Cuando despertó no sabía casi siquiera donde se encontraba, pero poco a poco fue recordando qué había sucedido. Se quejó al levantarse, dado que las heridas que le había dado la ODSRS aún no habían sanado y los vidrios de los espejos del baño se encontraban debajo de él y se había clavado más de uno. Se quitó los restos y con la mirada buscó a quien no encontró en ningún lado. –¿Kilian? –llamó mientras sentía una punzada en su cabeza, pero no obtuvo respuesta alguna. Salió entonces, creyendo que lo encontraría, pero nunca imaginó que aquello iba a hacer lo que encontraría. Abrió los ojos de par en par sin creerse aun lo que sus ojos estaban viendo. Todos allí, estaban… muertos. Como si un hechizo los hubiese asesinado, pues los ojos de todos estaban con sangre al igual que sus oídos

