Capítulo 28. Una confesión.

947 Words
Lágrimas comenzaron a nublar mi visión, el hombre que había amado por tanto tiempo estaba justo frente a mi, sosteniendo entre sus manos un anillo que nunca debió ser mío, pero que deseaba con toda mi alma, anhelaba más que nada aceptarlo y amarlo por el resto de mis días, soltando la primera lagrima respire profundamente sabiendo que no sabía cuántos días más serían esos, pero deseando poder compartir a su lado hasta el más mínimo detalle. -Te amo William, te amo más que a nada o nadie, a veces me asusto de lo mucho que te amo, pero…- Sabía que el estaba analizando cada detalle de mi rostro y se había emocionado al sentir la aceptación, pero lo detuve poniendo mi mano sobre su pecho justo a la altura de su corazón permitiéndome sentir su rápido latir, era el momento en que me sincerara con el de una vez por todas. -¿Pero?- Me pregunto dudoso y asustado. -Hay algo de mi misma que no te he dicho y aunque realmente no lo pueda explicar todo Justo ahora es mejor que lo sepas ya que el terror de que sea nuestro último día juntos me está carcomiendo.- Suspire agarrando el valor necesario mientras observaba su mirada limpia y fija en mi, esperándome. -Yo…- Continué dudosa. -En realidad no soy Morgana,- solté la bomba haciéndole abrir grandes los ojos -ni siquiera estoy segura de si estoy relacionada de alguna forma con ella, pero se que ella me seleccionó para contar su versión de la historia, quería que lograra conocerla y comprenderla de alguna forma y sospecho que buscaba ala guíen con un corazón con menos odio que le permitiera usar su magia para derrotar al antiguo rey yo….- No sabía si me creería o se alejaría de mi, pero una vez que esas palabras habían salido de mi boca, la verdad completa debía salir. -Yo en realidad no pertenezco a este mundo y por más que quisiera quedarme por siempre a tu lado, no se si eso será posible y esta atormentandome la constante preocupación. De pronto, sentí como me atraía hasta su abrazo y me envolvía en su calor y aroma mientras sentía como los sollozos que hasta ese momento había notado, sacudían mi cuerpo, por fin le había puesto nombre y apellido a aquello que me estaba atormentando desde que había llegado aquí. Me acomode entre sus brazos y me permití perderme un segundo en la seguridad y confort que él me proporcionaba, deseaba poder quedarme así, pero su silencio comenzaba a preocuparme, sin embargo antes de que pudiese decir nada, una dulce y aniñada voz nos interrumpió. -Así que has decidido decírselo.- Reconocería esa voz en cualquier lugar, volteé mi rostro y observé a mi pequeña gatita mientras esta nos veía con fingido desinterés. -¿Tu gatita nos acaba de hablar?- Sentí la genuina curiosidad en la voz de mi amado, hecho que logro hacerme reír ligeramente. -Si…- Respondí asintiendo al mismo tiempo. -Es justo que el sepa lo que podría pasar en cualquier momento, no se cuando volveré o que pasara después. Sentí como tenso los brazos a mi alrededor mientras pronunciaba esas palabras y todos nos quedamos un segundo en silencio, contemplándonos mientras analizábamos los hechos a nuestra propia forma y siguiendo cada quien sus propias preocupaciones, hasta que Mika se acercó a nosotros y comenzó a frotarse contra mis piernas. -Yo no me preocuparía tanto por algo que podría o no pasar, mira, mejor concéntrate en disfrutar el pequeño logro que tienes justo ahora, esta noche me llevaré a Kiki a dormir conmigo a una cama diferente así ustedes… bueno, hacen aquello que los humanos hacen cuando necesitan reafirmar su propia vida.- Sonriendo ante mis ojos cada vez más abiertos y ruborizado rostro comenzó a alejarse, para darse una pequeña vuelta y recordarme con su tierna voz antes de irse por completo. -Recuerda que el futuro es incierto siempre, el presente es un regalo, por eso se llama así, disfrútalo. El príncipe se reía entre dientes mientras me abrazaba, observando como la pequeña gatita se alejaba, finalmente tomo mi rostro entre sus manos y besó mi frente, mejillas y finalmente labios, profundizando el beso poco a poco, hasta que pronto ambos nos quedamos sin aliento. -Si aun no está lista, está bien, yo no te…- Lo detuve poniendo un dedo sobre sus labios, impidiendo que continuara, sabía que lo había deseado desde mucho antes de conocerlo y ahora que de cierta forma contaba con la autorización de mi gatita y por ende, de Morgana, ansiaba más que nada ser suya en todas formas y momentos. -Antes de dar ese paso,- Dije mientras lo alejaba un poco de mi y tomaba de entre sus manos la pequeña cajita y colocaba el anillo en mi dedo anular, permitiéndome admirar su belleza por unos instantes. -quiero asegúrame de que obtengas una respuesta, y William, nada me haría más feliz que ser tu esposa desde ahora hasta el final de mis días. -Me haces el hombre más feliz de todos.- Respondió sonriendo de oreja a oreja, inclinándose y tomándome en brazos para cargarme como si yo fuese una princesa, haciéndome reír emocionada. -Y ahora que finalmente has accedido a ser solo mía, me parece que es el momento perfecto para sellar el trato. Sonreí mientras ocultaba mi rostro en su cuello y sentía como se movía a gran velocidad hasta la que sabía sería nuestra habitación, estaba lista para entregarme por primera vez al amor de mi vida y sabía que aunque esta no fuera oficialmente mi primera vez, sería algo que guardaría en un lugar especial por el resto de mis días.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD