Ya todo estaba bien con la carrera de Casandra, se había recibido con honores y era el orgullo de su familia.
Su papá no dejaba de felicitarla y repetirle lo orgulloso que estaba de ella.
En el fondo ella se sentía muy culpable, una mala hija porque había hecho las cosas mal.
- Por cierto cuando te aplaudieron tus maestros tu cuñada se enojo tanto, ja ja ja , pobre amargada -Lidia estaba con Casandra en la cocina, preparando el desayuno mientras bajaban sus padres- Como ella es una fracasada casada con un pobre diablo.
- Lidia no hables asi, ser madre no es ser fracasada.
Casandra se quedo pensativa, ya que entonces ella seria una fracasada a los ojos de su hermana.
- Es la verdad, le da envidia que tú sí terminaras tu carrera.Y no, no es fracaso ser madre, es fracaso casarse con un don nadie como el maridito de tu cuñada y creerse la gran cosa a pesar de saber que no tiene nada.
- Ay Lidia -Llevo sus manos a la cara, se sentía muy incómoda- No quiero hablar de esa gente, te juro que solo de pensar que serán mi familia.
- Ay no Casandra, yo que tú también lo mando al demonio, nunca me ha caído bien, ese afán de andar siempre con la mamá que horror.
Casandra escuchó a su hermana, si supiera que ya estaba atada a él .
Bajaron los padres de Casandra y desayunaron con sus hijos.
Lucas el hermano, se iba a trabajar en un local de computación en las tardes.
Lidia salio a casa de su amiga para hacer un trabajo.
(Eso fue lo que dijo).
Ya en la tarde, Casandra se veía al espejo notando su abultado vientre, tenía que decir la verdad antes que se notara más y no pudiera seguir ocultándolo.
Podría aprovechar el momento que estaba sola con sus padres.
Se armo de valor y bajo a la sala, donde su mamá se encontraba bordando una carpeta y su papá viendo las noticias.
- Eh...-Dijo titubeante, agarrando sus manos con nerviosismo- Mamá, Papá...¿puedo hablar con ustedes?.
- Claro hija...¿qué sucede te ves nerviosa?.
La miro su mamá, dejando a un lado su bordado.
- Eh...bueno yo, quiero decir...
Fue interrumpida por un golpe en la puerta, venían llegando Lucas y Lidia; peleando como siempre.
Los señores, fueron a la puerta viendo como Lucas traía a Lidia jalando del brazo.
- ¿ Qué pasa hijo?.
Preguntó la mamá desconcertada.
- ¡Papá esta idiota estaba con un imbécil en el parque besándose y quien sabe que tantas cosas más habría hecho si no la encontraba!.
Avento a Lidia enfrente de sus padres, pero ella se regreso a golpearlo.
- ¡Estúpido mil veces estúpido, yo no estaba haciendo nada idiota!.
- ¡Lidia basta! -Grito el padre muy enfadado- ¡¿ Cómo le hablas así a tu hermano?!.Respetalo.
- ¿ Perdón, cómo lo voy a respetar si él no lo hace conmigo?.
Lidia estaba enfurecida, Casandra vio el problema sintiendo un poco de alivio por no decir lo que tenía.
No aún, tal vez no era momento de anunciar su embarazo.
Lidia y Lucas siguieron peleando mientras los señores trataban de tranquilizarlos; más a Lidia que a Lucas por cierto.
Al final Lidia termino castigada en su habitación por mentir y Lucas quedo como el gran hermano mayor protector.
Ya muy entrada la noche, Casandra estaba en su habitación pensando como es que diría la noticia.
No tenia que pensar tanto, debía hacerlo desde ya, porque cada dia se notaba mucho más.
Era sorprendente como es que sus padres no lo habían notado.
Tal vez porque al ser tan delgada no se veía mucho su pequeño vientre.
A la mañana siguiente...
- ¿ Cuándo es que vas a ir a ver lo de tu empleo hija?.
- Muy pronto mamá, antes que eso pase yo quiero...
De pronto se quedo callada, su mamá la miro esperando que dijera palabra.
- ¿ Qué tienes Casandra van días que te veo distraída, distante?.
- Dios no sé como decirte mamá yo...
Nuestra chica sabia que seria una gran decepción para sus padres, el hecho de quedar embarazada sin estar casada, era lo peor.
¿Cómo podría ahora la mamá criticar a las primas si su hija había salido con su domingo siete?.
- ¡Ay hija habla me mortificas!.
Le dijo su madre con desespero.
- Mamá yo -Soltó un suspiro largo y procedio- Estoy, estoy embarazada.
La señora la miro sorprendida, quedo muda ante tal noticia.
Casandra, su hija mayor embarazada y sin estar casada, seria la comidilla de la familia, de la colonia, de los conocidos.
- ¿Qué dijiste?...Casandra no juegues con eso por favor.
- No es juego...estoy embarazada ya no lo puedo ocultar, me esta creciendo la panza y me he sentido muy fatigada, yo...
- Calla Casandra...¿ cómo pudiste ocultar algo tan grave?.
- Porque no supe como decirles...
Casandra comenzó a llorar, su mamá, se tuvo que sentar en una de las sillas del pequeño comedor que había en la cocina.
Estaba anonadada, un silencio sepulcral empezó en la cocina.
- ¿ Cómo se lo vamos a decir a tu padre?.
Por fin rompió el silencio la mamá, preguntándose todo con angustia.
- Ayer les quise decir cuando estaban juntos, pero mis hermanos llegaron peleando y no supe como decirlo, lo lamento tanto mamá.
- No es momento de lamentos...ya esta hecho, ¿ qué quieres hacer?.
Teo lo sabe, supongo.
- Sí mamá lo sabe...
- ¿ Y qué dijo, qué piensa hacer?.
- Quiere que nos casemos...
- Es lo correcto...¡ay Casandra!.
¿Cómo pudiste hija?.
- Mamá creeme que no la estoy pasando nada bien.Estoy tan confundida.Realmente no sé si me quiero casar.
- ¿ Qué estas diciendo?.Obvio que te vas a casar.¿ Qué quieres que seamos la comidilla de la familia?.
- Mamá ...¿ Es lo único que te importa?.
- No hija -La señora se puso frente su hija con firmeza- Pero es importante.¿ Sabes en dónde queda la honra de tus padres con esto?.
Retirándose de la cocina, la mamá de Casandra la dejo sola.
Ella solo suspiro, un gran peso había caído de sus hombros, mínimo ya lo sabia su madre.Seria un poco más fácil dar la noticia al padre.
El desayuno ese día fue en silencio. Lidia y Lucas seguían enojados, Casandra estaba con la angustia.
- Chicos...-Dijo de pronto la madre de Casandra, refiriéndose a sus hijos menores- Tenemos que hablar con Casandra su padre y yo, así que retírence a su habitación.
El padre se sorprendió, no sabia que era eso de lo que tenían que hablar con su hija.
Los chicos sin decir nada se retiraron, peleando como siempre subieron las escaleras.
- ¿Qué sucede?.
Dijo el señor con esa voz ronca y fuerte que tenía, Casandra moría de nervios.
- Mario, tu hija esta embarazada.
La mamá de Casandra lo soltó rápido, sin titubear.
- ¡¿ Qué?!.
El señor se levanto de la silla mirando a su hija mayor con enfado.
- Calma Mario...
- ¿ Qué acabas de decir mujer, cómo que mi hija esta embarazada?.
¡Habla Casandra!.
- Lo lamento tanto papá.
Casandra no podía ni mirarlo a los ojos, se le caía la cara de vergüenza.
- ¡No puede ser!...¡Tú que tenías un futuro asegurado, que te graduaste con honores, que podías comerte al mundo!.Que eras un orgullo para la familia, el ejemplo de tus hermanos.Ves mujer como estuvo mal que los dejaras estar a solas en la habitación, siempre te lo dije.
- No papá no fue aquí, yo nunca le falte el respeto a la casa.
- ¿Entonces estuviste en hoteles como una cualquiera?.
- Por el amor a Dios Mario no hables de esa manera.
La señora sintió una gran ofensa que su marido se refiriera así de su hija.
- ¡Por favor Carmen, ve con que nos salio tu hija, ya callate tú también!.
Casandra comenzó a llorar, agacho la cabeza, sabía que era la decepción de sus padres, que había hecho todo mal.Su padre le dijo tantas cosas que no tenía cara para justificarse, ya que todas eran verdad.
Los había decepcionado, su futuro prometedor ahora se encontraba enterrado en un hoyo profundo.
La mamá poco la pudo defender, no sabía si debía hacerlo, ya que todo lo que decía su esposo era verdad.
La discusión tardo unas horas más, en todo momento Casandra estuvo con la cabeza baja, no tenía cara para defenderse.
¿Qué podía decir para hacerlo?.