Prologo "El comienzo del final"
La obsesión por el poder es algo que siempre recorrió por mis venas; siempre supe que merecía más de lo inimaginable. Desde el primer recuerdo de mi ebrio padre golpeándome en el suelo hasta dejarme casi inconsciente; hasta la primera oportunidad que tuve de dejar esa miserable vida atrás e iniciar prácticamente de cero.
Mendigando por las calles, soportando las miradas de desprecio de las personas dirigidas a un insignificante mocoso de apenas diez años.
Llegarme a creer todas esas palabras de personas depreciables pudo llegar a ser mi más grande error. Dejarme llevar por todos los comentarios negativos pudo ser una gran falla de haberlos tomado en cuenta.
Pero al tener la más mínima oportunidad de subir en el bajo mundo de la venta de drogas ilegales en los barrios medios de Italia, fue la luz que me impulso a mis ambiciones. El tener mi primer pago, después de haber vendido mis primeros cincuenta gramos se siento como un impulso a mis pensamientos más avaros.
Durante el primer año como vendedor me sirvieron para conseguir un lugar apenas decente para dormir, dos comidas al día eran apenas suficientes para mi cuerpo en desarrollo. Pero con catorce años cumplidos decidí que era hora de pensar en grande, y más haya.
Me traslade desde el oeste hasta el sur de Italia a un pequeño pueblo donde se presumía los buenos distribuidores de cocaína, y mejores precios, dándote dinero fácil mucho más rápido. Ahí conocí a un chico larguirucho dos años mayor, dedicado igualmente a la venta de hierba en distintos puntos en algunos pueblos.
No tardaron en agradarle mis ideas. Consiguiendo una larga asociación y amistad durante años.
Con veintidós años surgiendo casi de la nada, se presumía de dos agiles jóvenes demasiado buenos en los negocios. Pero aun no era suficiente.
Aun había demasiados capos por sobre nosotros. Y eso no nos agradaba para nada. Merecíamos el mundo entero, y nos lo daríamos a como cualquier costo.
Una hermosa rubia de ojos azules y apenas diecisiete años fue la primera trampa en nuestra caza.
Su ingenuo padre no dudo ni un momento en dejar cada territorio en su poder a su pequeña hija, después de la muerte de sus dos hijos varones. La pequeña Lina no fue más que la única opción para heredera. Antes que siquiera lo pensara, un apuesto joven estaba esperándola en el altar. Dispuesto a quedarse con todo, pues ahora eran marido y mujer.
Es una penas que la pequeña Alina penas y haya disfrutado de su madre tan solo un año, después de la muerte del viejo Ferretti, Lina no pudo con la muerte de toda su familia quitándose la vida justo en el cumpleaños dos de su única hija. Alina Nossa Ferretti.
Un año después mi gran amigo Fernando Lancaster llego a mí con una de las más brillantes noticias. Algo que definitivamente cambiaria nuestras vidas y nos daría todo lo que deseábamos.
-¿matrimonios arreglados? - parecía algo realmente absurdo a la primera impresión.
-la gran mayoría de los capos asigna una gran dote para sus hijos e hijas solteras, con el fin de encontrar un buen partido para ellos a la hora del matrimonio; y en su gran mayoría esos dotes incluyen los negocios de sus familias. Muchos de los capos en algunos países buscan dejar sus negocios en buenas manos a la hora de su muerte y más de una ocasión sus propios hijos no es un opción, es por eso que buscan buenos candidatos para tomar ese papel.
Con la gran fortuna heredada de mi difunta Lina fue cuestión de días para que una excelente candidata estuviera a mis pies.
Eso me hiso trasladarme desde mi hogar en Italia hasta el otro lado del mundo en el continente americano, exactamente en un provincia promedio de Canadá.
El viejo poseía incontables propiedades y áreas de venta de licores y armas en distintos puntos de Canadá y Estados Unidos. Fue una gran deshonra para su apellido que su esposa solo fuese capaz de engéndrale un sola hija. Y no el barón que el tanto deseaba para llevar sus negocios a lo alto.
La ofrecía realmente fue tentadora. Pero algo no pintaba bien para alguno de los dos. Para mi suerte fue el viejo el que se topó con esa mala jugada.
Fue algo realmente excitante el tirarme a su hija en cada rincón de esa maldita casa que el tanto adoraba, mientras se encontraba en su oficina muriendo lentamente por el veneno, que su propia hija puso en su copa, justo después del brindis por nuestro matrimonio.
Condensamente fácil fue poner a Stefany en su contra para deshacernos del viejo de una vez por todas. Habría sido una excelente esposa y aliada en mi vida. Lástima que los malditos genes de su madre la alcanzaran a la hora de traer a nuestra pequeña Irina al mundo.
Apenas y alcanzo a rosar sus delicados cabellos rojos como el fuego y escuchar su llanto que débilmente llenaba la sala de parto; mientras mi linda ninfa de cabellos de fuego y ojos verdes dejaba este mundo tras darle la vida a nuestra hija.
Pero mis planes aún concluían, debía seguir adelante.
-cuida bien de ellas Betty, regresaremos en dos meses - las pequeñas Alina e Irina aún eran demasiado pequeñas cuando sin tenerlo planeado tuve que abandonarlas por casi dos años.
-¡es una completa locura! Con un poco de suerte apenas y lograras cruzar palabra con ella antes de que te desagarre el cuello. Por el amor de dios Federico razona.
Fue una excelente advertencia, lástima que nunca quise escuchar, ese nunca fue mi fuerte.
Aunque la suerte me sonrió en el último minuto, permitiéndome regresar a casa al lado de mis pequeñas princesas.
Habría sido un error muy grande dejarme llevar por esos hipnóticos ojos negros. Su melena abundante cayendo por su espalda. Y esa sádica manera de ir contra el mundo.
En cuestión de minutos pude a ver tirado todo nuestro avance por culpa de una simple cara linda.
Cinco años después...
-¡Hanna! Hanna ¿Dónde te metiste? - las niñas corrían libremente entre los muros del castillo, carreteando de la mayor hasta la menor.
Siempre supe que lo merecía todo en este mundo, pero sin importar cuánto dinero y propiedades tenía ya en mi poder. Parecía no ser suficiente. No hasta que llegaron tres hermosas joyas a mi vida.
No importaban la cifra, nunca sería suficiente para comprar esos bellos ojos azules.
-Te lo advertí mi querido amigo.
-¿a qué te refieres Fernando? - Lancaster, mi fiel compañero. Nunca la encanto la idea de mis matrimonios por conveniencia. Siempre renegando que si el corazón se involucraba las cosas saldrían mal.
Pero quien lo viera ahora. Su pequeño Peter Lancaster ya es todo un adolecente rompe corazones, a la espera de su pronto matrimonio arreglado con una de las princesas de una pequeña provincia de Irlanda.
-esas tres pequeñas son la debilidad que nunca debiste tener.
Y tal vez tenía razón... pero ya no había vuelta atrás.