Evan iba cubierto por una capa vieja y negra, me miraba mostrando todos sus blancos dientes en una sonrisa de suficiencia.
-No gracias, acepto tu ofrenda pero no quiero romper a la princesa de papá; ni tampoco me quiero romper a mí- se quita la capucha y se pasa los dedos por su pelo castaño oscuro acodándolo.- Así que esto es un mensaje de bienvenida, que conmovedor.-
-Conmovedor es verte actuar de demonio cuándo realmente eres un ángel...; como representas a tu casta-. Me mira enojado pero luego de un momento se calma.
Surge un silencio en la sala y me fijo que ha pasado, estaban todos los demonios en su verdadera forma, con las alas desplegadas, mayormente oscuras, y vestidos con ropa antigua muy bien cuidada mayormente dorada y algunos, como en las historias de vampiros, mostraban sus colmillos.
Los mitos sobre hombres lobos, brujas, licántropos, vampiros y hasta cerbero y todo aquello en relación con la mitología griega, romana y hasta celta surge gracias a esto, los demonios son todo esto en su forma natural, pero se oculta. Antes en la edad media nos mostrábamos como éramos; pero gracias a las persecuciones, muertes y torturas se dejó de hacer y dejamos que el ser humano piense que no existe por su bien, según los ángeles, y por el nuestro.
Se escuchó un gran "¡Fuera ángel!, no eres aceptado" y en medio de todo está, otra vez Nathan salvando el día. Pero está armado con una inservible estaca de plata.
Aparecen los guardias anteriormente distraídos para sacarlo de aquí pero no sirve de nada, al moverse Evan desaparece porque ya le di una cachetada, sabía que no debía mirarlo y menos tocarlo porque estaba prohibido pero valía la pena. Mi golpe más la magia impuesta por papá hizo que saliera impulsado como si lo estuvieran tirando de la cadera por la puerta el mismo volando hasta chocarse con un mueble de roble pulido hasta partirlo por la mitad.
Estoy en mi cuarto luego de haber ido a hablar con la directora sobre el comportamiento. Fue aburrido y terminó rápido.
Estoy dibujando un cuadro del palacio de mi padre, era de estilo gótico parecido al castillo de Nothredome pero más amplio con muchas más habitaciones; se encuentra en medio del infierno protegido por la mayoría de los demonios, aunque no haga falta, tiene un campo de fuerza parecido al que ahora me cubre a mí, que no deja entrar a quien no está invitado.
Las puertas del balcón se abren estruendosamente por el viento y dos cerberos entran rugiendo y sus cabezas están prendidas fuego; detrás de estos entra mi padre todo de n***o con la mano cubierta de anillos de plata en forma de armadura.
-Hola hija.
-Padre- inclino la cabeza durante cinco segundos y la levanto para seguir pintando; papá se acerca a ver que hago.
-Te está quedando muy bien, pero no le des tanta luz a la sala este.-señala con el dedo por encima la parte nombrada- recuerda que es un lugar lúgubre y la luz no llega.
-Padre, la luz llega, sino no veríamos nada un rayo de sol mínimamente entra.
-Claro- se dirige hacia mi cama, corre las cortinas y se sienta.- ¿Porque le pegaste a Evan? Entiendo lo de Ethan pero ¿Evan?
-Yo no le golpee vos lo hiciste; indirectamente- sonrío y hago el boceto de las gárgolas que se encuentran encima de las puertas.
-¿Cómo es eso?-
-Nada, solo que al ponerme ese hechizo protector toda persona que me toca sale volando hacia el extremo de la habitación.-y es por ello que Evan me toco y mágicamente apareció al otro lado del salón.-
-Bueno, ¿quieres que te lo quite?
-Por favor- la cara de cachorro perdido siempre funciona.
Padre recita palabras en un idioma antiguo y luego me estruja entre sus brazos no dejándome respirar, como un corsé talla cero-. Ya está listo-. Sonríe y me acaricia la mejilla- Eres un retrato de tu madre; solo que tienes mi nariz- me la toca y la aprieta dejándome sin respirar y un color rojizo al sacar su mano de ella.
No le contesto pero empezamos hablar de cosas sin importancia, me contó que la casa estaba en remodelación, iban a agregar otra habitación; no me contó para quien pero será alguien importante, el cuarto se ubica al lado del de mi padre.
Luego de media hora se va y me quedo sin hacer nada, ya había terminado de pintar, ya me había leído los libros que papá me había mandado, pero esta vez no me había traído nada.
Tomo el chelo de su estuche y empiezo a tocar Bach. Al terminar me voy a dormir
Al día siguiente mis doncellas, quienes la cuál he aprendido sus nombres: Anastasia, Natasha y Elena; pudieron despertarme sin ser arrastradas. Me miraron sonriendo.
-Buen día señorita, el desayuno se encuentra en la mesita- dijeron al mismo tiempo.
-No sabemos quién lo mando pero tiene una nota- dice una Anastasia ansiosa, una joven de apariencia de veinte años pero en realidad tiene doscientos cuarenta y tres años. Es de cabello castaño y ojos negros; es esbelta y de mirada cariñosa.
Me siento en el colchón recubierto de sabanas de seda negra y miro la mesita donde se encuentra una taza de café con leche humeante con el olor tan fuerte que llega hasta mí. Hay dos medialunas de manteca y una rosa azul.
Me estiro y agarro un grueso sobre de color crema, lo abro de una esquina con un instrumento que me tendió Elena, una chica petisa, humana de belleza común; ojos oscuros y pelo castaño liso, casi sin volumen. Del sobre sale instantáneamente una carta con una letra cursiva y prolija.
"Mi flor,
Te dejo esta carta para que entiendas el significado de la rosa que te envié. Espero que podamos ser amigos luego de todo lo sucedido.
Rosa Amarilla: Debilitamiento del amor, celos.
Rosa Azul: paciencia, espera eterna.
Rosa Blanca: Soy digno de ti.
Rosa Blanca y Roja: Mezcla de sentimientos.
Rosa Canina: Gozo y dolor.
Rosa carmesí: si me quieres, lo descubrirás.
Rosa centifolia: gratitud.
Rosa lavanda: flechazo, me he enamorado de ti.
Rosa malva: tristeza o nostalgia.
Rosa negra: mi amor perdurará para siempre.
Rosa Roja: Belleza.
Rosa rojo intenso: amor para toda la vida.
Rosa de Navidad: Alivia mi ansiedad.
Rosa de los Alpes: quiero ser digno de ti.
Rosa de té: nuestro amor será fértil.
Rosa salvaje: te seguiré a todas partes.
Rosa sin Espinas: Sin miedo.
Rosa Sola: Inocencia.
Rosa solitaria: Simplicidad.
Capullo de Rosa Blanca: Inocente en amor.
Capullo de Rosa Roja: Pureza.
Espero que entiendas que esperare hasta que muera para que me perdones.
Ethan."
Termino de leer la carta en voz alta y estoy atónita, no sé qué decir; se escuchan un golpeteo en el vidrio de la ventana, levanto la cabeza, que hasta ahora esta gacha por haber leído en esa postura, y en la ventana está el emisario de la carta con traje de esgrima, en un brazo está la máscara que protege el rostro y la espada de punta redonda; en la otra mano hay un ramo de rosas azules. Se lo ve a él con una sonrisa que le parte el rostro a la mitad, todo sudado y el pelo lustroso pero despeinado.
Hago una seña y va Natasha, una joven, ya adulta, humana, regordeta y petisa de pelo corto que siempre usa anteojos redondos parecidos a los de Harry Potter, a abrir la ventana de donde entra el demonio con pasos firmes estruendosos.
-Princesa, hace una reverencia donde sus pelos largos y negros tocan el suelo, espero que haya reconsiderado la propuesta. Le recomiendo que tome el café antes de que se enfríe.-
Deja la máscara y la espada en mi escritorio repleto de papeles.
-Con que propósitos usted, joven, espera que yo acepte tal proposición- me levanto y agarro la taza de café y empiezo a tomar mientras, entre sorbo y sorbo muerdo una de las medialunas muy bien hechas.
-En primera, al parecer es de buena posición, en segunda, su comportamiento frio y orgulloso demuestra que en realidad sos tímida e introvertida; y en tercera, tengo ganas.
Lo pienso unos momentos y respondo:- Bien, tienes buenos argumentos y su desayuno está muy bien preparado pero creo que tienes que mirar detrás de ti.
Se da la vuelta y está papá todo de rojo mostrando los cuernos cubiertos de humo n***o saliente de las puntas filosa que los despeinan, ya que muy poco los usa, su capa vuela como si delate suyo tuviera un turbo a máxima potencia. Detrás de mi padre está el monstruo típico de la mitología grecorromana, la hidra de Lerna silbando y mostrando su bífida lengua.
-Son buenos puntos hijo, pero no los necesarios para ser su amigo. En especial porque eres hombre. Mientras habla su acento se hace notar por lo extenso de los colmillos que le cortan la piel.-Pero te pondré a prueba si mi hija acepta.
Asiento con la cabeza y mi padre sonríe sínicamente a Ethan.
-Te espero a medianoche ni un minuto mis ni un minuto menos. Hace un gesto con los dedos explicando lo dicho y se da vuelta.-Por cierto Jazmín te traje a Odette. Estira los brazos y en sus manos se muestra un pequeño gato persa n***o durmiendo- la tuvo Pelusa esta mañana- pelusa es la gata de papá.-pensé que querrías compañía, y al parecer restando a la gata me quedan otros seis, ya no será tan silencioso el lugar.
-Pero, ¿cómo es que estaba embarazada y no me di cuenta?- tomo en mis manos a Odette quien se está despertando y empieza a ronronear.
-Querida,- me acaricia la cabeza y, aunque para el resto parezca intimidante para mi es el padre que me contaba cuentos para dormir todas las noches y me arropaba al quedarme dormida- yo también me asombre, estaba comiendo mucho y estaba gorda, nunca se movía, lo que hacía que parezca que estuviera igual que siempre.
Se da ahora sí vuelta y con un chasquido desaparece.
-¿Siempre tiene nuevas formas para irse?- pregunta Ethan, se acerca y acaricia detrás de las orejas a Odette quien abre sus ojos verde esmeralda y empieza a ronronear más alto.
-Sí, es lo único que hace aparte de gobernar el infierno, eso le deja mucho tiempo libre.- sonrió burlonamente y dejo a Odette en mi cama, esta empieza a comer el resto de la medialuna.
Camino por el cuarto hasta llegar a la entrada donde abro la puerta.
-Es hora de que te vayas, en cualquier momento empiezan las clases y tenemos ambos que estar presentes a menos que quieras ir a detención.
-No gracias, quienes vuelven de ahí vienen con quemaduras por alguna extensa parte de su cuerpo.- Pasa por el lado mío hace la misma reverencia que al entrar y se va.