bc

COMPRADA POR EL MAGNATE

book_age12+
18
FOLLOW
1K
READ
revenge
contract marriage
escape while being pregnant
drama
city
like
intro-logo
Blurb

Barbara Smith es acusada de un robo que no cometió, y la policía exige que devuelva un dinero que no tiene. El único capaz de salvarla es Connor Anderson, un hombre arrogante y d*******e, dispuesto a pagar el precio… siempre que ella le entregue su cuerpo.

Cuando Barbara cree que todo está perdido, regresa Matthew, su amor prohibido del pasado. Lo que nadie imagina es que Matthew y Connor son hermanos… y Connor aún no sabe que la mujer que desea con obsesión fue también amante de su propio hermano.

chap-preview
Free preview
1
Ella había llorado tanto que temía que de sus ojos empezara a salir sangre. Había gritado tanto intentando defender su nombre que apenas le quedaba voz. Nadie le creía a una mujer que tenía la reputación en el suelo, aunque todas las pruebas apuntaran a que la habían intentado incriminar. Barbara arrojó su teléfono hacia el suelo, pateándolo. Sabía que ni su propio abogado le creía. Se sentó en el sofá y cuando encendió la televisión lo primero que vio fueron las noticias hablando mal de ella. —Esto no puede estarme pasando. Anheló que todo aquello fuese una oscura pesadilla de la cual pronto despertaría. Su sueño había sido siempre trabajar en una escuela para niños incapacitados y lo había logrado, las donaciones eran siempre bien recibidas y usadas en los niños, hasta que un día la ciudad se había llenado de rumores de que ella se había robado el dinero de las donaciones. Jamás haría algo así. Era maestra de química en aquella escuela, ganaba un sueldo justo y amaba a aquellos niños, pero a la directora no le importó y la despidió de inmediato, además a aquello se le sumó que la escuela haya descubierto su pasado como bailarina exótica. Nadie la defendía, ni siquiera su propia madre. Se dijo a sí misma que pronto saldría de aquello, pero desconocía que aquel solo era el principio. Por otro lado, el gran Magnate Connor Anderson se reía de la desgracia de Barbara. —Eso es lo que tienes por rechazarme —dijo, sonriente como nunca—. Ahora te tendré a mi merced. Se colocó de pie con rapidez. No sabía si aquellos rumores eran ciertos, conociéndola, era más que evidente que la habían incriminado, pero muy pocas personas en verdad sabían que ella tenía un buen corazón. La mayoría la veían como una zorra que estaba necesitada de dinero y que por eso había robado dinero de niños que lo necesitaban mucho más que ella. Connor sonrió una vez más. La culpaban de haberse robado cien mil dólares. Para él, aquello no era nada, pero para ella, esa era una suma que solo vería quizás después de un año y medio de trabajo arduo. Aquello significaba que ella no podría pagar. Aquello significaba que ella estaba atrapada entre la espada y la pared y él usaría su miseria para vengarse de ella. —Te destruiré, mi amor. La puerta fue tocada sutilmente y aquello ocasionó que él saliera de sus pensamientos. Invitó a la persona a pasar y solo se trataba de su sirvienta que le estaba recordando que los invitados estaban abajo, esperándolo. Se había entretenido tanto viendo como el nombre de Barbara era manchado que por largos minutos se había olvidado que tenía una celebración allá abajo. Su empresa era la tercera empresa con mejores ventas inmobiliarias de aquella ciudad, aquello era algo digno de celebrar. El magnate bajó las escaleras con una gran sonrisa y todos pensaron que se trataba por el éxito del negocio que había heredado de sus padres, en realidad, se trataba porque cada vez estaría más cerca de Barbara y de una vez por todas lograría someter a una mujer tan rebelde. —Muchas felicidades, señor. Connor sonrió cuando una de sus sensuales secretarias lo felicitó. Era probable que se acostara con ella más tarde. —¡Muchas felicidades, hijo mío! Su padre le dio un abrazo. —No hubiese podido hacer sin ti, papá. —Traje a Mary. Una antigua asociada a la empresa, quiere conocerte, hablar contigo. Connor Anderson sabía que la única razón por la que aquella mujer quería “hablar con él”, era para terminar en su cama, como todas. Para él, siempre había sido fácil llevar a las mujeres en su cama, la única que había representado un reto había sido Barbara. —Ahora no, papá. Tengo que hacer una llamada importante. Connor se alejó de todos y marcó aquel número que se sabía de memoria. Sonó unas seis veces antes de que ella lo tomara. —Aló. Su voz era tan dulce como un caramelo, pero reflejaba la dureza de su situación. Él la conocía tan bien que sabía que ella había estado llorando. —Aló. —¿Quién me habla? Él había susurrado su voz, tan bajito que ella no lo había reconocido. —Aló. —No sé quien diablo seas, pero no estoy para bromas. —Vi las noticias, Barbie. Ella apenas pudo mantenerse de pie. Un escalofrío le recorrió la espalda, su voz se redujo a casi nada. Reconocía aquella voz, solo una persona se refería a ella de esa manera. —Connor. —Llámame Anderson, así siempre me decías. —No puedo hablar ahora. —Barbie, vi las noticias. Estás en problemas. Barbara gruñó desde la otra línea, sabia que él la llamaría para burlarse, lo único que no imaginó era que la noticia se dispersaría tan rápido. —Si me llamas para burlarte de mí, puedes irte al demonio. —Barbie, te llamo para ayudarte. Ella rio débilmente. —Tú nunca has querido ayudar a nadie. Apenas puedes ayudarte a ti mismo, enfermo. —Hablas mucho para alguien que debe tanto dinero. No debiste de haberte robado el dinero, solo tenías que llamarme y yo te lo daba. —¡Sabes muy bien que no me robé nada, Anderson! ¡Me incriminaron! Tú me conoces, tú sabes que yo… —Sé que tú eres incapaz de algo así, desafortunadamente, ellos no lo saben. Nadie lo sabe. —Yo limpiaré mi nombre, Anderson. —Te daré el dinero que debes, Barbie. —No te creo, solo intentas burlarte de mí. —Sabes que tengo mucho más dinero de ahí. —Lo sé, pero eso no quita que quieras burlarte de mí. —Barbara, ¿acaso crees que dejaré que vayas a la cárcel? —¡No iré a la cárcel porque yo no me robé ese dinero! —Pero no tienes forma de comprobarlo. —La buscaré. —Y que tal si te digo que… tengo una propuesta a la que no puedes negarte. Barbara suspiró ruidosamente. En cualquier otra ocasión se hubiese burlado de él y dicho que no quería escuchar cualquier cosa que tuviera para decir, pero viéndose encerrada entre la espada y la pared, en realidad no tenía demasiadas alternativas para limpiar su reputación. —¿Cuál es la propuesta que tienes? —Te daré los cien mil dólares que debes, mañana mismo. Ella pasó saliva, conocía lo frío que era aquel magnate. —¿Y yo que debo de dar a cambio? —Tu cuerpo.

editor-pick
Dreame-Editor's pick

bc

Venganza por amor: Infiltrado

read
64.8K
bc

Una niñera para los hijos del mafioso

read
55.8K
bc

La embarazada sacrificada

read
3.2K
bc

Mafioso despiadado Esposo tierno

read
26.0K
bc

Prisionera Entre tus brazos

read
102.1K
bc

Eres mío, idiota.

read
3.6K
bc

Profesor Roberts

read
1.7M

Scan code to download app

download_iosApp Store
google icon
Google Play
Facebook