Liger: RENACIMIENTO. Del pecho de Kail salió un rugido, que hizo que Ángela se paralizó; además de furia, podía sentirse el dolor. Le dio la espalda, no quería que en la memoria del amor de su vida, se grabara esa escena tan deplorable. Que ambos le estaba desgarrando el corazón. —¡NO LO HAGAS! —suplicó Kail, con la voz que no parecía para nada humana. —¿Entonces es cierto? —Harris le jaló el cabello, obligándola a que lo mirara—. No tienen sentimientos fraternales, como los tendrían los hermanos comunes. ¿Todo este tiempo me has engañado? —No sé de qué me hablas. —Ángela sacudió la cabeza en su agarre, y la inclinó, para llevarse la virilidad de Brandon Harris a la boca. Y una lágrima rodó por su mejilla. Los sonidos de las cadenas eran muy fuertes, ella pensó que en cualquie

