Oliver No pude evitar sonreír, la canción se parecía a nuestro primer encuentro después de aquella fiesta hace casi un mes. La letra no podía ser más que perfecta, porque así me sentía. Tomé su mano y la hice girar sobre sus pies mientras bailábamos al ritmo de la música. Ella rio y me sentí en el cielo. Su risa era lo mejor del mundo, al igual que ella. Seguimos abrazados mientras la pieza sonaba, cuando estaba a punto de terminar, volví a girar su cuerpo y besé sus labios con delicadeza. Los aplausos a nuestro alrededor nos hicieron salir de la pequeña burbuja en la que nos encontramos. Las personas habían llegado y nosotros no fuimos conscientes de ello. Saludamos a los invitados y charlamos con cada uno de ellos. Mis primos, las amiga de Em y Molly. Nuestros padres y tíos llamaron

