Llevaba tres años estudiando Psicología, estaba a meses de completar la carrera, y como último punto debía formar mi tesis de neurociencia. Estudiar la mente se había hecho por mucho mi mayor cosa favorita, si no fuera porque era mala para ello. ¿Cómo saber lo que estaba pasando por la cabeza de los demás, si ni siquiera sabía lo que estaba pasando por la mía?. Mis practicas, en los últimos meses, había sido tratar niños con problemas de atención o TDAH (Transtorno de déficit de atención e hiperactividad) niños con desórdenes alimentos, con trastorno de oposición desafiante; y vaya que sí me costaba lidiar con ellos; algunos que tenían trastorno de la conducta, obsesivos compulsivos, síndrome de Tourette, y solo uno por estrés postraumático después de un accidente en el que su familia y

