La propuesta de Bartolomeo

1082 Words
Bartolomeo se bajó de su vehículo cuando le informaron que Jorge lo esperaba en la puerta. "Mándalo a la oficina", le dijo al empleado. Poco después, Jorge estaba sentado frente a Bartolomeo, que tenía un semblante pesado, pero no se oponía a quejarse. —He venido a pedirte que lo reconsideres —comenzó Jorge—. —Bárbara ha hecho cosas estúpidas, señor, pero lo ama. Bartolomeo lo interrumpió, con voz fría como el acero. —Escucha, Jorge. Si dices el nombre de Bárbara una vez más, te juro que voy a matarte. Tu hija no vale nada, y estoy seguro de que lo sabes. Pero la idea fue la audacia de pensar que dejaría a mis hermanos para irme a vivir solo con ella. Yo nunca haría eso. Y empiezo a perder la paciencia. Jorge, con sudor frío, no trató de ocultar la verdad. —No voy a mentir, señor. Soy leal al grupo, pero pensé que tal vez te enamorarías de ella... Para ser m*****o del cartel de Falcón necesitaba ser fiel. —Son las deudas, ¿no? —lo interrumpió Bartolomeo—. —Sí, señor —admitió Jorge, abatido—. "Tengo muchas. Las ganancias son buenas, pero me metí los pies en las manos. Invertí en bitcoins y lo perdí todo... en la última caída de estas monedas. Bartolomeo miró a Jorge directamente a los ojos y le hizo su propuesta. "Pago tus deudas y aumento tus fondos, pero a cambio, me caso con Willow". Jorge guardó silencio, creyendo que había oído mal. —¿Con Willow, señor? Pero es mi hija ilegítima, lo sabe. ¿Y vio cómo se viste? A Bartolomeo no le importaba, no quería que una mujer que se vestía a la última moda se luciera en la alta sociedad, no, quería a alguien que lo complaciera y Willow lo complacería. "Vi exactamente cómo se viste. Haz esto: vuelve a tu casa. En media hora, iré allí para hablar con ella. Después de eso, se formalizará el compromiso con Willow. Todavía sin creer lo que acababa de escuchar, Jorge se fue. Bartolomeo, a su vez, fue a avisar a los hermanos de su partida. Nunca se iban sin informarse unos a otros. Siempre sabían dónde estaba cada uno y Caio no salía solo, ni siquiera porque no le gustaba nada del mundo exterior. Después de hablar con los hermanos, Bartolomeo fue a la casa de Jorge. Encontró a Willow sentada en la h****a, escuchando música, vestida con una camiseta holgada, zapatillas y pantalones cortos. Abrió los ojos al verlo acercarse, se levantó y retrocedió unos pasos, desconfiada. —Le pedí a su padre su mano en matrimonio —dijo Bartolomeo—. Willow abrió mucho los ojos. "Pero eres el prometido de mi hermana..." — Ex prometido, Willow. "Se acabó. "El compromiso con Bárbara ha terminado. Quiero casarme contigo. Willow creyó que escuchó mal. Parecía una broma. Bárbara siempre fue la hermana hermosa, vestida con ropa cara y con tacones, pelo largo, lápiz labial rojo y uñas impecablemente pintadas. Willow, en cambio, era sencilla, desnuda, siempre en camiseta y sin mucha vanidad. —¿Es una broma? —preguntó ella, incrédula. —No, Willow. Sé que no les gustas a nadie en esta casa. Pero en la mía, se te tratará bien. "No pareces alguien que sabe tratar bien a la gente...", comentó, vacilante. Bartolomeo se encogió de hombros. —Tal vez no. Pero tú puedes enseñarme. Y en mi casa, no serás maldecido ni tendrás que escabullirte para escapar de los ataques de tu hermana y madrastra. Willow comenzó a considerar la idea. —Mírame, Willow. ¿Te gustan los hombres? Estaba besando a una amiga. Se quedó en silencio por un momento. Nunca había besado a un hombre, solo a una amiga, por curiosidad, y le había gustado. "Yo... No lo sé, señor.—respondió honestamente. Nunca he besado a alguien del sexo masculino. —Llámame Bartolomeo. Ven aca. Willow vaciló, pero se acercó a él. Bartolomeo la miró y dijo. —¿Puedo besarte? "Has estado besando a Bárbara... "La verdad es que nunca la he besado. Y no te voy a mentir, lo hicimos, pero el beso que te voy a dar, no. —La acercó más y Willow observó su barba antes de responder: "Puedes besarme". Quería saber si también le gustaba el sexo masculino. —¿Cuántos años tienes, Willow? "veinticinco". Willow parecía mucho más joven que su hermana. Luego la besó. El beso fue fuerte, firme, y a ella le gustó. Sintió la seguridad de sus brazos, pero rompió el beso antes de que pudiera durar más, temerosa de que su padre los sorprendiera allí y creara otro escándalo. —¿Y bien? —Me gustó tu beso —admitió ella, sonrojada—. También me gustó el beso con mi amiga, pero el tuyo parecía... —Ella no supo cómo explicarlo y terminó sonrojada. —¿Puedo decirle a tu padre que estás de acuerdo en casarte conmigo? Podía complacerla, era el jefe del cártel, pero ya tendrían que trabajar con Savana y Alexandra que se casarían obligadas. Willow asintio. —Puedes, puedes. ¿Es cierto que tus hermanos se van a casar? —Sí.. —¿Cómo se llaman sus novias? —Alexandra, la otra es Savanna, pero su hermana la llama Ane. Hizo una petición: —¿Puedes dar la orden para que Bárbara y la mujer de mi padre me dejen en paz? Bartolomeo le tendió la mano y juntos entraron en la casa. Bárbara los vio y trató de reaccionar, pero Bartolomeo fue directo. "Si te atreves a gritarle a mi prometida, te romperé el cuello". Y se quedó corto por lo que dijo sobre Caio, y lo mismo ocurría con su madre. Dirigiéndose a Jorge, Bartolomeo continuó: "Voy a dejar a mi prometida en su casa. Si ella se lastima o sufre, te cobraré. —Estará a salvo, señor —respondió Jorge, nervioso—. Willow corrió a su habitación, pero minutos después escuchó que la casa estaba casi destruida por los gritos de Bárbara y su madrastra. Casi sonrió. No quería problemas, pero que la llamaran bastardo, que le prohibieran comer dulces, frutas o tener una buena comida, le había causado un profundo dolor. No aceptó la petición de Bartolomeo por venganza. Aceptó porque quería una casa que fuera su hogar, una familia de verdad y la libertad de poder hablar y sonreír dentro de la casa donde vivía.
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