Casandra salio bien del parto, a pesar de lo sucedido no fue muy grave para su fortuna y la del bebé. Ya estaba en la habitación para recuperarse.
Su hijo lo tenia en sus brazos, por un momento, se le olvido todo lo malo, concentrando todo en su hijo.
- Es hermoso nuestro hijo Casy.
Teo miro a su hijo en brazos de su esposa.
- Gracias a Dios esta bien, después de lo que me paso.
- Para que entiendas que no debes hacer esos berrinches Casandra.
La vida de nuestro hijo estuvo en riesgo por tus impertinencias.
Teo le recrimino a Casandra, con cierto enojo en sus palabras y sin tacto alguno.
- ¡¿ Perdón?!.Te recuerdo que tú y tu madre me hicieron enojar, que me jalaste y por eso me tropecé.
- No seas mentirosa Casandra, tú te querías ir de la casa.
¿ Qué es lo que quieres entonces?.
¿Alejarme de mi hijo, que crezca sin su padre?.
Claramente el hombre había sido manipulado por su madre para creer lo que estaba reclamando a su esposa.
- ¿De qué hablas?.-Casandra lo miro atonita- Yo solo quiero que te portes como eso: su padre.Teo vivimos de arrimados en casa de tus padres, todos estos meses no has podido conseguir un trabajo.
¿Dime qué quieres que haga?.
- En primer lugar que te calles ya de una vez, no voy a discutir enfrente de mi hijo, eres una desconsiderada -Teo miro a Casandra con enojo- Ya te dije mil veces que no me llaman de ningún trabajo.
Y no Casandra, no voy a trabajar en cualquier puesto que me quieran dar por que la señora no esta contenta con la vida que llevamos.
No soy un mediocre para tomar cualquier trabajo con un sueldo mínimo, nada más porque a ti te incomoda la ayuda que nos están dando mis padres.
Teo le quito al bebé de los brazos a Casandra quien no aguantó más y comenzó a llorar.
En ese momento entro la enfermera.
- ¡Buenos días papitos!.
Casandra se limpio rápido las lágrimas para no dar a notar lo que pasaba.
- Buenos días .
Dijeron ambos para contestar el saludo de la enfermera.
- Bueno, su esposa esta bien y su bebé igual, pase a recepción para pagar la cuenta y su alta.
Casandra, miro a su esposo con enojo, ya que este se quedo paralizado porque en realidad:¿cómo pagará?.
Solo pidiéndole a su madre como siempre.
- Sí muchas gracias-Teo se acerco a su esposa para decirle lo que pensaba era correcto- Ten a nuestro hijo y deja tus dramas, cuanta razón tiene mi mamá cuando dice que te la vives de mártir.
El joven le dio el bebé a su mujer, ella al verlo salir junto a la enfermera se soltó a llorar por lo que le dijo.
No soportaba todo lo que estaba pasando.
- Dios mio dame fuerzas por favor.
Dijo entre sollozos abrazando a su bebé.
Ya estaba Casandra en casa, sus papás la habían ido a visitar para conocer a su nieto.
En los meses de embarazo muy poco pudieron verla ya que siempre les decian que no estaba en casa con la excusa que había salido con su marido; nada era verdad ya que siempre estuvo ahí.
Y cuando ellos le llegaban a llamar por teléfono a su celular siempre estaba presente Teo el cual la hacia mentir para que no supieran que no tenia un trabajo.
- ¡Felicidades hija, ya tienes a tu bebé,está hermoso!.
Su mamá la abrazo para felicitarla.
- Gracias mamá.
- Hija, aquí te traemos esto para nuestro nieto.
El señor Mario dejo una maleta con mucha ropita para su nieto en la cama de Casandra.
- Tus hermanos no pudieron venir hija, pero te mandan esto y muchos saludos.
La señora dejó unos bolsas de regalo en la cama y procedió a cargar a su nieto.
En eso entro la suegra de Casandra fingiendo felicidad de ver a los consuegros ahí.
- Hola consuegros, que bueno que vienen a ver a nuestra Casandra.
La madre de Casandra no era tonta, sabia perfecto lo doble cara que era la señora.
Pero por su hija no dijo nada.
- Hola señora Esperanza, sí aquí estamos para ver a mi hija, ya que no pudimos verla antes.
Con cierto sarcasmo respondió la mamá de Casandra.
- Bueno, ustedes saben que las puertas de mi casa siempre estarán abiertas para ustedes.Y la casa de mi hijo, que ahora es de su hija también de igual manera.
A Casandra se le revolvió el estómago solo de escuchar a su suegra.
- Si muchas gracias señora.
Respondió el señor Mario un poco incómodo.
- Ay pero Casandra ni un vaso de agua les has ofrecido a tus papis, eso no se hace hija.Ya te puedes levantar si no te hicieron nada, solo tuviste un hijo, el moverte te hará mucho bien.
- No señora, no queremos nada, preferimos que mi hija descanse.
Dijo el señor para dejar en claro que no podía pararse su hija.Podía ser enérgico, pero no era un desconsiderado.
- Bueno, yo decia ...
Ambos señores se miraron , vieron incomoda a su hija, no podían ni hablar ya que la señora comenzó a servir vasos con agua para ofrecer.
Estuvieron un rato más con su hija, para después retirarse.
Ya sola Casandra , vio todo lo que le habían regalado sus papás y sus hermanos, todo estaba hermoso.
Y sí era de su agrado, no lo que le había dado su suegra.
En el fondo se preguntaba si estaba siendo una mal agradecida.