Nueve de la noche, la familia Alcalá había llegado a su destino, aquel bosque con hermosos jardines y lagos a sus alrededores sería su refugio por noches completas, todos parecían disfrutar del lugar y de la aventura menos la pequeña Alcalá, la cual mantenía un debate consigo misma, amaba la naturaleza, pero no a las personas que frecuentaban a su familia, personas con ideas equívocadas sobre aquel tema. Cerradas con ideas erróneas— pensaba Eider al seguir a su hermana, la decisión había sido tomada, ella compartiría una pequeña cabaña con Samara. Ante sus ojos la idea no era la mejor de todas por muchas razones, una de ellas era la poca confianza que le tenía a su hermana, para Eider esta mantenía comportamientos extraños, como el dormir con los ojos abiertos o tener demasiados movimien

