Y al final si había alguien que me había jodido mucho más que Kate, y esa había sido Sabrina. Tomé de las manos a Alex y reprimí un suspiro. Estaba tan nerviosa que no pensaba en nada que no fueran las vergüenzas que iba a pasar si lo hacía mal enfrente de ellos, los mayores expertos en hacerme sentir mal todo el tiempo, y más, cuando quien se había burlado indirectamente de ellos, había sido yo, pero gran parte también era culpa de Alex y de sus chistes malos pero graciosos. —Si se ríen de mí, terminamos. —Sentencio al ojigris, pero él no se inmuta y me toma de la cintura con la mano derecha, tomando mi mano izquierda con su mano opuesta para reafirmar la posición de baile y quedar por completo pegados de la pelvis y del vientre, alterando los latidos de mi corazón. Pará que no lo note

