Lo veo y no lo creo, que ojos más penetrantes tiene, ¡pero ya!, concéntrate estas en una entrevista de trabajo, y él que te va a entrevistar, que no tienes idea de quién es, es a la persona que le acabas de botar el café encima, que torpe, y que apenada me siento, no sé ni que decir Dios mío ayúdame.
El me saluda primero, con una sonrisa en sus carnosos labios:
— Buenos días señorita, siga y se sienta, le tengo que comentar, que tuve que conseguir otra camisa, e inventarme una excusa del porqué llegue tarde, a una junta muy importante de negocios, que acabo de tener, pues, una señorita nada cortes, unos minutos antes, acaba de botar mi café tan apreciado, encima de mi camisa de vestir recién planchada, y que había tardado una hora en elegir, pues tenía esa junta, poco atractiva, pero tan importante—. Me sonrojo y respondo: —Lo siento mucho—.
—Tranquila, a cualquiera le puede suceder. Pero; ¿qué la trae por aquí?, cómo es su nombre, o viene hacer mi día aún más “diferente” —. Le respondo que:
— Pues, solo le puedo decir, que vengo de parte del Doctor Gustavo Montebello, no sé que le habrá él comentado a usted, pero de verdad necesito un empleo, y bueno antes que me pregunte, no tengo experiencia, solo tengo terminado mi Bachillerato, y tengo dos años sin trabajar, no soy la maravilla verdad—.
Después de mi maravillosa antesala, se suelta a reír, y yo termino de sentirme más incomoda de lo que habría imaginado; pero solo pienso, Dios mío, que sonrisa más bella, No Adriana Carolina, como me dice mi mamá, cuando está enojada ¿qué te pasa?, yo no soy así, haber Adriana, ¿Qué tienes? El Ingeniero, creo que así le escuche decirle a la recepcionista, sigue hablando:
— Bueno, Adriana, ¿Qué te puedo decir?, en otra parte que llegues con esa antesala, no te iría nada bien—.
Pienso y actuó, lo sabía, (me levanto y le digo).
—Sí, tranquilo no esperaba menos, de todas maneras, muchas gracias, miro su escritorio y leo Ingeniero Leonardo Villarroel—. El me responde, ya de una forma más seria,
— ¿Sé puede sentar?, ¿Cuántos años tiene Ud. Señorita Adriana? —
Le respondo:
—20 años Ingeniero—. El continúa:
—Está bastante joven y debería aprender a controlar sus impulsos—.
Pienso, en ese momento que no entiendo, ¿Por qué me mira así?, y ¿porqué me tiembla todo el cuerpo? Es algo tan nuevo en mí, en fin reacciono como puedo y le respondo:
—Si estoy joven y usted Ingeniero también se ve que lo es. Pero no entiendo para que desea que aún me quede aquí, o ¿Qué trabajo Habría para mí? — El responde a lo dicho por mí de la siguiente manera:
— Me gusta su actitud señorita, directa al grano, OK, bueno le comento, hay una oportunidad, necesito una secretaria, que pueda manejar mi agenda, contestar mis llamadas, realizar mis escritos, organizar mis cosas, para que me entiendas, aquí en la empresa, el sueldo, bueno, es lo básico, y el horario de oficina. Lo que no entiendo, es por qué usted, se refiere de esa manera a usted misma, cuando el Doctor Gustavo Montebello, gran amigo de mi padre, se refirió muy bien de usted y su trabajo, no quiero pensar que se equivoco—.
Me quedé muy anonadada, como una persona como el Doctor Gustavo, a quien solo he visto un par de veces se refiere a mí y me recomienda tan confiablemente, o sería que, Bibiana hablo de más. Al no decir nada el Ingeniero me pregunta:
— ¿Por qué tan callada y pensativa señorita? —. Me mira con esos ojos penetrantes, le respondo:
—Nada, pienso y analizo si soy la persona que necesita, ¿confiaría y delegaría esa responsabilidad en mí? — Él me responde con franqueza:
— Pues, no estoy para juegos, ni para que me hagan perder el tiempo, ni tengo personal para enseñar, si tuviera personal de más no estaría buscando ¿no cree?, pero confió en el criterio de Gustavo, y ahora que la veo a Usted, y que ha podido mantener una conversación sin bajar los ojos, conmigo y eso lo admiro—. Pienso, no pues, señor “Modestia aparte”. Bueno finalmente me dice:
— Comienza mañana a las 8 am, no me gusta la impuntualidad, y bueno, aquí tenemos uniformes para el personal, mañana se le entregarán, y se le explicará cuál será su escritorio, espero su mayor empeño, se puede retirar, antes de salir me dice; otra cosa, por favor cuidado y me vuelve a botar el café encima—. Sonríe y yo me vuelvo a quedar embelesada.
Reacciono, me despido, le doy las gracias por la oportunidad y salgo de la oficina, y medito. ¿Dios en qué me metí? Necesito conocer más de esta empresa, pues debo saber, por lo menos, un poco de los que me espera, secretaria, del presidente de la Empresa, y ahora, yo no sé en sí, que es lo qué hace una secretaria, lo que quiera era salir, y bueno en realidad que me dijeran, no el trabajo no es para Usted, no cumple con los requisitos, bueno lo de siempre.
Bueno, pero Adriana, tu no qué querías darle un giro a tu vida, se supone que este era el giro, pero aja, y este ingeniero, porqué me daría a mí la oportunidad, si soy tan poco para lo que él necesita. ¿Tan malo será el pago? Jajaja. Tomo el ascensor, salgo me despido de la recepcionista, que no contesta nada y voy directo a la parada de Bus, aún pensado, y pensando.
Suena el teléfono, y es Bibiana, no me deja decir nada, y pega un grito:
— ¡QUE BIEN!, ya estás en el mundo de la gente normal y ríe, jajaja—. Le respondo:
— ¡Que chistosa querida amiga!—. Y me dice: — ¿Qué harías sin mi?, otra cosa ¿Dónde estás? —, le respondo que al frente de la constructora, justo en una parada de Bus que aquí se encuentra. Ella me dice.
— Espérame 10 min, ya llego—.
— ¿Cómo así?, le contesto, tu papá ¿te presto el carro? — Ella, responde: —No, precisamente, es una sorpresa, ya voy para allá—. Me quedo pensando, será que le compraron el carro, por él que había dado tanta lata, bueno no sería extraño, ella ha sido una niña que siempre ha tenido de todo; y para que se lo merece, es una persona totalmente diferente a mí, trabaja, estudia, tiene su propia marca de joyas, es decir, su pequeña sucursal de emprendimiento, a veces, me cuestiono, el por qué es amiga de alguien como yo.
Tocan una bocina, y me quedo literal, con la boca abierta, un deportivo del año, color rojo, el carro de ensueños de cualquier chica, jamás en la vida, yo podría tener ni la cuarta parte de los que cuesta ese automóvil. Ella sale con su hermosa cabellera dorada, y sus lentes Dolce & Gabbana, y accesorios nada económicos, y me grita: — súbete ya Adriana Carolina, y se ríe—.
Arranca a manejar, de forma desenfrenada, y yo le digo bastante asustada: —ya va, ¡Nos vas a matar! —. Ella se ríe, y me dice:
—No sé, pero hay que celebrar—. Yo le respondo: —Sabes que no me gusta frecuentar lo sitios a los que vas, parezco una”cucaracha en baile de gallinas” —, ella me responde:
—Siempre tú y tus frases coloquiales, que en este momento no van al caso. Escucha, Camilo y Peter no están esperando, en el Bar and Lounge, que siempre frecuentamos—.
—Que frecuentas tu, (rezongo), además Bibi, no tengo ni un peso en la cartera—.
—Aja, y ¿Quién te está pidiendo dinero?, mi Cami y Peter pagan, jajaja las mujeres estamos para ser atendidas, responde ella responde ella. Responde ella, Y yo responde:
— ¡No que pereza! —
Bueno llegamos al fulano Bar and Lounge, y sí, es tal cual ellos lo frecuentan, nos acercamos al mueble, donde se encuentran Camilo, y su amigo, que no tengo ni la menor idea de quién es. Extrañamente al llegar nosotras se quedan callados, ¿Qué estará haciendo, el noviecito de Bibi?, nada me extrañaría de él, si en definitiva él a mí no me cae bien. ¿A qué amiga le cae bien, el novio tormento de su best friend?, ellos miran de pie a cabeza, y no me gusta el gesto que le hace el tal Peter a Camilo, debe ser que no era a alguien como yo a quien esperaba. Camino nos habla y nos dice:
—chicas vengan para acá, las estábamos esperando—
Sí, Bibi se sienta al lado de su novio, y yo, que más opción tengo, me toca al lado de ese chico mudo. En otra instancia, Camino dice en un tono arrogante:
— ¡Mesera el menú de bebidas!—.
Pienso, será que nadie le enseño modales, ella muy amablemente nos dice:
— Bienvenidas chicas, en ¿Qué les puedo servir? — yo respondo:
— Buenos días, para mí por favor solo un vaso con agua—. Y de una vez responde Camino:
— Adriana ¿Por qué tan aburrida?, nunca sales con nosotros y vienes a pedir, un vaso de agua, no a ellas les traes, ¿Qué quieres my baby, una margarita, un Sea Breeze, o simplemente un Daiquiri, o ¿Por qué no, un tequila?—.
Se suelta a reír. Bibiana dice:
— ¿Ustedes que están tomando? —, le responde el amigo, que ya se mal humorado:
— Whisky en las rocas, con soda—. Ella dice, —No, Whisky no, pues yo quiero celebrar, así que Champagne, y por favor de la mejor colección—. La señorita que nos está atendiendo responde:
— Tengo el Chandon Delice Espumante—, dice Bibiana:
— Si exacto, quiero algo así—.
Pienso, yo de tragos no sé, pero sé, que ese no es nada barato… La miro, como en forma de negación, y ella se ríe, y dice, si efectivamente, tráigame, no dos copas, sino la botella, y mira de forma desafiante a Camilo. Llega él pedido, ¿Cómo es posible, que yo, que no tengo un peso en la cartera, esté tomando, de una de las Champagne, más costosas del mundo, con personas “distinguidas”, por así decirlo?
Saco del cuento a Bibiana, a pesar de ser ella, de la clase alta, es muy diferente a todos los demás, bueno, solo con tenerme de amiga, ya se gano el cielo, una persona como ella, de amiga, de una fracasada, torpe, y de paso pobre, ja, de verdad que a veces, me parece increíble.
Bueno, comenzamos con la “celebración”, al probar ese champagne, pienso, wau de ¿qué me he perdido toda la vida?, bebida de dioses, empezamos a tomar, y luego de unas horas, y un par de botellas, pierdo la noción del tiempo, pero recuerdo los hermosos labios, de mi ahora “jefe”, diciéndome, la espero a las 8 am, y no soporto la impuntualidad, o algo así. Y le digo a Bibiana:
— Amiga, yo tengo que madrugar—. y ella me responde: —Tranquila, ya casi nos vamos—.
Aja, el ya casi nos vamos, se alargo, en una de esas, no sé si era espejismo, pero entra un hombre muy guapo, y tan parecido al Ingeniero Leonardo Villarroel, increíble pero ya me sé su nombre y su Apellido, no sé si será él, o será producto de mi imaginación, se me queda viendo, viene acompañado de una hermosa y elegante mujer, su novia debe ser, está a su altura la verdad. Se me queda mirando, pero se dirige a su mesa.
El ya casi nos vamos se alargo, ya eran las 9 pm, yo ya no estaba en mis cabales, el fulano Champagne de reserva fino que nos tomamos, me embriago, me trato de levantar como puedo, y paf, de una al suelo, jajaja, (me tuvieron que sacar alzada), y el caso, es que al final, no sé quién pago la cuenta, por qué como a la hora, que llegamos el tal Peter, se fue y dejo la cuenta ahí, aunque conociendo los antecedentes, estoy casi segura, que Bibiana pago, como siempre ella, termina creyendo las “excusas” de Camilo.
Me llevan a mi casa, y mi mamá sale a recibirme, ella es en ese tipo de cosas una mamá “moderna”, y aunque parezca increíble, más bien agradeció a Camilo y Bibiana por haberme sacado de mi “encierro”. Bueno o eso medio recuerdo, ellos me ayudan en llegar hasta mi cuarto, y qué creen. Yo queriendo aparentar que no estaba borracha, les digo, de forma desafiante, déjenme que puedo sola, camino dos paso, y otra caía, bueno si me caí, 10 veces en el recorrido hacia mi cuarto, fue poco, ellos se despiden, y yo sigo, con mi insistencia en que podía llegar sola a mi habitación, sin embargo, mi mamá, y un hombre que no sé quien seria, que estaba con ella. No lo creen así y me acompañan.
En resumidas cuentas, me voy a acostar a mi cama, y no, mi cama resulto ser, el suelo, bueno de ese golpe si me acuerdo perfectamente, y la vomitada de la madrugada, que estuve más tiempo en el baño, que en la cama, creo que incluso dormí en el baño, a la mañana siguiente, entro en sí, veo la hora, y ¡No!, son las 8 am, me quede dormida.