Oliver Nos besamos por un rato, un beso suave y pausado, sus manos descansaban en mi cuello y las mías en su cintura. Teníamos nuestros sentimientos a flor de piel y nuestras almas desnudas. Lo sabía porque todo se sentía mucho. Molly estaba dañada de muchas formas, maneras de las que yo no tenía idea y tampoco sabía si su madre sabía algo al respecto. Acaricié su espalda y la pegué a mi cuerpo, nuestras respiraciones estaban acompasadas, no importa nada más que nosotros dos. Éramos uno y nos amábamos de una forma tan profunda que llegaba a ser inexplicable. Aun así me sentía culpable. El no saber de su dolor me causaba desazón que dejaba mi boca amarga. Mi vida había sido perfecta comparada con la suya y tenía razón cuando dijo que yo solo me preocupé por mis cosas, pero no fue por fa

