Capítulo 4. Un juramento.

2090 Words
Trato de concentrarme en cocinar, mis años de vivir sola me ayudan a poder improvisar algo lo suficientemente bueno para empezar y me siento famélica después de un día entero sin haber probado bocado, sin darme cuenta entre los nervios y la emoción estaba más hambrienta de lo que imaginaba, pero el tener al hombre de mis sueños aún recargado en mi cama, observándome atentamente y con aspecto desaliñado no ayudaba a mi concentración, por lo que decidí llenar el espacio con una charla simple. -Y dígame alte… es decir, William, ¿que lo llevo hasta mi bosque y porque trataba de cazar a mi amiga?- Aun cuando ya conocía la mayoría de las respuestas decidí que era mejor fingir ignorancia y así poder disfrutar de su rica y masculina voz en lugar de solo su completa atención. -Bueno señorita Morgana, es una larga historia.- Dijo mientras soltaba un suspiro y se levantaba de la cama, sin saber muy bien que hacer caminó hasta la pequeña encimera de la cocineta y se recargó ahí, logrando ponerme aún más nerviosa y atenta a sus movimientos. -Pues apenas estoy empezando con la comida así que supongo tenemos algo de tiempo. Su baja y sexy risa erizo mi piel de una manera extraña, cálida y excitante, pero decidí ignorar la sensación. -El día de… supongo que ayer, era mi cumpleaños número veinticinco, y mi padre decidió celebrarlo con una cacería en el reino, por lo que invito a grandes dignatarios, diplomáticos y personajes ilustres a participar, exigiéndome que le llevase una cacería adecuada, al menos lo más adecuada para alguien como yo. -¿A que te refieres con eso?- Su tono triste y desanimado en la última frase me hizo detenerme por un momento de mi labor y observarlo. Sin embargo se había retraído y cerrado en si mismo, por lo que me acerqué y le puse una mano en el hombro tranquilizándolo. -Vamos, tú sabes que lo que se diga en esta cabaña se quedará en esta cabaña, no es como si fuera a salir corriendo a decirle a tu padre algo, en realidad no es como si me fuera a acercar a tu padre a una milla, así que trata de relajarte y solo se tu mismo que no hay nada que temer.- El personaje del rey nunca me había agradado en realidad, sentia que escondía más de lo que mis palabras podían describir, pero aún se negaba a dejarme entrar en su historia personal y no lograba darle la profundidad que en realidad percibía en él. -Mi padre puede ser …- comienza soltando un pesado suspiro -una persona difícil de complacer, he pasado toda mi vida tratando de llenar sus expectativas y alcanzar un estatus suficientemente bueno para llenar sus zapatos de el gran conquistador, he entrenado toda mi vida y se puede decir que soy un guerrero lo suficientemente capaz, pero nunca es suficiente y sus ansias por cazar, matar y conquistar se extienden más allá de lo que podrías imaginar, y para él, el que yo me niegue a matar animales por placer, deporte o diversión es inaceptable, espera que yo tenga las mismas ansias de sangre que en él habitan, pero simplemente no puedo, y ahora- continua volteando hacia donde se encuentra la pequeña zorrita emocionada moviendo la cola esperando comida y observándome con ojos de amor, -ahora me resultará aún más difícil tratar de seguir su paso. -No tienes que hacerlo ¿sabes?- Dejo salir mientras continuo preparando unos huevos con tocino que comenzaban a oler deliciosos. -¿Hacer que?- Me responde acercándose un paso más a mi, un paso que no estoy segura de si se da cuenta que da. -Seguir sus pasos, ni sus expectativas, él no será el gobernante por siempre, algún día tú serás el rey de sus tierras y podrás decidir el camino que deberás seguir, tanto tu como tu reino. -Tú no lo entiendes, no sabes como es,- veo que comienza a frotar su rostro con sus manos, frustrado y algo molesto -no deja de decirme que a mi edad el ya había conquistado su propio territorio, que el ya había derrotado al bosque maligno y tomado el poder, que siendo solo un niño de apenas 19 años tenía el poder para convertirse en rey y que yo no soy digno de heredarlo, que lo avergüenzo ante los otros reinos. -¿Sabes como lo hizo?- Me detengo donde estoy y recargo mis manos en la encimera. -¿Como hizo que?- Me pregunta con curiosidad genuina. -¿Como se convirtió en rey, como “conquistó al bosque maligno”, como se hizo de ese poder?- Espero hasta que el me observa frunciendo el ceño y mueve negativamente la cabeza. -Tú rey asesino a mis padres.- Dejo que la historia de Morgana penetre en mi, me dejo llevar por su vida y sus emociones y escucho que él suelta con fuerza el aire. -El no derrotó a ningún bosque maligno, él invadió y destruyó un bosque mágico, dices que no lo entiendo pero yo estaba ahí, vino hasta las puertas de mi hogar con ofertas de paz, en el disfraz de un diplomático de un reino vecino y pidió hablar con los brujos guardianes de la magia del bosque y poco después de que mis padres lo dejaron entrar, él los asesino a traición, trajo a miles de sus guerreros hasta nuestra puerta y comenzó a invadir y destruir todo aquello que por siglos mi familia había protegido, yo solo era una pequeña niña de apenas 6 años y huí al interior del bosque tratando de salvar mi vida, ahí encontré a mi abuela que valientemente lo enfrentó, uso toda su magia en crear la neblina espesa que ahora protege lo que queda del bosque y así me heredó el poder y título de su guardiana, con solo seis años logre detener el avance de la invasión creando una magia tan poderosa que detuvo el corazón de la mitad del ejército de tu padre, por desgracia no fui lo suficientemente rápida para hacerlo antes de que el lograra robar el corazón de mi familia, ese poder que ahora ostenta, lo robo de la magia que en sus almas existía, por eso el posee la mitad de lo que alguna vez fue un territorio repleto de criaturas mágicas, un bosque p*******o para los humanos por el gran poder que en el habita, pero mientras yo viva jamás tendrá lo que queda de este, morire defendiéndolo, hasta mi último suspiro, así deba matarlos a todos.- Siento como tiemblo tanto de rabia como de dolor, las lagrimas surcan mi rostro dejando un camino húmedo que cae por mi barbilla. -Asi que en realidad no tienes porque seguir sus pasos, el no es un héroe conquistador, el es poco más que un asesino glorificado. El joven príncipe estaba en shock, parpadeaba lentamente mientras asimilaba lo que esa joven había dicho, la historia que había escuchado toda su vida era por completo diferente, sin embargo esta versión se adaptaba más a la personalidad que él mismo había visto en su padre, la idea de que el rey había liderado a un ejército para enfrentar a las obscuras sombras de un bosque maligno que pretendía apoderarse del mundo y así salvar a la humanidad con su luz y bondad, en realidad no cuadraba del todo en la forma en que su padre actuaba y se desarrollaba ahora, él no era un rey sol, más bien un y**o de acero que pretendía controlarlos a todos y a todo por medio de sus manipulaciones y amenazas, nadie quedaba ya de aquellos días, nadie que desmienta o confirme su versión de la historia de la conquista, los pocos que lo habían visto suceder habían desaparecido poco después, siempre culpando a la bruja de aquello, pero ahora que lo pensaba y a pesar de sus propias palabras, ella debía ser solo una niña en aquel entonces, una demasiado pequeña para invadir el territorio del conquistador para desaparecer a hombres adultos entrenados y preparados para matar. Reaccionó de su ensimismamiento hasta que escuchó el suave sollozo que provenía de aquella poderosa bruja, esa a la vez, frágil y vulnerable mujer que alguna vez había considerado un monstruo asesino y vengativo, sin dudarlo ni un segundo corto la distancia que los separaba y la cubrió con sus brazos, sintiéndose pleno y completo, decidido a protegerla y ayudarla. -Lo lamento, no lo sabía, nunca lo supe, no dejaré que te haga daño.- Dio un beso en la sien de la joven dejando salir una lágrima de dolor por verla tan herida, era casi como si el dolor que ella sufría fuera tanto de ella como suyo propio. -No es necesario que lo hagas.- Aunque me siento feliz de cierta forma por estar entre sus brazos, trato de convencerme de que eso está mal, que estoy cambiando demasiado la historia, y me obligo a poner una distancia entre nosotros, ignorando su mirada dolida y confusa mientras uso mis manos para empujarlo suavemente y poder así dar un paso atrás. -Puedo defenderme sola y sé que en algún punto llegará el día en que deba enfrentarlo y matarlo para defender mi hogar, solo me gustaría poder detener ese camino de muerte y destruccion en algún punto y no verme obligada a entrenar a mis hijos a enfrentarte para seguir el mismo camino que me vi forzada a tener. Sus palabras provocaron una extraña punzada en el pecho del chico, quería seguir abrazando a esa mujer, quería poder retenerla a su lado, besarla, conocerla, ayudarla y protegerla, deseaba que esos hijos fueran tanto suyos como de ella, imaginarla con alguien más le provocaba el fantasma de un dolor sordo y desconocido, a la vez de los inicios de unos celos irracionales, anhelaba conocerla y descubrir cada uno de sus secretos tanto como sabía necesitaba respirar, y aunque que eso era completamente imposible, no podía evitar que ese sueño se arraigara tanto en su corazón como su alma. Negándose a dejarla poner la distancia que parecía luchar por mantener, entrelazó los dedos con los suyos y volvió a levantar su mano, la llevó hasta su boca para besar sus nudillos, ganándose una mirada incrédula y asustada de la joven bruja, quería borrar ese miedo de sus ojos y haría lo que fuera necesario para lograrlo, el nunca había estado enamorado, pero quizá esa necesidad de protegerla y conocerla podría ser el inicio de ello. -Sé que eres más que capaz de protegerte, eres la bruja más poderosa de todo el mundo y sé perfectamente que tú ganarás en esa batalla contra mi padre. Pero aún así me gustaría poder hacerlo a tu lado, ayudarte y protegerte tanto como me sea posible. Salvaste mi vida y… -Yo puse en peligro tu vida.- Lo interrumpo mientras las emociones luchan en mi interior, sin estar muy segura de lo que debo hacer. -Como decía,- continúa ignorando el comentario -salvaste mi vida, me salvaste de mi imprudencia e ignorancia y quiero jurarte mi lealtad y protección como tú caballero, para mi sería un honor poder servir como el caballero de la bruja del bosque, guardiana y protectora de la magia y de la vida. El aire sale de mis pulmones de golpe, casi como si me hubiesen dado un puñetazo en el pecho cuando lo veo ponerse sobre una rodilla e inclinar la cabeza ante mi sin dejar de sostener mi mano, me siento perdida y desorientada, no se que hacer y volteo a ver a Mika en busca de ayuda, doy un paso atrás y comienzo a negar con la cabeza cuando la siento pasar por detrás de mis piernas dándome un ligero empujón hacia adelante y me asiente con la cabeza mientras observa al príncipe, ella quiere que acepte la propuesta y tome de lleno el giro en la historia. Respiro lentamente tratando de serenarme y con la mano libre tomo la barbilla del joven para alzar su vista devuelta a la mía. -Acepto tu juramento joven príncipe, te acepto como mi caballero y honraré tu lealtad con la mía y con mi protección eterna.- Las palabras me supieron extrañas y pesadas en la boca, más serias y definitivas de lo que deberían ser, se sentían casi como un matrimonio, como si hubiera dicho un “acepto”, de alguna forma sabía que lo que acabábamos de hacer nos ligaría de manera permanente el uno al otro, mi destino sería el suyo y viceversa.
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