Todos somos hijos de Dios. Nada nos distingue ante sus ojos;ni el idioma, ni la geografía, ni el color de piel. Todos descendemosde Adán. Pertenecemos a un solo proyecto de creación y lo que suceda en nuestras vidas —bendiciones o maldiciones—dibujan el trazo de nuestra separación de su fuente.
Si lo deseamos, podemos tomar nuestro punto de partida en el Génesis. El proyecto de Dios no pretendía crear un mundo de calamidades. La desobediencia primigenia de nuestros primeros padres (Adán y Eva) es la metáfora de esta separación, que ha traído como consecuencia el desvarío de la humanidad.
Nos solidarizamos en la rebeldía contra Dios, la transmitimos de generación en generación (Romanos 5,10). A través del tiempo nos hemos constituido como pueblos grandes o pequeños; como individuos o como naciones: seamos blancos, morenos, negros. Hablemos español, bengalí, francés, alemán, c***o, somos hijos de un único Dios, absortos en nuestros propios problemas y dificultades.
Caína Libertad ha sido escrita para recordarnos que mientras más separados de Dios estemos, mientras busquemos en dioses vanos aquello que está en las estrellas, como en las hojas, como en la criatura más pequeña, más divagará nuestro mundo. En casi todas las religiones se presenta a la calamidad como medida de nuestro alejamiento de la fuente divina. Es fundamental recordar que todos estamos conectados a Dios. Todo nos conecta a él, y todos, a su vez, nos conecta entre sí a lo que ha sido creado. Incluso, la ciencia del siglo XXI hadebido aceptar esta conexión, a lo que llamado la matriz divina. Nadie está separado de nadie. Elpaisaje de terror que vive el mundo representa la proyección de ese alejamiento.
Si analizamos cada aspecto de nuestra vida como si se tratara de un holograma, notaremos que cada partícula describe nuestra conexión con él. Descubriremos con sorpresa que a mayor distancia de su fuente, más vulnerable es nuestro destino y el de todas las especies del planeta.
Caína simboliza esta reconexión. Lo que sufrimos cuando nos alejamos de la fuente de vida verdadera. La verdadera libertad será alcanzada cuando regresemos al paraíso: nuestra conexión con la fuerza creadora de todo lo que bulle en el universo.
Mary Jeanne Sánchez
Alemania, 2016.