El traqueteo dentro de aquel maletero la hacía sacudirse de un lado a otro incómodamente, el cuerpo de Sabine se movía de forma violenta, pero incluso el abrir los ojos era pesado para ella, aun así era capaz de sentir que estaba dentro de un auto caluroso en movimiento, al parecer el conductor era terriblemente malo, cada cinco minutos cruzaban un hueco en la carretera y terminaba brincando la camioneta. Aunque aquello lo deducía por los gritos de fondo que reclamaban al conductor por su negligencia. No podía moverse, su estado de trance era mucho peor de lo que pensaba, y aún si pudiera abrir los ojos la oscuridad dentro de aquel lugar terriblemente caliente le impediría ver los alrededores. A pesar de su creciente interés por saber qué le había pasado sus pensamientos aglomerados vol

