Si algo me recordaba a lo que en realidad nos dolía, era el hecho de tener que vivir, día con día, a pesar de que los intentos no fueran reales, a veces estás cansado, pero nunca dejas de luchar, siempre sigues intentando, porque es mejor que fingir que nunca lo hiciste. GIA SOLIZ: Y cuando las cosas en realidad duelen, te das cuente que nada curará la herida. El sonido de las sirenas, el sonido de cómo la vida allí afuera seguía avanzando, pero la mía no lo haría jamás, no quería ser del tipo de persona pesimista que dice que sabe que su vida no tendrá futuro, que sabe que morirá, pero en realidad yo lo sabía, sólo esperaba que el destino de ellas fuera diferente. —¿Despertará pronto?—, cuestiona su voz de bruja por la habitación. Desde que miré su rostro era con lo único que podía

