Capítulo 25. Una nueva era.

1127 Words
Los rayos del sol me despertaron al atravesar las pesadas cortinas, podía sentir el calor del sol tocando mi rostro, me moví tratando de recordar lo que había pasado, pero me vi inmovilizada por un peso sobre mi cintura, moví las manos y sentí el brazo de un chico alrededor mío, poco a poco fui recordando mientras observaba la habitación del príncipe, recordaba que habíamos caminado hasta el poblado humano y como el cansancio por el uso prolongado de la magia se apoderaba de mi cuerpo hasta llevarme a la inconciencia, no sabía en qué momento me había desmayado y no recordaba cuando o como habíamos llegado hasta su habitación, pero por un momento me sentí inmensamente feliz escuchando su pausada respiración, acompañada de los suaves ronquidos de mis amigas peludas, alce mi cabeza para encontrarlas dormidas a los pies de la cama, formando una imagen que me hizo sonreír. -Planeo despertar cada día observando esa hermosa sonrisa- la adormilada voz de mi príncipe logo hasta mi, llamando mi atención de vuelta a él, me tomé un segundo para admirar sus bellas facciones, sus hermosos ojos y sus atractivos labios, acercando mi rostro al suyo le di un suave beso, arrancando una ligera risa suya. -Buenos días a ti también amor mío.- Sonreí sobre sus labios, por hoy estaría aquí y disfrutaría hasta el último segundo de este maravilloso sueño hasta su lado, así cuando despertara, al menos me llevaría conmigo maravillosos recuerdos que me acompañarían el resto de mi vida. -No sabes cuanto tiempo he esperado para escucharte decir eso.- Sentí como respondía mi sonrisa con una propia mientras su mano comenzaba a subir, dejando una estela de calor sobre mi piel, llevaba puesto un ligero camisón que permitía el paso del calor de su piel a la mía, mi respiración y corazón se aceleraron ligeramente mientras sentía su mano acercarse a mis pechos, nuestros alientos se entremezclaban mientras lo sentía avanzar poco a poco, también me decidí a pasar dudosamente los dedos sobre la piel de su pecho d*****o, aumentando poco a poco el calor de la habitación. Pero antes de que ninguno de los dos lograra llegar más lejos, un peso cayó sobre las cobijas que nos cubrían de golpe, mi pequeña gatita había dado un brinco directo a donde nuestras manos se encontraban, poniéndose a cazar nuestros dedos como si se tratara de un juego, supe por la breve mirada que me dedico que lo había hecho a propósito, por lo que solo nos quedó reír nerviosamente mientras nos dábamos un suave beso más sobre los labios. -Sera mejor que les de algo de comida a este par de inquietas antes de que se ponga a cazarnos en serio.- Reí mientras sacaba mi cuerpo de la cómoda cama y observaba por el rabillo del ojo a mi príncipe pacer lo mismo. -Mi madre me pidió anoche que esta mañana desayunáramos todos juntos, me parece que tiene la esperanza de poder iniciar esta mañana con algo que nunca antes había visto en este territorio, paz y alegria.- Me dijo mientras me daba la espalda y se ponía un pantalón, me sonroje levemente mientras trataba de evitar verlo, pero el rumor de la ropa me hacía imaginar a mi misma el cuerpo que mis dedos acababan de recorrer. Después de ponerme un atuendo adecuado para el desayuno baje las escaleras tomada de la mano de mi amado príncipe, lograrlo había sido un reto ya que mi gata había insistido en que utilizara uno de los vestidos que pertenecían a Morgana y si bien amaba el bello vestido de color berenjena con detalles dorados, me parecía demasiado místico y pesado para un desayuno entre humanos, sabía que les costaría quitarse los miedos que por tantos años les habían sido inculcados y pretendía disfrazarme de alguien normal, sin embargo, mi pequeña niña peluda no había estado de acuerdo con mi idea y ahora estaba aquí, con un vestido mágico bajando a una sala repleta de lo que había sido la corte de mi peor enemigo. -Descuida, todos aquí saben lo qué pasó y te amaran tanto como te amo yo, además, te vez mucho más hermosa de lo que cualquier atuendo humano podría reflejar, sin dudar lo opacarías.- Casi como si leyera mi mente susurro a mi lado justo antes de atravesar las gigantescas puertas que nos llevarían al comedor, logrando que respirara más calmada. Al entrar me encontré con una inmensa mesa de madera maciza rodeada de hombres y mujeres humanas que sin dudarlo se pusieron de pie al unísono al vernos entrar y superando todas mis expectativas todos y cada uno de ellos se inclinó en una profunda reverencia ante nosotros, entrelazando nuestros dedos mi príncipe alzó la mano. -Gracias a todos ustedes por unirse a nosotros esta mañana.- Sus palabras fueron pronunciadas expresando una seguridad y autoridad innatas, a la vez que se notaba su profunda alegria. -Amigos mios, este día daremos el inicio a una nueva era en nuestro amado reino, una repleta de Paz y armonia, aprenderemos a tener una buena relación con la naturaleza que desde hoy ayudaremos a proteger y así dejaremos todos los miedos infundados atrás, juntos llevaremos nuestro futuro hacia un mejor camino luminoso y próspero. Todas las miradas se habían ido posando en él una a una y ahora todos en la sala nos observaban sonriendo, algunas de las mujeres presentes lloraban de alegría y de pronto, un estruendoso aplauso lleno la sala, todos aplaudían emocionados. -¡Larga vida al Rey y a la Reina!- El repentino grito secundado por la m******d me hizo estremecer, ellos ya habían dado por hecho que yo sería la reina y parecían aceptarlo de buen grado, me recargue un poco abrazando a mi príncipe mientras nos sentábamos a la mesa, ocupando los dos lugares que estaban en la cabecera, se notaba que la reina madre había dispuesto dos sillas de otro lado para substituir al gran trono que antes ocupaba este lugar, con una sonrisa dirigida a la bella mujer agradecí el gesto y me dispuse a disfrutar de un tranquilo desayuno después de pedir a un par de platos de comida para mis amigas peludas que no tardaron en sentarse cerca de mis pies a disfrutar su comida. Rodeada de pláticas animadas de los pertenecientes a la corte y los pocos regentes de reinos vecinos que aún nos acompañaban, me sentí cómoda hasta que poco a poco respondí preguntas y me uní a la conversación, el príncipe me apoyaba en todo momento ayudándome a sentir más cómoda en un ambiente nuevo y desconocido, finalmente supe que sin importar lo que pasara conmigo, este reino y este mundo podría salir adelante y tenía grandes esperanzas para ellos en el futuro.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD