Las tres estaban en una tienda de vestidos de novia en una calle muy transitada, rodeadas de espejos por todos lados. Alexandra, Savana y Willow estaban probandose diferentes modelos. En ese momento, Savana estaba frente al espejo, ajustando los detalles de un vestido largo de encaje, con una cola impresionante. La tela brillaba a la luz del lugar, y ella pasó las manos por la cintura, admirando lo elegante que la hacía el vestido. — Este va a ser el mío. — comentó Savana, con una sonrisa satisfecha, girando ligeramente para que las otras pudieran ver. — Te queda increíble. — elogió Willow, mientras la vendedora cerraba un vestido más simple, pero igualmente bonito. Alexandra, por otro lado, estaba probando un vestido voluminoso, lleno de detalles de tul. Miró al espejo, insegura. — ¿

