Capítulo 3: Sangre Dankworth

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Desde la rebelión del maestre Harryet Dankworth contra su juramento de castidad y la supremacía de "la orden divina". Los Dankworth han tenido el poder absoluto del reino durante diez generaciones, Harryet Dankworth escapó del poder de la orden divina al hartarse de las órdenes de seres tan despreciables a su parecer. La orden divina solía tener el poder absoluto de Nightrom y regir su religión como acto obligatorio, la orden divina usualmente cometió actos horribles a base de sus creencias, familias como los Dankworth; Lancaster, Bentley, Ambrye entre otras eran vasallos de la orden divina hasta que Harryet Dankworth se infiltra en los aposentos del padre de la fe y corto su garganta de lado a lado mientras que los miembros de familias aliadas se tomaban el templo con sus guardias y abanderados claro está que la orden divina tomó represalias comenzando con la tan conocida "insurrección de los subalternos". La guerra duró durante dos años terminando con la cabeza del maestre Gal en la espada de Harryet Dankworth. El pueblo lo coronó como su Rey y cada noble le juró lealtad hasta los últimos hombres de sus linajes, dando comienzo a la dinastía Dankworth en la realeza. {...} Un carruaje real se hizo presente a las afueras del palacio a tan solo días de la búsqueda de una esposa para el príncipe Leif. El rey junto a su familia bajó hacia la entrada del palacio para recibir al allegado. -la princesa Venus Dankworth, princesa de Nightrom Y de las tierras del sur. El rey suspiró con pesadez al saber que nuevamente tendría que lidiar con su rebelde hermana, si ya era un dolor de cabeza mantener a raya a su otro hermano, Fermín, ahora lidiaría con dos hermanos caóticos y rebeldes. Venus bajó del carruaje con un vestido n***o con un corsé con detalles en hilo n***o que resaltaba su figura más de lo adecuado para una princesa, sus dos sobrinos la miraron con una sonrisa boba mientras que su sobrina la miraba con admiración. -hermano querido, es bueno volver a casa después de muchas lunas. -sonrió con burla ante la mirada de cansancio de su hermano. -a ustedes también los extrañé. Venus besó la mejilla de cada uno de sus sobrinos causando un sonrojo en Elijah el cual no pasó desapercibido por la princesa, quien solo le dio una sonrisa e hizo una reverencia ante la reina. -es un gusto tenerte con nosotros hermana espero que está vez tú estancia dure más tiempo. Venus asintió y junto a los monarcas entró al palacio seguidos de sus sobrinos y los protectores de la corona. {...} La familia entera se reunió a comer en celebración al próximo matrimonio del príncipe y la llegada de la princesa. Venus miró a su hermano Fermín el cual parecía que se bebería hasta la última gota de vino en todo el castillo. -¿No deberías estar con tu esposa? -¿No deberías estar casada? -respondió de la misma manera Fermín con una sonrisa burlesca mientras que Venus fingía indignación. -mas tarde hablaremos de eso y no quiero ni un pero, di la orden de que no te dejen subir a ningún barco ni mucho menos a un carruaje para que no puedas escaparte esta vez hermana. Venus resopló ante las palabras de su hermano. -y tu tienes que atender a tu esposa, no es posible que te tenga que estar expulsando del castillo todos los días con guardias para que regreses con tu esposa. -sentenció para luego seguir comiendo. Fermín resopló sintiéndose como un niño pequeño, lo cual en parte tenía sentido, Fermín era un borracho molesto y un prostituto cualquiera, sin duda un ejemplo a seguir por parte del príncipe Leif. El príncipe Leif soltó una carcajada por las expresiones de su tío mientras que su hermano Elijah se mantuvo callado mirando disimuladamente a su tía en cada oportunidad que se le otorgaba, pero para su mala fortuna ella se dió cuenta procediendo a solo guiñarle un ojo con una sonrisa ladina. Julieth al tanto de las interacciones entre su tía y su hermano solo se cuestionó cómo es que esa atracción por parte de su hermano existía, ella observó a su tío Fermín pensando en lo cuan repugnante debe ser tener esa clase de pensamientos impuros por un familiar, porque sí, los pensamientos y los sueños del príncipe Elijah con su tía no eran algo muy sano que se pueda decir para un simple niño, cada sueño en dónde su tía era la protagonista la dinámica era impura y con el mismo final; ambos en sus aposentos desnudos y con una sonrisa en sus labios. Algo tan descrito era sorprendente dado a qué el joven príncipe ni siquiera había conocido las prácticas amatorias solo conocía el placer solo por lo que el aprendía en solitario y con su propio cuerpo. Venus se recargó en el respaldo de su asiento viendo la interacción de el príncipe heredero y su copa de vino, frunció el ceño y miró a su hermano en busca de aprobación para sus siguiente movimiento recibiendo un asentimiento de su parte, con una sonrisa triunfal le soltó un golpe a mano abierta en la nuca a su sobrino y luego alejó el vino de su alcance. -¿Y eso por qué? -preguntó un adolorido príncipe. -porque no quiero que acabes como el inútil de tu tío o peor y desde hoy solo quiero que bebas jugo o agua, al menos en mi presencia. La reina disimuló una risa con una falsa tos, ella y su cuñada no se llevan del todo bien debido a los ideales de comportarse como una doncella por parte de la reina y la actitud rebelde de la princesa y para la cereza del pastel, la reina no pasó por alto el gran "cariño" que su hijo sentía por su tía pero ambas intentaban mantener las cosas al margen. Si bien estos aspectos eras los más grave que ponían en desacuerdo a la reina y a la princesa, no se puede olvidar la molestia que le causa que su propia hija sienta tanta admiración hacia su tía la cual crío a sus sobrinos hasta que los mellizos cumplieron los siete años y de ves en cuando solo estaba con ellos ocho lunas o menos todo dependiendo de su enojo con el rey. Ante los ojos del rey, la adoración que sus hijos sentían por su tía era de lo más dulce y tierno, la manera tan dulce en que su hermana se expresaba a sus hijos era tan bella, para él, su hermana era tan bella por dentro como por fuera pero no solo su hermana era bella, el príncipe Fermín también era toda una delicia ante los ojos de cada doncella, un hombre imponente y que demostraba ser todo un guerrero pero por dentro era solo un alcohólico odioso que su hermano tenía que expulsarlo constantemente del castillo por sus excesos y por su falta de ética en el reino. Sin duda su familia era todo menos una familia funcional, al menos no se acuchillan unos a otros solo por orgullo, eso era tema de sus tatarabuelos. {...} La cena transcurrió en silencio hasta que cada uno se retiró hacía sus aposentos, luego de unos instantes la princesa Venus se dio cuenta que estaba siendo seguida y claramente sabía de quién se trataba. -¿Necesitas algo sobrino? Giró sobre sus talones para mirar a Elijah quien se veía inquieto detrás de ella. -te fuiste por dos lunas y lo único que recibí de ti fue un beso en la mejilla, te extrañé tía, te fuiste sin avisar y vuelves como si nada. -soltó frustrado. Venus bajó la cabeza sintiéndose culpable de abandonarlo aún sabiendo de la dependencia emocional que él tenía con ella. -lo lamento tanto, prometo quedarme por más tiempo y compensarlo. Lo abrazó poniendo la cabeza del príncipe en su pecho y dejando un beso en su castaña cabellera. El joven abrazó con fuerza la cintura de su tía acercándola a él pero de manera abrupta la soltó y solo se marchó dejando a su tía desconcertada en el pasillo. «lo arruiné» se repitió mentalmente. Solo le quedó suspirar y dar medía vuelta al menos tendría tiempo para enmendar su error con su sobrino, aunque sabe que Elijah a pesar de sentir una fuerte atracción por ella, era capaz de ignorarla dolorosamente solo para que su tía le de toda su atención compensando su ausencia durante largos periodos de tiempo.
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