Narra Luciano
En la escuela de cocina nos decían que un restaurante o cualquier negocio relacionado con la cocina era esclavizarte, es importante estar allí para cuando se presente algún tipo de emergencia, en ese entonces creí que si era precavido y hacia lo posible por prevenirlos, entonces ya no tendrías que esclavizarte pero no, por más que desee iniciar una vida amorosa, una relación duradera se me complica, de pronto sea yo el problema y tenga el trabajo como prioridad pero es que con el paso del tiempo sumo esfuerzos a mi día a día y es cada vez más importante mantener el lugar al cien por ciento.
- Hola cariño, te dejé un mensaje, aun no lo has visto por eso te llamo
- Hola mamá, disculpa pero estuve ocupado hoy con los chicos y no he revisado los mensajes
- Lo se cariño, siempre estas ocupado, te llamaba para recordarte que hoy es nuestro aniversario de matrimonio, tu padre me dijo que te recordara, iremos a cenar con algunos amigos y familiares
- Oh si, ya lo había olvidado, gracias por recordarme, pero si desean puedo reservar el restaurante para ustedes hoy, puedo recibirlos aquí, sería mucho mejor para mí que tengamos nuestra en mi restaurante.
- Eso sería grandioso, cariño. Le contaré a tu padre y luego te envío un mensaje, por favor estas atento.
Se me alegra el corazón si puedo recibir a mis padres aquí, aún no han probado mi comida, solo vinieron el día de la inauguración hace unos años y solo fue a brindar con un poco de vino, luego de unos minutos se marcharon mi padre tenía una urgencia en su trabajo y con ese pretexto se fue.
Miro el reloj y ya es un poco más de medio día, es hora de prepararnos porque si mis padres vienen el lugar debe estar más impecable que nunca, usaría mi mejor traje de chef para yo mismo preparar la comida, sé que les gustará.
- Muchachos, debemos prepararnos, esta noche tendremos un evento importante…
La vibración de mi celular me hace detener mis palabras, es un mensaje de texto de mi madre que abro de inmediato.
- Lo siento cariño, tu padre ya ha reservado en otro lugar, te esperamos en el restaurante del chef Brown. A las 7:00 pm nos vemos.
Aprieto mis puños con enojo, me molesta que sea de esta manera conmigo, está bien, no quería venir a mi restaurante, pero ¿ir al restaurante del presumido de Adam, sabiendo que mi relación con ese tipejo no es la mejor? ¿Qué demonios le sucede?
- ¿Chef? – uno de los chicos me mira con algo de confusión por mi silencio
- Olvídenlo, Tony, quedas a cargo de la cocina por dos horas ¿De acuerdo?
- ¿Yo? – parece sorprendido el chico por lo que le dije
- Si, quedas a cargo por dos horas ¿Queda claro?
- Si, si chef, queda claro
- Domi, te quedas en la cocina, serás la auxiliar de los chicos mientras regreso, por favor que el servicio sea un éxito, prometo no demorar más de lo estipulado
Subo a la planta superior para ir a bañarme, busco un traje n***o elegante para la ocasión para poder ir a la cena, aun con la duda porque mi ego se verá afectado si entro al restaurante de alguien que no es de mis mejores juntas, todo sea por no quedar con los demás familiares que no me verán en esa cena.
Bajo las escaleras para ir directo a la salida, mis empleados me observan de una forma que hasta me hacen incomodar, me giro para observar lo que hacen y de inmediato todos vuelven a sus tareas.
Ya son un poco más de las siete, estoy a solo calles de llegar al lugar, nunca antes había venido pero aun así no me hago expectativas, para mi Diamonds Angels será mejor siempre.
- Oh, ya estás aquí – dice mi madre saliendo del restaurante con su celular en la mano
- Lamento la demora, pero debía dejar todas las cosas lista en mi trabajo.
- Tu padre ya se empieza a enojar, ven, vamos adentro, ya nos esperan.
Caminamos al interior del sitio y mis familiares ya están allí, algunas caras son conocidas y otras no tanto.
- Buenas noches, lamento la demora pero el trabajo casi que me absorbe por completo
- Oh, creí que iríamos a tu restaurante – menciona mi tía la alcohólica con una copa de champaña en la mano
- Si, también creí lo mismo – respondo tomando asiento junto a mi madre
Los demás se miran unos a otros y parece que notan que el ambiente se torna tenso, mi madre clara su garganta para captar la atención de todos y levanta su copa de vino blanco.
-Bueno, ya que estamos todos reunidos quiero hacer un brindis por mi matrimonio, porque podemos celebrar junto a nuestra familia y amigos más cercanos, ya son tantos años junto a mi esposo que no se en que momento han pasado treinta y cinco años siendo compañeros, aunque no puedo negarles a ustedes que conocen lo cascarrabias que es que un par de veces tuve que darle unos tirones de oreja, pero a pesar de todo tengo una hermosa familia, un hijo precioso y eso me hace la mujer más feliz del mundo. Salud.
- ¡Salud! – responden los demás levantando sus copas
- Bienvenidos, el chef Adam Brown a través de mi les da una cordial bienvenida a su restaurante – menciona uno de los meseros que luce muy educado y fino con su traje de corbata, que incomodo debe ser para el chico trabajar todo el día manteniendo un aspecto de robot.
- Aquí les dejo la carta, cuando sepan los que desean ordenar me lo hacen saber, con gusto les atenderé.
Mi padre es el primero en hacer su pedido, no necesita mirar el menú, parece que lo conoce de memoria.
- Este lugar es de mis favoritos, la verdad Adam es el mejor chef de la ciudad – afirma mi padre con aquella seguridad que parece muy cercano al dueño del lugar
- Si, Adam es muy bueno, él fue el que gano aquella competencia donde Luciano quedó de segundo lugar, ¿No es así?
- Así es – menciona mi padre
- Si, este es un excelente lugar, pero estoy seguro que mi padre cambiaría de parecer si algún día deja su orgullo a un lado y decide por fin ir al mío a probar mis comidas – refuto a su comentario tomando todo el contenido de la copa.
Los demás se quedan callados, haciendo que el ambiente cada vez se torne más pesado
- Creo que ya voy a pedir – dice mi madre sonriente para cambiar el tema
Observo el menú y solo pido lo primero que veo
- Yo quiero una milanesa de res gratinada en salsa de albahaca – el chico saca una tableta y allí anota sus pedidos.
Miro con detalle y son muy refinados aquí, mi restaurante tiene un estilo un poco más tranquilo, no necesité de tanto para adquirir mi estrella Michelin, cosa que Adam no ha conseguido aun.
- ¡Vaya! Me alegra tanto verlos aquí reunidos, vine ahora porque una vez entro en la cocina me transformo y no salgo sino hasta el final del servicio.
El chef Adam aparece con su escandalo característico alabándose como de costumbre
- Miren que sorpresa, que placer tener a mi querido amigo el chef Luciano aquí, no te veía desde el año pasado cuando te gané en el concurso anual de cocina de Los Ángeles. Bienvenido a mi humilde restaurante, esperaré con ansias tu opinión de mi comida.
Le sonrío con esfuerzo y solo asiento con la cabeza.
Un rato más tarde llega la comida, la cual el mismo chef entrega mostrando su “cortesía”
- Espero que la disfruten – dice con esa cara de egocéntrico que tanto me desagrada
Mi padre parece más orgulloso del tipejo que de mí, no sé cuál sería su intención de traerme aquí, de verdad no entenderé nunca lo que hace.