Escozor. Escozor y también frío. Un frío que parecía querer tomar su cuerpo y no dejarlo ir. Un frío que le había colado hasta literalmente los huesos. Aquello había sido lo que había sentido. Había sentido como si la vida poco a poco se fuera como agua entre sus manos. Como si en verdad si vida no fuera lo suficientemente indispensable como para dejarlo con vida. Siempre había odiado a la ODSRS, más allá de que él los había ayudado muchas veces. Odiaba la forma en que los trataban. En cómo se consideraban superiores, cuando claramente no lo eran. La ODSRS poco a poco había dejado ir a sus aliados. A poderosos seres con él que a pesar del tiempo que había transcurrido y lo que había tenido que hace en nombre de aquella organización y de la estabilidad del mundo, aun habían continuado p

