Capítulo 3. Confesando Mi Relación.

1748 Words
Era de madrugada. Julieta se encontraba dormida junto a mí, su cabeza descansaba en mi brazo derecho, yo contemplaba su descanso mientras me perdía en un sin fin de pensamientos. Empezaba a cuestionarme mi destino, sabía que en muchas ocasiones a los humanos se les podía complicar la existencia, pero yo no soy igual a ellos, y por eso mismo no podía dejar de pensar en la noticia que me dio. ¿Embarazada de un demonio?, definitivamente esto no es natural, no se sí es correcto que ese embarazo progrese, no se sí es correcto seguirle ocultando la verdad de lo que soy o ni siquiera sé si ya sea hora de contarle a mis amigos sobre la relación que tengo con Julieta. *** —Amor, despierta— Me despertaba un canto al decir aquellas palabras. Abrí los ojos, Julieta estaba sobre mi cuerpo y se veía muy feliz. Acaricié su rostro, ella cerró sus ojos como sintiendo cada cariño dado por mí, —Estas hermosa— le dije y ella sonrió. Tomó mi mano y jalo de ella, —Vamos, levántate ya, he preparado el desayuno. Me quedé sorprendido, pues a ella le gustaba dormir hasta tarde y por lo general yo siempre le preparaba el desayuno. —¿Tú?— pregunté con un tono de sorpresa. —Si, yo oh— dijo alargando la "o", después volvió a tirar de mi mano mientras me guiaba al comedor. Llegué y me sorprendí aún más, la mesa estaba repleta de comida, había jugo de naranja en una jarra de cristal, huevos con tocino, fruta picada y preparada para ser bañada en yogurt, panecillos con mantequilla y un poco de té de canela. Yo sabía de antemano que había hecho todo aquello ella sola, pues aunque casi no cocinaba yo sé que es una buena cocinera, además todo estaba humeante, se veía recién hecho y eso me hacía sentirme querido y consentido. Nos sentamos y empezamos a probar bocado, —Esta delicioso— dije con la boca aún llena de comida. Julieta reía, después me comenzó a acariciar mi cabeza con su mano, —Eres incorregible, Jack, sólo espero que al bebé no le enseñes malas costumbres—. Al decir eso me hizo sonreír. Definitivamente me hundía más en su mundo, era como si ella me adentrara a ser más humano. Cosa que no deseaba. —Hablando de eso, quiero decirte algo...— Ella me miraba con atención, esperaba que continuara. Suspiré fuerte y me decidí, tenía que hacerlo, —yo soy un demonio— dije soltando todo el aire que estaba conteniendo. ¡Oh, si! por fin lo dije, creo que después de todo no fue tan difícil como creí. Vi su rostro y ella seguía comiendo, ninguna atisbo de sorpresa se apareció en su rostro, lo que me hizo dudar en si esto no era más que un sueño. —¿Por qué dices eso, qué hiciste o qué?— su voz casual sin pizca de miedo me hicieron cuestionar mis palabras. ¡¿Qué?! ¿Acaso había escuchado lo que le dije? Mi rostro reflejaba confusión, ella seguía tomando bocado y bocado sin mirarme, —Te estoy diciendo que soy un demonio, yo soy un ser diferente— le dije más decidido. Julieta dio un trago a su jugo y me miró mientras bajaba el vaso, después enarcó una ceja como analizándome, —Ya, enserio, ¿qué me quieres decir?— dijo muy sería y relajada. —¿Ah?— no sabía que decirle, ella creyó que estaba bromeando. Necesitaba más determinación en mis palabras, sí, tal vez era eso. —¿Acaso pasa algo malo?, sabes que puedes contarme, ¿has tenido problemas en el trabajo?— se acercó a mí, me abrazó y yo me sentí más acorralado. Con respecto al trabajo que creía ella que yo tenía; este consistía en relaciones públicas, según yo trabajaba en una empresa de prestigio. Cuando ella quiso ir a "mi trabajo", sólo manipulé al dueño de la empresa y todo bajo control. ¡Jah! Suspiré frustrado por mi intento fallido. —No, es sólo que tendré que trabajar hasta muy tarde esta semana— mentí por supuesto, ya no hallaba que inventarle, pero me serviría esto después de todo, pues ya era hora de reunirme con Joz y los demás para empezar el plan maestro. —¿Estarás bien si te quedas sola hasta muy tarde aquí?, porque si quieres puedes ir a la casa de tu amiga Susi. —Estaré bien, no te preocupes, sólo espero que no te exploten en tu trabajo, si no iré a confrontar a tu jefe— sentenció ella y yo sólo tragué saliva. La conocía muy bien y era capaz de eso con tal de protegerme. Que ironía, si supiera que protege al que expande la maldad. . . Caminaba hacia el parque central, ahí estarían ya mis tres amigos inseparables. Llegué a una banca, tomé asiento y empecé a observar a las personas caminar por ahí, otras trotaban, algunos niños jugaban, había un señor vendiendo algodones de azúcar. Mientras, pensaba en lo que le confesé esta mañana a Julieta, no creí que no me fuera a creer, pensé que ya por fin sabría lo que soy... —¡Llegaste temprano, maldito demonio del infierno!— me gritaron y giré a ver de quién se trataba. Como debía suponerlo, Draven siempre queriendo llamar la atención, junto a él venían Joz y Manuel. —Ey— dije y me acerqué a ellos. Los saludé y tomamos camino hacia un restaurante de ahí mismo. Al llegar tomamos asiento en la parte de afuera del restaurante y enseguida una joven se acercó, tomó nuestras órdenes y se retiró. —Ya tengo a las cien mujeres que se enfermaran y tendrán una muerte fatal. El virus puede ser una mezcla de papiloma humano con un Epstein Barr, lo podemos llamar "virus del demonio"— al terminar Joz de decir eso todos soltamos una fuerte risa. —Que pasado eres, Joz— dijo Manuel entre risas mientras tocaba su frente como tratando de tranquilizarse. —¿Qué?— decía Joz levantando sus brazos, —yo estoy aportando ideas. —Emm, este...— carraspeé y todos guardaron silencio. Me observaron atentos al momento que esperaban que continuara, —yo tengo que decirles algo. —Pues habla— dijo Manuel al momento que llegaba la mesera con nuestras órdenes. —¡Por fin!— exclamó Draven. —Ssshh— callamos al unísono a Draven. Pues a veces podía ser un poco altanero y hasta cruel con los humanos que no nos hacían daño. —¿Queeeé?— se defendió, —tengo hambre— lo dijo mirando a la chica y está sólo rodó los ojos y se retiró. —¿Qué es lo que tienes que decirnos, Jack?— preguntó Joz con tono serio. Suspiré y le di un sorbo a mi bebida, —¿recuerdan a Julieta? —Cómo olvidar a tu juguete— dijo Draven. —Amm, sí...— dije entrecerrando la boca, —en realidad ella no es mi juguete, ni ningún instrumento para algún plan futuro de destrucción— oh si, por fin lo había dicho, ahora sí a comer. Apenas probaría bocado cuando Draven me detiene la mano con la cual llevaba el tenedor con un poco de verdura, —¡Espera, demonio de hojalata!, ¿entonces para qué mierdas la tienes viviendo contigo?— su tono se escuchaba molesto. Muy molesto. Las miradas de Joz, Draven y Manuel me observaban, entrecerraban sus ojos y esperaban una respuesta. —Está embarazada— solté sin imprevisto. Internamente me daba de golpes por lo que dije, ya que aún no quería confesarlo, ni siquiera sé por qué lo he dicho. ¡Rayos! Las miradas de sorpresa no tardaron en aparecer, Draven por su parte empuño sus manos y apretó su mandíbula. Después suspiró y se relajó. —Ya veo, hiciste que se embarazara para poner el plan en marcha. —¡No!, ¿acaso no entienden que yo tengo una relación con ella?, el bebé que espera es mío y no quiero que se haga el plan de las embarazadas,— sin más dije claro y directo, después me dispuse a comer sin importar las miradas de reproche, coraje y sorpresa de mis "amigos". Manuel tocó mi hombro y se acercó un poco para hablarme personalmente, —Si quieres puedo asesinarla, así no cargas con todo ese drama de humanos— dijo en tono muy natural. ¡Maldito enfermo! Lo miré molesto. —No, Manuel, ¿acaso no entiendes que no se metan con ella? —Espera, yo quiero saber cómo es que se embarazó, no sabía que podíamos embarazar a las humanas— preguntó con interés Joz. —¡Que importa eso!, tenemos que guardar nuestra reputación, yo ni siquiera me hubiera atrevido a follarme a una humana, ¡que asco!— Draven como siempre de intenso, y claro que él sólo se cogía a las putas demonios que habitaban aquí también en la tierra. —Ya, ya— les decía para que pararan de hablar, pero seguían murmurando cosas, como si lo que les decía no les importará. Hablaban entre ellos y yo me empezaba a molestar. —Creo que es mejor si hacemos que Julieta mate a su bebé —¿Un aborto? —No, que mejor lo mate cuando ya haya nacido. Estupidez tras estupidez salía de sus bocas, traté de contenerme, suspiré antes de hablar, pero no me contuve —¡Yaaaaaa!— y de pronto todos se callaron, incluso la gente que estaba a nuestro alrededor me observaban sorprendidos. —Tranquilos todos,— dijo Joz, —vamos a terminar de comer, después seguiremos con el tema de la novia de Jack. —¡Milagro!— dije con sarcasmo, —hasta que alguien dice algo sensato, porque así deben de darle su lugar... Ella es mi novia. Si no les parece, creo que empezare a matar a cada uno de ustedes. Acababa de amenazar a tres demonios y no sólo eran palabras expresadas por coraje, al contrario, había dado una advertencia muy enserio. Creo que era la primera vez que sería capaz de matar a otro demonio con tal de proteger a una humana, y es que no era cualquier ser humano, ella es mi novia, la razón que me ha producido tenerle sentido a mi existencia en estos últimos tres años. . - . ________________________________ Sigue Leyendo
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