
Cuando la invitación a la fiesta más grande de toda la ciudad cayó del casillero de Sabine su vida cambió para siempre. Pasó de ser un completo cero a la izquierda a la envidia de toda la ciudad en cuestión de segundos.
Luego estaba el chico guapo Allen, quien comienza a mostrar cierto interés en ella. Sabine piensa que la carta es una recompensa celestial por haber soportado tantas desgracias desde la muerte de su madre y la huida de su padre, por eso confirma su asistencia sin vacilar, ignorante de los problemas que traería consigo el hacerlo.

