Oliver Molly era un afrodisiaco natural para mi sistema. —Oliver… —gimió mientras nos abandonábamos en un orgasmo profundo. —Te amo. —Volví a besarla—. Quiero que te vayas a vivir conmigo—sus ojos se abrieron. —¿Que yo qué? —Reí un poco. —Quiero que vengas a vivir a mi departamento—bese su hombro—. Quiero ver tu panza crecer todos los días, acompañarte, consentirte, te quiero conmigo, Molly—la mire fijo tratando de descifrar su mirada. —Bueno. —Sonrió y acarició mi rostro—. Me iré a vivir contigo. Eran las seis de la tarde cuando entramos a casa, habíamos pasado todo el día en la empresa, Molly me ayudo con el trabajo atrasado y el papeleo. Además, fuimos a la empresa de mis padres en el que también realizamos algo de trabajo y dejamos las cosas más o menos al día. No había podido

