A la mañana siguiente, me levanté muy deprimida. Debía despedirme de papá por última vez y, además, quería saber con certeza, cuál había sido la causa de su muerte. Quizá yo había acelerado su muerte mientras le hacía rcp. Esa duda me carcomía. Me bañé rápidamente de nuevo, pero esta vez, antes de entrar al baño, llevé la ropa que me iba a poner ese día. Había elegido un conjunto n***o que nunca me había puesto, porque sí, yo tenía mucha ropa guardada que jamás había usado. La vida en la isla siempre había sido muy austera. Teníamos mucha comida siempre, porque papá no quería que pasáramos hambre. Eso jamás escaseaba en la casa. Pero en cuanto a lujos, como enormes casas o autos de alta gama, joyas y cosas caras, eso jamás lo tuve. Cuando llegamos a la isla, yo era muy pequeña aún. Tení

