Un día después de aquel encuentro, Eider no tuvo más remedio que seguir con su vida, esa mañana despertó más temprano de lo habitual, incluso tomó un baño con agua fría y se preparó para dejar su habitación. Al hacerlo sus pasos fueron directo a la planta baja donde se encontró con su madre y su hermano despidiéndose junto a la entrada de la propiedad. —Eider no creo que debas ir al trabajo, la lluvia aún no parece cesar del todo, podrías enfermarte y eso no me agradaría ni un poco— la voz de su madre la detuvo, en aquel momento Eider accedió al acercarse a ella e intentar tener su atención. —Solo iré por un par de horas, después veré a Ashur— ella le tuvo que contar de aquel itinerario que había creado minutos antes de tomar un baño, no esperó mucho cuando sus ojos apreciaron un ges

