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1001 Words
Podía ver su espalda desde del atardecer y dibujarla, su espalda era muy hermosa tenía lunares su piel era blanca pero si había algo qué volvía loca a esa mujer era el cabello de la pelirroja. Era muy suave y fino su piel olía a jazmín y su boca tenía sabor a frambuesa y menta. Tara se acercó a Emilia y acaricio su cabello. Pero ella empezó a moverse. —Hola, Tara.—su voz sonaba un poco ronca, se notaba qué había dormido bastante bien.—¿Cómo estás?—ella se dio vuelta y le dio un pequeño beso. Tara por primera vez en su vida había quedó perpleja ante tanta belleza y inocencia. —Estoy bien, ¿y qué hay de ti?—preguntó nerviosa. Emilia sonríe, se había dado cuenta de qué le gustaba. Tara se levantó de la cama estaba completamente desnuda. —Estoy muy bien.—dijo, levantándose de la cama.—¿puedo darme una ducha?—preguntó, mirándola fijamente. Estaba desnuda, Tara la miró de arriba, abajo y se acercó a su armario. —Claro, toma yo te daré algo de ropa tranquila.—respondio, sonriente. Emilia se inclina para darle un beso. Tara se moría lentamente de pasión la desea tanto en este preciso momento. —¡Mierda!—exclamó, tomó un poco de agua y entró al baño. Sintió el ruido del agua caer y el vapor qué había en el aire. —Emilia, Estoy muy sucia, ¿puedo?—habló sonriente. Emilia movió la puerta escorridiza de la ducha una oleada de tención invadió él aire no pudo evitar sentirse risueña y ligeramente excitada. —Tienes qué ahorrar agua, ¿no?—respondio, incluso con la cara llena de agua se veía hermosa. Emilia tomó shampoo y le puso en el cabello, Tara sonreía paso sus dedos por él cabello de ella de manera suave y tranquila él shampoo empezó a desaparecer la arrinconó contra la pared y le abrió las piernas. —Qué amable, muchas gracias.—contestó coqueta Emilia tomó el jabón y empezó a pasarse por él cuerpo. Tara no dejaba de mirarla. —¿Me ayudas?—preguntó corriendose el cabello.—Mi espalda... Por favor mami necesito una limpieza profunda—suplicó regalándole una mirada inocente. Tara empezó a pasarle el jabón por la espalda bajo lentamente por su trasero aprovecho y con su lengua empezó a chupar y morderle. —¡Mierda!—exclamó, Tara tomándola bruscamente de las muñecas. Emilia lo logró, Tara estaba roja.—Se lo qué haces cariño y me encanta.—dijo tomándola de la cintura la apoyo contra la pared haciendo qué sienta él azulejo frío tomó sus muñecas y las apretó tomó su trasero dando pequeñas nalgadas. El agua seguía corriendo, Emilia empezó a sentir mucho calor Tara libero a Emilia ella se sentía en éxtasis abrió su trasero mientras se sujetaba sonreía —¿Quieres ayudarme cariño?—preguntó, abriendo las piernas—Estoy sucia porfavor ayudame. Tara, tomó su cabello mojado y le tiro bruscamente. Emilia gimio, le encantó su rudeza paso su lengua haciendo enrojecer a Emilia sus jadeos inundaron él baño. —¡Callada Bebé!—ordenó. Beso su labio interior y luego superior. Sus labios estaban humedecidos no solamente por el agua si, no por sus bocas. Tara se sentía demasiado bien está chica es tan descomunal sus toques eran perfectos haciendo qué tenga más de un orgasmo , su cuerpo temblaba de placer era la primera vez qué alguien la hacía acabar tantas veces más de las qué deberían pensó. Emilia saborea cada vez más su interior la espalda arqueaba y sus gemidos eran tan fuertes qué no podían parar. —¡Vamos hazlo de una maldita vez!—murmuró, Tara beso su cuello tomó su cuello y seguía tocándola sin parar no daba más del placer y quería más y más de ella. Beso sus pechos por alrededor de sus pezones, luego empezó a moverlos con su lengua apretó, chupo y estiró le dio un pequeño cachetazo y abrió su boca Tara la escupió haciendo qué se sorprendiera de buena manera, Apretó sus mejillas mientras sus dedos se hundía más en ella sus lenguas jugueteaban de manera frenética haciéndola enloquecer cada vez más. —Mierda... Me gustan.—sonrie. Emilia estaba en pleno extasis está mujer realmente era buena su química s****l era única ambas sentían mucho placer sus cuerpos de pegaron Tara la tomaba con fuerza del cuello pero eso a Emilia le excitaba mucho ama la rudeza de esta mujer. Su lengua chocaba contra sus pezones no los chupaba, pero a Emilia le encantaba sentir su lengua caliente en sus pezones. Bajó su mano y empezó a mansturbarla pasó sus dedos por el c******s y empezó a masajearlo. —¡Me encanta! —jadeo. Se separó de ella y empezó a chupar sus dedos. Emilia se mordía el labio y tragaba saliva. —Bebé... Ven aquí—cerró el grifo, y la tomó de la mano. Fueron a la habitación y Emilia sonrió. —¿Puedo hacerlo yo?—preguntó mirandola fijamente. Tara asintió, la rubia empezó a sentirse más cerca de ella. Sus ojos verdes se perdieron en los ojos color n***o de Emilia. —¡Tócame lentamente!. Salieron de la ducha y se fueron a un sofá para hacer qué sus cuerpos se junten , Emilia se frotaba contra ella de manera descontrolada temblaban al mismo tiempo y seguían dándose más. —¡Mierda me encanta!—grito de placer seguía moviéndose sin parar —Sigue así cariño te daré un departamento incluso una puta casa si lo deseas me estás haciendo tener los mejores orgasmos de mí vida. ella sonrió con aprobación sabía qué estaba haciendo un trabajo no lo sentía así . era un placer conocerla terminar así está mujer la vuelve loca ningún hombre la hizo sentir así en su vida. —Mierda, Tara cógeme así todos los putos días de tú vida.
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