Al día siguiente Lía se levantó algo ansiosa, no sabía como sería su día, había hecho tantas cosas malas que no sabía con qué se Iba a encontrar, se vistió con la ropa más discreta que encontró y se recogió su largo cabello en una coleta, tomó sus libros que estaban completamente nuevos, había faltado a clases por más de quince días y debía ponerse al corriente en sus deberes, cuando bajó su mamá le tenía listo el desayuno, Maggie estaba muy emocionada, para ella era como si fuera la primera vez que enviaba a Lía al colegio, unos minutos después se escucho la bocina de un auto, Maggie abrazó a Lía y le deseó buena suerte.
El auto de Jonah era un utilitario sin ningún lujo, cumplía con su función que era transportarlo por eso se había reusado a comprar uno más costoso, Su madre había sido cocinera en el castillo De la Cruz durante un poco más de veinte años, allí lo había criado a él, como tenían todo lo que necesitaban en el castillo había podido ahorrar casi todo su salario de esos años; hacía Siete años había sido expulsada del palacio sin derecho a nada, pero sus ahorros eran más que suficientes para vivir de manera cómoda durante el resto de su vida, como eran personas muy sencillas vivían en un barrio de clase media sin lujos innecesarios, Lía abrió la puerta de atrás del auto y cuando se disponía a sentarse escucho a Jonah decir.
- ¿Y ahora te la das de princesa?, siéntate aquí al frente, yo no soy tu conductor, yo no soy sirviente de nadie. - Lía se sintió mal porque ese no era el motivo.
- Lo siento, sólo pensé que te daría pena que te vieran conmigo – Sus ojos verdes se aguaron, sus mejillas estaban rojas al igual que sus orejas, Jonah no pudo evitar pensar que se veía tierna, aunque ese pensamiento sólo duró unos segundos.
- Abróchate el cinturón- Lía se abrochó el cinturón mientras el auto arrancaba y tomaba la carretera, El viaje fue muy largo hasta la universidad, ninguno de los dos habló entonces el silencio se hizo ensordecedor, Lía apoyó su cabeza en la ventana que estaba muy fría porque estaba empezando el otoño y la temperatura había bajado en los últimos días, cuando pensó en el otoño pensó que era la estación que más le gustaba, el color era hermoso, ella cerró los ojos y vio los diferentes matices de naranja en montañas de hojas, eran Impresionantes, eso hizo que sonriera, a Jonah no le pasó inadvertida esa sonrisa.
- De que te ríes, ¿en qué piensas? - aunque su tono era fuerte su interés era Real, ella volvió a sonrojarse.
- En el otoño, me gusta, cierro los ojos y pienso en montañas de hojas en diferentes tonos de naranja, quiero saltar encima de ellas- Jonah frenó el auto de improvisto, la miró con los ojos muy abiertos, pero igual que antes, en cuestión de segundos volvió a su fría posición.
- Lo siento, no se que pasó, vi algo en la carretera – Lía no cambió su posición, seguía recostada al vidrio con los ojos cerrados tratando de Pensar si esa imagen era un recuerdo o era algo al azar; Para Jonah si era un recuerdo, de cuando Jugaba en los jardines del palacio con la princesa Mildreth en montañas de hojas que el Jardinero barría y les dejaba Para que se escondieron dentro de ellas, para él eran momentos inolvidables, pero sólo él Y la princesa conocían ese secreto.
Cuando llegaron a la universidad Jonah le entregó a Lía un cuaderno donde le había anotado sus clases y los salones con un pequeño mapa de la universidad para que se ubicara.
- ¿ NO me vas a acompañar? –
- Ya te dije que no Soy sirviente de nadie, estoy haciendo esto porque tu papá me pidió el favor y él ha sido muy bueno conmigo, Pero no soy tu niñera, te recojo a las cinco de la tarde para ir al servicio social.- Lía lo miró y sonrió.
- Muchas gracias - dio la vuelta y Subir las escaleras a la facultad de derecho con pasos inseguros.
Cuando llegó al salón de clases se sentó adelante, al rato un hombre ingresó al aula, iba vestido con lo que parecía ropa de marca muy costosa, su cabello Perfectamente peinado y engominado, llevaba unos lentes de sol y un saco colgado en los hombros, cuando la vio una sonrisa abierta se formó en su rostro, sus ojos no transmitían alegría como tal, se acercó, se sentó a su lado y la abrazó poniendo un sonoro beso en su mejilla, Lía lo empujó y se limpió la mejilla con asco.
- ¡¡QUE TE PASA IMBECIL!! - se levantó y se alejó de él tanto como pudo.
- ¿IMBECIL?, hasta hace poco este imbécil te hacía gemir durante toda la noche- todos en el salón miraron a Lía, ella se sintió muy humillada y corrió hasta la puerta donde se estrelló con el profesor.
- Señorita Monet, gracias por honramos con su presencia, tome asiento - le guiñó el ojo a Lía y la guio hasta una silla vacía justo frente a él, - en honor a la señorita Monet los vamos a hacer un examen sorpresa - todos renegaron contra Lía.
Cuando la clase terminó Lía salió muy decaída, estaba segura que le había ido bien, aunque no tuviera recuerdos anteriores se había dado cuenta que recordaba perfectamente con puntos y comas lo que leía, eso la confundía mucho, como puede alguien con una memoria tan buena no recordar su vida, como tenía una hora libre mientras hacia su próxima clase, fue al patio y se sentó en las escaleras mientras sacó su libro para leer, llevaba un rato leyendo con los audífonos puestos cuando de pronto sintió un fuerte empujón en la espalda que la hizo rodar varios escalones, sintió un dolor punzante en un codo y su pantalón se rompió en la rodilla donde con un borde Se hizo una herida que tenía sangrado profuso; cuando ella levantó la mirada encontró a Shely y Lory cruzadas de brazos con sonrisas despectivas.
- Princesa Lía, ¿Será que tu abogado te va a salvar otra vez? - Dijo Shely con desprecio, Lía trató de guardar la calma, pero la situación era muy molesta.
- No sé de que hablas - ella continuaba en el piso, se cubría su rodilla con ambas manos haciendo presión, lo cual era muy doloroso, las dos chicas bajaron lentamente las escaleras sin retirar la mirada de Lía, al llegar al frente Lory puso su tacón de aguja en el pie de ella y apoyó todo su cuerpo haciendo que traspasara la tela del zapato y llegara a la Piel de Lía.
- ¡¡¡ AAHH !!!, ¡¿QUE HACES?!- ella sonrió e hizo más fuerza hacia abajo.
- ¿Que hago?, maldita perra, nos vendiste, tu sabes que eres tan culpable como nosotras, sólo estábamos ejecutando el plan de siempre- Shely levantó la mano y le dio una bofetada sonora a Lía, había mucha gente viendo, pero nadie la defendió, ya era hora que Lía tuviera de su propia medicina dijeron varios; durante dos años había abusado de los más débiles, ahora ella era la débil y sus "amigas" lo sabían, múltiples vídeos fueron subidos a la red bajo la etiqueta #abusadora_abusada, hasta un en vivo hizo uno de sus compañeros burlándose de la cara de Lía quien había sido la líder de "las sirenas" como las apodaban por ser bellas pero peligrosas.
- Yo no sabía nada, yo no recuerdo nada, ustedes saben que perdí la memoria, ¿cómo iba a saber que hacían? - nadie en la universidad sabía del accidente de Lía, fue una gran sorpresa cuando ella dijo que no recordaba nada - en todo caso yo no estoy dispuesta a ser la misma de antes, me avergüenzo de todo lo que hice, ni siquiera sé todo lo que hice, pero por lo que me han contado es malo, tal vez me merezco sus golpes y mucho mas, pero no me arrepiento de haberlas entregado, lo volvería a hacer así me muelan a palo.-
- Maldita – Shely levantó nuevamente la mano con la intensión de volverla a golpear, pero una gran fuerza se la detuvo en el aire, -Quien se atreve- volteó a mirar y se encontró con una mirada negra e inexpresiva, ella pasó saliva.
- Si la tocas otra vez te aseguro que vas a pasar por lo menos cinco años en prisión por lesiones personales- desde el suelo Lía miró hacia arriba, Jonah era tan alto que casi debía flexionar todo el cuello para verlo- Se acabó el espectáculo se puedan ir- la multitud empezó a retirarse murmurando ya que estaban asombrados que el hombre de piedra hubiera defendido a Lía, aunque estaba en cuarto año Jonah nunca había sido visto con una mujer, es más hasta hace unos meses despreciaba a Lía, que la defendiera ahora los había dejado muy desconcertados.
- Esperen, - Antes que se fueran todos Lía los detuvo – Jonah Por favor me ayudas a levantar – El se agacho y con cuidado pasó su mano detrás de su cintura y de un sólo tirón ella quedó parada al lado suyo, respiró profundo y continuó - Hace unas semanas perdí la memoria, ¿como?, no sé, alguien me encontró desmayada en la calle y cuando desperté diez días después no recordaba nada, poco a poco me he enterado de la clase de persona que era y estoy muy avergonzada.-
- Perra te la vas dar de santa ahora -Gritó Lory, pero la mirada fría de Jonah la hizo callar.
- No, Santa no, en parte doy gracias por esta segunda oportunidad para hacer las cosas bien, a los que ofendí antes quiero pedirles de corazón que me perdonen, estuve equivocada durante mucho tiempo, pero ya no más, les pido por favor que ya que la vida me dio esta segunda oportunidad ustedes me permitan demostrarles mi sinceridad, gracias; Jonah por favor me puedes llevar a la enfermería creo que mi rodilla necesita puntos – Él se agachó y la levantó llevándola en brazos hasta la enfermería, por donde caminaban los estudiantes y profesores los miraban con la boca abierta era ver un ángel y una demonio Juntos.