Clara Al abrir la puerta de la habitación y me derrumbe, las pocas fuerzas que junté se drenaron de mi sistema cuando observé el cuerpo de mi única hija tendido en la cama del hospital. Nathan estaba con ella, algo que agradecí, ella no estaba sola en esto y eso me reconfortaba. Molly ya había sufrido lo suficiente. Seguía abrazada a Nathan que me consolaba. Era irónico que mi sobrino de quince años me consolase; se supone que una lo debía hacer con ellos, pero yo no podía. La puerta se abrió y despegue la cabeza de su pecho para observar quién era. —Buenos días. Un hombre de unos cuarenta años entro en la habitación. Sorbí un poco mi nariz y limpié mis mejillas para mirarlo a la cara. Sus ojos grises me observaron durante un rato, tenía el cabello n***o corto y la piel oliva. Me se

