Capítulo 6

2072 Words
El día siguiente fue tranquilo, el mes también y rápidamente llego el invierno cubriendo con escarcha y nieve todo lo que, en verano, estaba rebosante de verde y vida, el humo gris que salía de las bocas cubría el patio donde ahora hay una cancha para practicar esquí. Durante este tiempo no hubo imprevistos, ni bailes, ni fiestas a las que asistir. Se notaba cada día más la división entre castas. El habla y el comportamiento se notaba a simple vista y en los recreos de quince minutos entre medio de cada hora. Yo nunca usaba un vestido dos veces, Natasha junto a Elena, quienes eran expertas en la moda antigua, diseñaban mis vestidos y Anastasia los armaba y decoraba. Odette crecía y engordaba un poco más cada día; ella rasguñaba y deformaba mis muebles como pasatiempo y lo que quedaba del día dormía o comía. Era una gata que se cansaba mucho, pero era muy cariñosa, durante el tiempo en que me ausentaba para ir a hablar con la directora, Nathan se encargaba de ella, ya que las doncellas no estaban en la habitación; Odette se pasaba ronroneando y maullándole intercaladamente tratando de recobrar la atención perdida. A la noche, cuando hacía especialmente frío y su abrigo permanente no le satisfacía lo suficiente, se hacía un lugar debajo de uno de los brazos de Nathan en el piso y se escondía entre las sabanas, ronroneaba unos momentos y luego se escuchaban pequeños ronquidos. Al final de todo decidí que Nathan, como es a quien más conozco, sería mi "compañero de cuarto". Le mande una carta a mi padre diciéndole que traigan una cama para él pero Nathan mando otra diciendo que no hacía falta y que dormía en el suelo, y papá le hizo caso. Por primera vez luego de todo este tiempo hay algo emocionante, es el cumpleaños de la directora y como se considera importante abra una fiesta en su nombre. Nadie hablaba de otra cosa que no sea de ello. Por primera vez no tendré que ir acompañada por alguno de mis guardias ya que, luego de que Ethan pasara las miles de pruebas que le impuso que hiciera mi padre se le permitió ser mi amigo; no me contó que es lo que le habían obligado a hacer sino que la última vez que se dirigió al infierno apareció tres días después con la mitad de la cabeza rapada y la ropa quemada; aún no le crece lo suficiente el pelo como para taparlo, iría con él y este día será importante porque se hará la primera prueba para ver con quien uno estará para siempre y el puesto. Las chicas, Anastasia; Natasha y Elena, dejaron de tratarme de usted ya que ahora, después de Ethan y Nathan son mis confidentes. Pero ahora me están vistiendo con un vestido suelto n***o de escote corazón y que llega hasta el suelo y un poco más por lo que no necesitaré zapatos, iré descalza. Es de manga larga pero transparente. El pelo lo llevo recogido en un rodete que, aunque parezca simple es muy elaborado, tardaron veinte minutos en hacerlo, todo el pelo no lograron llevarlo hasta el extremo y acentuaron más los rulos que ya tenía. Como siempre debía llevar algo, aunque sea pequeño, que representara el escudo familiar, pero siempre tenía que estar a simple vista; llevaba un anillo delicado que en sombras tenía el dibujo. Me quedo en mi cama sentada mientras leo alguno de los libros que la editorial del inframundo me manda, es bastante ridículo, trata de hombres lobo y aunque me encante el tema esta historia me parecía demasiado cliché. Al pasar más media hora, Ethan no aparece y me estoy aburriendo bastante tomo uno de los juguetes de Odette, un ratoncito dorado sin un ojo, y de la cola lo sostengo mientras la gata que hace pocos minutos estaba dormida ahora está en posición de caza. Cuando se prepara para saltar se abre la puerta, la gata en el aire chilla, sale de su transe y corre debajo de la cama. Aun con el muñeco en mano me doy vuelta y esta Ethan con un traje n***o, moño dorado que no le queda para nada. -¿Viste lo que hiciste? Con tu feo moño haz hecho que Odette se asuste ¿Quién te ha dicho que uses eso?-. Tomo a la gatita, le acaricio en la parte baja de la espalda y empieza a ronronear hasta quedar dormida, de nuevo. -Tu padre- -Claro, mi padre tiene muy mal gusto de la moda; ¿no?- dejo a la gata en la cama, ella se despereza, se dirige al borde de las sabanas, se mete y se empieza a acicalar. -Todo lo contrario flor- él no me llama por mi nombre, desde que recibí la carta me llama "flor"-. Es por eso mismo que lo hizo, para que este más ridiculizado de lo que estoy desde la última fiesta. -Bueno tú mismo lo generaste- voy hacia el tocador, me miro en el espejo para ver como estoy. -No hace falta que se mire su alteza, ya es perfecta sin nada. -Gracias Nathan- El guardia aparece con un traje azul oscuro casi llegando al n***o, todo en él, desde su rostro hasta su pelo denota poder y sabiduría.- ¿Nos vamos? -Claro, pero primero. Nathan se hurga el bolsillo. Primero ponte esto y señala un papel rosa con el número "24" en letra gótica alemana inscripto en medio-. La directora junto con Miguel y tu padre han decidido que el número representara tu prueba y te llamarán conforme este.- Me abre la mano y deposita el papel. -Tienes suerte, a mí me tocó el número ciento sesenta y cuatro. Tendré para toda la noche y espero que no sean como las que me hace tu padre. -Ethan...- Nathan lo llama y él se da vuelta dirigiéndose a Nathan- obviamente serán como las que te hace Lucifer, lo que no sé es como el aún tiene ideas para seguir haciéndote sufrir-. Rio junto a todos. -Vamos tarde- me acerco a la puerta y ambos me muestran sus brazos para que me agarre de ellos, lo hago y nos encaminamos al gran salón. Cuando estamos a unos metros de las puertas cerradas se escucha el "Primavera de Antonio Vivaldi" los custodiadores de las puertas bañadas y talladas en oro nos las abren y entramos. La música no para pero baja el volumen y las parejas que antes bailaban ahora frenan y Evan se aparece en medio de la vista todo vestido de blanco, se ha sacado los lentes negros dejando ver por primera vez desde que he llegado esos ojos azules electrificantes heredados de su padre. -Señorita Jazmín- en modo de saludo inclina la cabeza- Como sabe, es costumbre de un baile en señal de paz en la escuela entre los más altos miembros de las dos castas- me ofrece la mano extendida- Me concedería esta pieza. -Acepto, pero solo por deber- lo último lo digo tan bajo que solamente él me escucha. Me agarro de su brazo y con delicadeza me aferra y me conduce hasta el centro de la pista donde varias parejas se han puesto en un círculo. Evan pone su mano derecha en mi cintura mientras yo en su hombro y juntamos ambos nuestras manos restantes mientras yo con tomo un poco de la falda dejando mis pies descalzos al descubierto. Se hace un silencio mientras la orquesta se acomoda en sus puestos y pone sus partituras frente suyo. Empieza como un leve arrullo a sonar "Danubio azul de Johann Strauss" las parejas, al igual que Evan y yo, nos empezamos a mover lentamente en un pequeño movimiento de pies hasta que incrementa la música y los volados de los coloridos vestidos comienzan a volar entre ellos hasta casi chocar, el vals es hermoso. -Hay que decir que ahora te entiendo, es hermosa la música, mi madre escucha esta pieza todos los días que puede-. Sonríe-, ¿tu madre que escucha?- pregunta y yo, aunque sigua bailando, me tenso en sus brazos y fríamente contesto: -No sé-. -¿Cómo qué no sabes?-inquiere y largo un suspiro. -Nací a los cinco meses de embarazo de mi madre y mi padre junto a Nathan fingieron su muerte junto a la mía; no sé porque te cuento esto.- -Pero, ¿ella sabe que tu padre es Lucifer?- niego con la cabeza mientras por el rabillo del ojo veo a Ethan bailando con Thalía al lado nuestro y Ethan mira con odio e inquietud a Evan. -Sí, todos los demonios somos híbridos, hijos de humanos y demonios, no hay forma de que juntos puedan procrear, han intentado de todas las formas posibles pero no se puede. -Entonces ¿por qué se les obliga a tener pareja?- -Si uno razona se da cuenta que los demonios no estamos, al igual que los ángeles o humanos acompañados de dios, sino que estamos solos y la soledad no es muy linda. Imagínate estar solo sin tener con quien hablar o con quien expresar uno sus sentimientos, es horrible; te lo digo por experiencia. -No lo sabía- no tenía ninguna expresión en su rostro, el solo me miraba intensamente todo el rostro. -Obviamente no, si no sabías que tu padre y mi padre se comunican como lo ibas a saber, y en sí ningún ángel en este salón sabe ello.- sonríe de lado y me sigue mirando- podrías dejar de mirarme así, da escalofríos- Evan ensancha más la sonrisa que ahora le parte el rostro al medio. -¿Quién diría que Turandot sentiría escalofríos?- - ¿Turandot?- -Sí, la princesa de hielo que no encuentra el amor. -No sabía que supieras de óperas-. Río y el también mientras Ethan y Nathan que están ubicados cerca nuestro tienen una mueca de desagrado. El vals termina y retiro las manos de donde estaban y aplaudo junto con los demás bailarines. Evan se inclina y besa mi mano durante una fracción de segundo. -Me ha encantado este baile, espero que se repita. -Yo no lo creo- me doy vuelta y Evan dirige la mirada al rostro de Ethan que ha dejado abandonada a Thalía que me mira despectivamente con una copa de vino n***o en su mano. Bebe un sorbo y cae al suelo con un grito desgarrador que rompe tímpanos. No dejo a Ethan seguir hablando: -¡Nathan!- el grito que sale de mi boca llama la atención de quienes estaban al otro lado del salón sin saber lo que estaba ocurriendo. Otro grito sale de los labios secos y sin color de Thalía. Luego queda quieta sin moverse y el bombeo del corazón que antes era débil deja de escucharse. Me acerco lentamente; el dedo índice y el mayor los dirijo a su cuello donde estaba la vena yugular. -No hay pulso- digo en un susurro- Nathan trae un frasco, y rápido- luego de unos segundos donde no hay movimiento alguno. Se oyen susurros y pasos apresurados. -¿Qué pasó?- la voz grave y demandante de mi padre retumba en mi oído. -No sé, lo último que hizo fue beber de este líquido. Señalo el charco de un líquido n***o y espeso en el suelo cerca del cuerpo. Mi padre una uno de sus dedo en el charco y lo lleva a su nariz. Hace un ruido de desagrado y dice: -Sangre de ángel; y es reciente- se para y grita:- Revisen cada recinto, habitación y salón del lugar, esperemos que nadie más haya muerto hoy.- lo último en un susurro y con temor en su voz -No puede morir nadie más, hoy es un día de fiesta, es mi cumpleaños- aparece corriendo con sus tacones de punta fina una enojada Margaret. -Margaret, es tu cumpleaños seiscientos, ¿Qué tan importante y especial puede ser?- inquiere papá dirigiéndole una mirada hostil- Que seas una de las pocas hadas del mundo no te hace tan especial, hace más de quinientos años que no hay una muerte en este instituto-. Se para y le hace una seña a Damián, su guardia persona y también asistente- Damián mándale un mensaje a Miguel, esto es urgente. Los ángeles y demonios por distintos caminos se van escapando. Los guardias me rodean otra vez pero con sus armas y alas desplegadas al descubierto y voy caminando hacia mi habitación. Que linda noche.
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