Cierra la puta boca Scarlett —grita con fuerza cerca de mi rostro y por auto reflejo cierro los ojos asustada —¿se puede saber por qué mierda llegaste sola? ¡Le dije a ese idiota que pasara a recogerte! —Iván saca del bolsillo trasero de su pantalón su teléfono para hacer una llamada, sabía lo que sucedería, él llamaría a sus hombres para hacer escarmentar a los que se atrevían a desafiar sus órdenes. —Yo me fui antes, no quise esperar a Blazej —me apresuro a decir, Iván deja su celular para después estampar su mano en mi mejilla. El ardor era insoportable, sentía como la zona comenzaba a calentarse mientras un sabor a hierro inundaba mis labios, el imbécil me había roto mi labio inferior. Sabía que esto sucedería, Blazej me lo advirtió; yo misma me lo advertí, pero algo dentro de mí quería desafiarlo, estaba harta de seguir sus órdenes. —Te he dicho que aquí no harás lo que quieras —dice mientras apretaba con más fuerza mis muñecas. —Me lastimas Iván —suplico aun con los ojos cerrados. —Tú me perteneces así que harás lo que yo diga y cuando yo lo diga —esa simple frase hice que abra los ojos de golpe. —¡No te pertenezco idiota! —Iván me mira furioso apretando aún más el agarre de mis muñecas. —¡Ja! No me hagas reír preciosa ¿acaso no recuerdas por qué estás aquí? Fue para salvar la patética vida de tu padre —siento una puñalada en mi corazón al recordarlo —quieras o no, eres mía —y antes de pudiera decir algo posa su lengua sobre mi labio herido y me besa con fuerza.  Su boca se presiona con la mía mientras que intento apartarlo; sin embargo, no tengo éxito. No correspondo a su beso tan solo me limito a morder con fuerza su labio, quería que supiera que lo despreciaba y que desearía verlo muerto.  —¿Me has mordido? —Dice con incredulidad, Iván jala mi brazo provocando que su pecho choque con el mío —¡Bésame! —No —respondo con un nudo en la garganta provocando que una sonrisa ladina se asome en sus labios. —Sabes, Francescca se ha convertido en una niña muy linda ¿no querrás que algo le pase verdad? —Siento una opresión en mi pecho al recordar a mi pequeña hermana, así que con toda la repulsión que podía sentir hacía alguien, poso mis manos alrededor de su cuello para atraerlo hacía mí. Lo beso. —Así me gusta —suelta con burla, siento como sus manos acarician la piel de mi vientre desnudo provocando que mi cuerpo se tense ante su contacto.  Iván me mira de arriba a abajo mientras una mueca de desagrado se formaba en su rostro al mirar mi desaliñado atuendo. —Tanta ropa linda que te compro y conociendo a que te dedicas. Te empeñas a vestir así de horrenda —suelta con burla —me decepcionas cariño. —Sabes que odio todo lo que proviene de ti —digo con odio. —Parece que no entiendes ¿eh? Mereces un castigo por tener la lengua tan suelta —sus dedos comenzaron a acariciar mi rostro —esta noche tengo un trabajito especial para ti, cielo —Iván me besa de nuevo de manera posesiva, pero esta vez fue un beso corto a comparación del anterior después se marcha sin mirar atrás dejándome al borde de las lágrimas.
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