—Suenas como alguien que recién salió de una terapia psicología económica —comentó Sara—. De esas donde te cobran un dólar por hora más o menos. —Vaya bromas las tuyas —ríe un poco—. Supongo que definitivamente he probado mi valor como escolta personal, lo que quiere decir que tu confianza en mí a pesar de ser el primer día es mucho más grande que tu impresión de hace unos momentos —Sí claro —dirige su mirada a la farmacia—, pudiste morir y me haces una pregunta tan tonta. —Pareces tener algún problema con la muerte —le parecía que ella trataba el tema como algo más serio, tratando de verlo de un modo diferente al que la sociedad teme. —Iremos de regreso a la empresa —se coloca de pie justo cuando su chofer personal se aparca frente a ellos en la carretera—. Todavía tengo cosas que

