El primer día de Trabajo.

1294 Words
Me llega todo el estrés y la presión del momento, no entiendo, como pude levantarme tan tarde, en mi primer día de trabajo. Salgo corriendo, me baño como puedo, se supone que debía ir vestida de forma ejecutiva, yo no tengo ropa así, me dirijo hacia la habitación de mi mamá, si nunca hago esto, pero entro sin toca la puerta, y al entrar, no hermosura de sorpresa, un desconocido en cama de mi madre. En tantos años, no había visto algo similar, si sé que mi madre no es una niña es bastante adulta y libre de hacer con su vida y su cuerpo lo que quiera, pero meterlo a nuestra casa, no se la verdad, ¿Qué le está pasando? El fulano ese sigue dormida y mi mamá semidesnuda, mi mira sin saber qué hacer, yo solo le digo a ella: — Necesito algo de ropa de vestir, no tengo nada así en mi closet—. Ella me dice: —Claro hija sigue, agarro lo que medio veo y salgo de una ahí—. Me visto en menos de 5 minutos, mi mamá llega a mi habitación con ánimos de hablar, yo solo le digo: —Voy tarde Señora Olga, ya debería estar en la oficina, cuando llegue hablamos—. No contesta nada y sale de la habitación. Nunca en los 20 años de vida que tengo le había hablado así a mi medre, pero no es para nadie fácil ver lo que yo vi, y aún sin esperarlo ni saber absolutamente nada, en toda mi vida, ella siempre dijo que no me pondría padre, pues el que tuve no fue el mejor, pero fue el que tuve, y vivir y ver esto, bueno si me desconcierta un poco. Termino de arreglarme como puedo, salgo de mi casa y tomo el primer taxi que pasa en la vía, miro el reloj 8:30 am, ya llevo 30 min de retraso, ¿Será que aún tendré trabajo?, debo acostumbrarme a poner alarma, y el fulano novio de mi mamá, ¿Será qué aún estará en nuestra casa?, bueno mi mamá no es una niña, ella sabrá lo que hace. Menos más, que la empresa no es tan lejos, ya estamos afuera, miro mi reloj y son las 8:45 am, cancelo al taxista, le doy las gracias y me dirijo temblando hacia la entrada, llego a la recepción, saludo y le explico a la señorita, ella no me recibe de buena forma, no tengo idea el por qué, quizás no estoy vestida como debería, o lo mejor, ella sabe que estoy llegando tarde. Me dice: —Deme un minuto, y la anuncio—. Se refiere a mí de la forma más descortés posible, se supone que una persona que cumple este rol, debe haber realizado un curso de atención al público no, y de relaciones sociales y laborales, bueno o eso creía yo. Veo que al llamar a la oficina de mi jefe, si lo saluda de forma muy respetuosa, y no sé qué le dice él, pero se suelta a reír. ¿Será bueno es, para mí? Cuelga, me mira y me dice: — Siga, el Ingeniero la está esperando—. De todas manera le doy las gracias y subo al ascensor, marco el piso 3, si no estoy equivocada en ese piso es donde se encuentra ubicada la oficina, toco antes de entrar, no quiero más sorpresas por hoy, aunque sé que nada bueno debe estarme esperando. Él responde: —Siga Adriana—. Saludo: —Buenos días ingeniero ¿Cómo se encuentra?—. Y él en tono nada feliz contesta: —Bonitas horas de llegar señorita, no sé qué piensa usted, pero, no habla muy bien, llegar una hora después en su primer día de trabajo—. Le respondo, que tiene toda la razón, y que me disculpe; antes de excusarme él me dice: — Veo que estuvo buena la celebración de ayer en el Bar and Lounge de la calle 15—. Pienso ¡No puede ser!, entonces si era él, debe estar pensando lo peor de mi. Respondo: — No me lo va a creer Ingeniero, pero no acostumbro a salir, lo de ayer fue algo nuevo para mí—. Él dice, Señorita: — ¿Cómo me dijo que era su nombre completo? —. Le respondo: — Adriana Carolina Martínez—. El continúa: —Lo que usted haga con su vida Adriana Carolina, no es asunto de nosotros, pero si incumple con sus funciones, si nos afecta, la verdad se lo dije ayer me molesta enormemente la impuntualidad de las personas; espero de verdad que está sea la primera y la última vez que esto vaya a suceder, porque no soy de dar segundas oportunidades—. Le respondo que no se volverá a repetir. Y él sigue diciendo: — Pase con Lucia, la secretaria del piso 2, área de insumos y que ella le dé, el asesoramiento y sus uniformes, me dirijo a la salida, y me dice en tono demandarte, no demore—. Pienso: — ¡Por lo menos no me despidió! —, me dirijo hacia el ascensor. Llego al piso 2, y si es el área de insumos, veo a dos secretarias, una señora ya mayor, y otra joven y muy hermosa, de cabello rizado color rojo, unas bien arregladas y muy bien maquillada, me preguntó: ¿Quién será Lucia? Saludo muy formalmente y pregunto: — Buenos días, ¿Quien me puede hacer el favor? y decirme, dónde puedo encontrar a la Señora o Srta. Lucia —. La señora mayor baja la cabeza y sigue en lo que está haciendo, me ignora por completo, y la otra secretaria me sonríe, y me dice: —Hola, ¿cómo estás?, yo soy Lucia—. Se levanta toma mi mano y me dice: —Tú debes ser la nueva secretaria, la secretaria de Presidencia—. La señora poco cortes, re fuña, al oír eso, y Lucia me da la bienvenida; le respondo también de forma amable: —Si soy yo. Mucho gusto, Adriana—. Ella me dice: — Tu jefe es bastante demandante, y no le gusta ni la impuntualidad ni esperar, así que mejor te pongo rápido al día—. Se dirige a la oficina, me mira de pie a cabeza, y dice: — Tú debes ser talla 8 de falda y S de camisa—, busca un uniforme exacto al de ella, y me dice: —Pasa al baño que se encuentra a mano izquierda y me avisas—. Si efectivamente Lucia acierta, y el uniforme está a mi medida, salgo ella me mira y dice: —Es que eres bastante delgada, se ríe y dice, que no diría yo de volver a tener tu cuerpo—. Pienso, ¿Será qué no se da cuenta que es bellísima?, me dice. —Ya son las 9:30 am, que rápido pasa el tiempo, y con los problemas que aquí hay, mucho más rápido, bueno ya tu misma te darás cuenta, igual hoy solo es tu primera capacitación, ósea hoy estas “relajada” —, y yo pienso, será que se dio cuenta que estoy con resaca. Continua hablando e indicándome cosas: —Bueno déjame y te muestro cual va a ser tu escritorio, obviamente cerca de la oficina del “Presi” —. Pienso, la verdad ella me cae bien, se ve amable, por lo menos por aquí me ha ido muy bien. Entramos al ascensor, subimos al tercer piso, y efectivamente, esta un escritorio, bastante sencillo en la parte de afuera, justo al lado de la oficina del jefe. Y pensé; este será mi nuevo comienzo.
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