Hay un computador de mesa un poco grande, una silla con espaldar sin antebrazos y una mesa con muchas carpetas, la verdad solo he usado mi computador para jugar en línea, estar en las redes, leer y ver videos de música. Pero no debe de ser tan difícil, digo yo.
La Secretaria Lucia me dice bastante efusivamente:
— Bienvenida a la silla donde pasarás más horas a partir de hoy—. Y yo solo pienso:
—Ay no que pereza—. Me señala las carpetas y me dice:
—Todo eso es lo que tienes pendiente, la secretaria que estaba antes dejo mucho pendiente, se ríe y dice a baja voz, “se voló como su jefe” —Y yo le respondo:
— Perdón, no te entendí—. Me dice: — Olvídalo, ya te irás enterando, bueno, ¿Si sabes lo que hace una secretaria? — Y comienza a explicarme, cuando en ese preciso momento, llega una muchacha, muy bien arreglada, alta con falta más arriba de la rodilla, piernas estilizadas, cabello recién salido del salón de belleza, y bolso y ropa de la mejor marca. Rubia y estoy segura con mucha ayuda del cirujano, pero para que se puede negar muy bella.
Se acerca hacia nosotras, no saluda, ni siquiera con un hola, y se dirige a hablar directamente con Lucia, me mira de pie a cabeza y le dice a Lucia:
—¿Quién es ella? —. Lucia un poco nerviosa le responde:
— Buenos días señorita, ella es Adriana es la nueva secretaria—. La señorita en cuestión le responde:
— ¿De Leo? —, Lucía le responde:
—Sí, señorita Estefanía, Adriana es la secretaria del Ingeniero Leonardo—.
No dice nada, y se dirige sin tocar la puerta, entra directamente a la oficina de mi nuevo jefe, cierra la puerta, y Lucia dice: — “Arderá Troya” —, le pregunto: —¿Es por mí? —, me contesta:
—Lo más probable, es que según yo tengo entendido era ella quien quería escoger la secretaria del Ingeniero, ella es su futura esposa, y es bastante celosa y controladora. Pero el Ingeniero no le permite llegar más allá, y eso la enfurece—.
La secretaria Lucia hace lo impensado, se ha acercado a la puerta a escuchar lo que estaban hablando yo de lejos, solo pensado, “en que me estaré metiendo”, ella se queda con cara sorprendida, y seguidamente se acerca hacia donde yo me encuentro rápidamente, en ese momento, sale la prometida de mi jefe, con una cara de poca felicidad, y me mira, y me dice:
— ¡No creas que vas a durar mucho aquí! —.
En ese momento sale el Ingeniero y dice en tono molesto dirigiendo a la muchacha de cabellos rubio, dudo que naturales:
—Estefanía ven ya para la oficina—. Ella le dice, en forma retadora: — Ya, tú y yo hablamos—, —Que vengas ya, por favor—, insiste él, y Lucia y yo, de espectadoras, en realidad lo puedo decir, que momento más incomodo, él se siente apenado, lo percibo por el rojo de sus mejillas, de verdad qué bello es, reacciona y concéntrate, y responde de forma poco amable:
— ¿No tienen que hacer, si no para estar al día, y aumentar sus labores? —
Lucia toma el ascensor y me deja sola, yo opto por sentarme en el computador, y fingir que estaba organizando las carpetas, que ahí se encontraban. Ellos siguen hablando y se dirigen nuevamente a la oficina. Yo trate de empezar a cumplir “Mis funciones”. A los 10 minutos suena el teléfono, ¿Qué hago, será que contesto?, bueno ese es mi trabajo, levanto la bocina, y es mi jefe, que me dice:
—Venga ya para mi oficina—.
Me dirijo de una vez, pero antes pienso en voz alta:
— ¡Creo que ahora si me quede sin trabajo! — Toco la puerta, e inmediatamente el Ingeniero me responde: —Siga Adriana—, ella le dice, pues alcanzo a oír:
—Mucha confianza con tu “nueva secretaria” —, yo sigo y pregunto:
— ¿Me necesitaba Ingeniero? —. El responde: —Sí, señorita, le presento a mi novia—, ella rectifica y dice: — Su prometida—, —Bueno Estefanía— enfatiza él y sigue con lo que me estaba diciendo.
— Como le venía diciendo Señorita Adriana, le presento a Estefanía, ella es mi novia, y además es hija de uno de los nuevos socios de la constructora, con gran cantidad de acciones—. Al decir eso no se le ve del todo feliz al Ingeniero, y ella solo me mira y me mira de una forma nada grata, creo que no le caí muy bien, pienso, bueno en fin el Ingeniero Leonardo es mi jefe, no ella.
Luego la mira a ella, y le dice:
— Estefanía mi amor, ella es mi nueva secretaria, que ya lo sabes; pero ahora te la estoy presentando formalmente, recuerdas al Doctor Gustavo Montebello, fue él mismo quien me la recomendó—.
Ella se queda pensando y le dice:
— No el papá de esta niña, como es que se llama, la que cree que esta nuestro circulo, pero no nos llega ni a los talones—. Y se ríe burlonamente, y yo pienso ¿Quién se cree para referirse de esa manera a mi gran amiga Bibiana?, ¿será que se me notará el enojo e impotencia que siento en este momento? Él le dice:
— ¿Qué te he dicho Estefanía? sobre referirse de esa manera sobre los demás. Ella dice:
— Bueno si ya se dé quien hablas, es decir, que gracias a él tienes ya secretaria—,Él le afirma: —Tú lo has dicho—. Yo le pregunto:
— Ingeniero ya me puedo retirar o me ¿necesita para algo más? Me dice:
— Pude ver que está organizando todas esas carpetas, dice me parece excelente, me agrada las personas eficientes y pro activas, esas que no hay que estar encima, diciéndoles que deben hacer, siga con eso que es prioritario—. Le contesto afirmativamente.
Salgo, y pienso, como se nota que no me conoce, yo solo estaba buscando fingir estar ocupada en algo, no tengo ni idea, además de contestar el teléfono, qué debo hacer. Bueno sigo tratando de acomodar las carpetas y todos esos papeles que están por dentro, y veo que son muchos y muchos números. Termino de “acomodar” las carpetas, no tengo idea si esta ordenado, pero por lo menos se ve mejor.
En ese momento prosigo a prender el computador, y veo que no enciende, ¡ay no! ahora van a decirme que fui yo quien lo dañe...