Capítulo 2: Obligaciones

1236 Words
El rey suspiró con pesadez mientras se acomodaba en el trono. Había comenzado una reunión de distintos hombres junto a sus hijas para presentarlas ante el rey y su primogénito. -Lord Robb Lancaster señor de Valley thorns al sur de Nightrom, junto a su primogénita; Lady Aleera Lancaster. - indicó la mano derecha del rey, Lord Jaime. La Adolescente Aleera rechistó en voz baja, su plan de vida no era casarse y tener un centenar de hijos mientras su cuerpo se deformaba lentamente, ella era viva imagen de su madre; su nariz respingada, su cabello cobrizo y largo, y por supuesto un carácter fuerte y difícil de dominar, mientras que de su padre heredó sus ojos color miel, sus labios delgados y sus expresiones en un momento serio. Robb Lancaster le dio sutilmente un golpecito en el brazo para que disimule su mirada de repulsión mientras que el príncipe Leif quedó maravillado ante la presencia de una joven tan bella pero no pudo evitar notar que a diferencia de las otras mujeres que se presentaron, Aleera lo miró de pies a cabeza con desinterés y bufó mientras su padre le mencionaba al rey lo cuan importante era está alianza. -cada que nuestros abanderados anuncian una guerra, las personas guardan silencio y ruegan que nuestra ira no destruya todo el continente. Mi primogénita Aleera heredará Valley thorns y llevará el sur a la gloria, un matrimonio con el príncipe Leif hará que el reino tiemble por el gran poder que tendrá la corona. El rey observó a su hijo y a Aleera con una sonrisa. -mañana después de la segunda campanada daré a conocer la elección, mientras tanto el príncipe Leif podrá conocer a alguna de sus hijas para ayudarme en mi decisión. Tras este decreto, el rey se retiró del salón del trono bajo la mirada de todos los presentes. Leif bajó la mirada para alzarla y mirar a una de las doncellas que servían copas de el mejor vino de la ciudad, acción que no pasó desapercibida por la reina consorte quién carraspeó y le dio una mirada de reprobación. Cada Lord preparó mentalmente y físicamente a sus hijas para poder "entablar una conversación" con el joven príncipe. Aleera miró a su padre y bufó intentando disimular el disgusto en su rostro. Los invitados se situaron en el jardín para compartir y festejar por el próximo compromiso que tendrá el futuro heredero. -te comportarás como toda una dama, serás amable y usarás tu mejor vestido y tus mejores joyas. -advirtió Lord Lancaster a su hija. -de lo contrario me desheredas. -bajó la mirada repitiendo las palabras que su padre usaba comúnmente. Ambos se alistaron para festejar junto a los monarcas. El día era perfecto, el sol presente no era una molestia en lo absoluto y la brisa helada no incomodaba. El promiscuo príncipe al ver a los Lancaster, una sonrisa socarrona adornó sus labios mientras dejaba de lado a las doncellas que lo sofocaban incesantemente para ir en busca a la joven Lancaster. -Lord Lancaster, mi Lady, es un gusto tenerlos en Nightrom. -hizo una ademán como saludo. -es un gusto conocerlo su majestad. Si me disculpa, iré a saludar al rey, le dejo a mi preciada hija en sus manos. Aleera maldijo a su padre de mil maneras en su mente para luego hacer una reverencia ante el príncipe. Ambos jóvenes pasearon en silencio mientras que Leif desnudaba a la doncella con la mientras que ésta solo sonreía de manera gentil. El príncipe comenzó a preguntarle su intereses quedando asombrado al saber que sus intereses se basaban en la caza, montar a caballo y practicar puntería con sus flechas. Aleera con la esperanza de que el príncipe se alejara y buscara a alguien más, se vio defraudada al ver que el joven sonreía con gusto al oír cada una de sus palabras. Para nadie era sorpresa que el joven príncipe se viera encantado con la presencia de una joven hermosa, con un cuerpo digno de una Lady y con su doncellez intacta. Aleera le podían dar muchos hijos y podría mantener contento al príncipe hasta que perdiera el encanto. Cada monarca luego de cierto tiempo deja de sentir gusto por su mujer al nivel de buscar placer en otro lado, o eso se decía ya que a la vista de todos, el matrimonio Dankworth se veía sólido y lleno de amor pero se rumora que a puertas cerradas eso cambiaba totalmente. {...} Pero poco de puede confiar en los rumores ya que uno de ellos que existía en los barrios bajos de la ciudad, decía que el príncipe Elijah de tan solo once años, mantenía una profundo enamoramiento y deseo por su tía; la princesa Venus Dankworth, la menor de tres hermanos, una mujer que impone poder y fortaleza pero a la vez una sensualidad única. Venus contaba con tan solo veinte años de edad y muchos pretendientes bajo sus faldas, se decía que la princesa tenía un cariño especial por sus sobrinos pero en un momento delicado, su sobrino Elijah en un momento de tristeza, la manipuló para que ella le enseñara a dar su primer beso, ella accedió como acto sin importancia porque de quién no confiaba, era del príncipe Leif, el príncipe promiscuo. En reiteradas ocasiones, el príncipe Leif le había hablado en doble sentido a su tía recibiendo varios golpes en su cabeza por parte de ella llamándolo; "pequeño idiota pervertido". Aquellos rumores parecían ser algo verdaderos ya que el fanatismo del príncipe Elijah por su tía era algo visible y notorio, pero la familia real hacía oídos sordos sobre todo el rey el cual amaba con locura a su hermana, era su favorita y su consentida. La princesa Venus era caprichosa, caótica y aventurera, al ser la menor todos sus caprichos le eran consentidos, su actitud era muy similar a la del príncipe Leif, promiscua con problemas de ira e inquietos, pero ambos tenían muy en claro lo que querían. {...} El príncipe Leif quedó maravillado con la joven Lancaster y ya era su favorita, ahora solo quedaba notificarle a su padre su decisión y esperar a desposarla. Aleera se sentía ahogada por la obligación de tener un compromiso y tener herederos, no entendía la naturaleza de algunas mujeres que eran felices pariendo hijos a montones y ser conocidas por su esposo. Mientras Aleera tomaba un respiro, su padre se regodeaba entre los Lores al ver la fascinación del príncipe con su amada hija. -¿Crees que padre me presione de igual manera que a Leif cuando los pretendientes comiencen a llegar? -la princesa Julieth le murmuró a su mellizo. -cuando sangres y puedas darle herederos a la corona padre te encontrará un esposo tan rápido que ni siquiera pasarán dos lunas para que sea tu boda. -respondió Elijah mirando todas las doncellas esperando la atención de su hermano. -yo solo espero que padre me case con la mujer indicada para mi. -¿Y ella sería...? Elijah apretó sus labios con fuerza evitando que una palabra e ónea salga de su boca. -Elijah, tu sabes que padre ya tiene a alguien en la mira para ti. -¿Cuándo crees que regrese? -evadió el comentario anterior. -ella siempre vuelve, a pesar de que siempre en sus regresos padre aprovecha para insinuarle que debe casarse Elijah dio una última mirada al jardín y se marchó a sus aposentos.
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