Cómo pieza de ajedrez

1665 Words
Summer. Después de la bendita interrupción de mi jefe, me quedo claro que era como una señal divina donde me decía que no debía mezclar las cosas con Víctor. Pero no le iba a dar el gusto al ogro de mi jefe que se metiera en mi vida. Sé que no soy de las que siguen las reglas, pero esto me importaba. Con todo mi enojo, si ese hombre me hacía enojar rápidamente. Comencé a quitarme mi ropa para meterme a dar un baño, ya cuando estaba casi desnuda sentí que alguien me veía, así que tome mi bate y camine hasta la puerta. Note que estaba abierta, me asome Pero el pasillo estaba solo, quizá fueron alucinaciones mías, cerré la puerta entre al baño y me di un largo y placentero baño. Para después irme a dormir. Desperté más temprano de lo habitual, estiré mi cuerpo, me levanté, hice mi aseado y me puse mi ropa deportiva. Salí al gimnasio, en el lugar ya se encontraban los demás guardaespaldas entrando y otros haciendo ejercicio. Llegué hasta dónde estaba Víctor. —Hola hermosa —Hola cariño. Uno de los guardaespaldas de nombre Fernando se acerca a nosotros. —Summer cierto. —Sí, y tú debes ser Fernando. —Valla tienes buena memoria, no se te olvido mi nombre. —Esta hermosa mujer tiene memoria, fotografía y de largo plazo. Fernando puso cara de asombro. —Debiste de haber sido uno de los mejores elementos navales. —Lo era, pero ahora está aquí. No me gustaba la forma en que Víctor me alababa, era algo incómodo, pero ya luego hablaría con él. —Bueno, chicos iré a golpear un rato el saco. Camine hasta los sacos de arena y comencé a golpearlo, después de un rato Enzio entro, su presencia era importante e intimidante, aunque en mí no causaba ningún efecto, Pero en los demás se veía que sí. Tomo una de las caminadoras y comenzó a correr. Yo seguí golpeando el saco cuando de repente volví a sentir esa sensación de que alguien me veía. Así que voltea a todos lados para ver quién lo hacía, pero nadie todos estaban en lo suyo, sacudí un poco la cabeza y seguí entrenando. Después de un rato salí del gimnasio y fui a mi habitación, me dio un baño rápido. Ya en mi cama había dejado lo que utilizaría el día de hoy. Constaba de un pantalón de vestir skinny que me llevaba un poco arriba del tobillo, una blusa de vestir semitransparente de color blanco y un blazer del mismo color que el pantalón. Cómo iba a ir a la escuela y para estar más cómoda opté por unos tenis blancos sé que no es el atuendo adecuado que utilizan los guardaespaldas, pero tampoco estaba mal visto. Salí de la habitación y fui directo a la cocina para desayunar antes de irme cuando una señora que me imagino que es la encargada de la cocina me dijo que el jefe me hablaba. Deje lo que estaba haciendo y me dirigí al gran comedor. Cuando Enzio, Nick y la tal Sabrina se encontraban desayunando, no pasó desapercibido la forma en que me vio esta última. —Me llamo señor. —Si a partir de ahora almorzaras, comerás y cenaras con nosotros. Sus palabras me descolocaron, pero enseguida me repuse y traté de negarme. —No creo que sea lo correcto. —No es una pregunta, es una orden. Él por supuesto que se puso en modo, yo mando y no me quedó de otra que aceptar. —Si así lo manda está bien. —Perfecto, tome asiento. Yo solo asentí y jale una silla y procedí a sentarme. —Siéntate a mi lado, por favor. —Pero cariño, este es mi lugar y no se puede quitar tu papá por qué él. Va en la cabeza del comedor. Sabrina trató de rebatir, pero Nick no la quiso a su lado. —Tú te puedes mover y dejar que Summer se siente conmigo. —Sabrina deja que Summer se siente al lado de Nick, toma cualquier otro. —P-pero. Está bien. Muy a regañadientes la niñera se levantó y tomó uno enfrente de mí. Yo camino hasta donde estaba Nick y me senté a su lado. Después de ese momento incómodo el almuerzo transcurrió por normalidad, Nick se subió a lavar los dientes para posteriormente salir de la mansión hacia la escuela. Media hora después llegamos al colegio, las puertas se abrieron y entraron las dos camionetas blindadas. Baje junto con Nicolás segundos de Enzio. Entramos y ya ahí había varios padres dejando a sus hijos, y niñeras también. Hice una vista rápida del lugar y de las personas que estaban ahí. Para mi fortuna, ninguna era sospechosa. Y al parecer Nicolás era el único que tenía guardaespaldas. Enzio camino al interior del colegio, abrace a Nick por los hombros y avanzamos también. Llegamos hasta lo que supongo que es la dirección. Me presento a la directora y dijo que yo estaría cuidando a Nicolás. Después salimos junto con ella al salón, el cual sería el del niño. Llegamos al salón y la directora tocó la puerta. —Buenos días, profesor Rossi. Podemos pasar. Al entrar vi a un profesor de pie al lado del escritorio bastante guapo. —Buenos días, claro pasen. —Profesor buenos días. Saludo a mi jefe con cortesía. —Señor Romano, buenos días —Hola profesor. —Hola Nick, ve y toma asiento. —Profesor, ella es la señorita Summer Valentain la guardaespaldas de Nicolás Romano, por lo tanto, tendrá que estar con él. Estiré la mano para saludar al profesor y él hizo lo mismo. —Espero y no le incomode mi presencia, ¿profesor? —Dante, soy Dante Rossi. Será un placer tenerla aquí. Sonreí al escuchar, este profesor me agradaba. Enzio. Terminamos de almorzar y Nick se fue a lavar los dientes, mientras que Summer a ver qué las camionetas estuvieran listas. Me dirigí a dónde estaba Sabrina, ella al verme sonrió. —Hola, ya estoy lista para ir a dejar a Nicolás. —Esta vez no vas a ir, solo iré yo con los guardaespaldas. —Pero porque si soy su niñera, los maestros tienen que saber que yo puedo ir por él. —Eso ya no será necesario, Summer se va a encargar, por eso es su guardaespaldas. Tú solo te vas a encargar de que haga su tarea y cumpla con sus deberes. Ella no dijo nada, solo se le cristalizaron los ojos, algo que me molestaba y mucho. Me molestaba que me quisiera chantajear de esa forma. —Otra cosa, es la última vez que te expresas de alguien que trabaja aquí como un simple empleado, te recuerdo que tú también lo eres. —Yo soy más que tu empleada, soy tu mujer. —Solo eres mi amante, no te confundas. —Porque me tratas así, es por esa verdad, desde que ella llegó, estás distante, no hemos estado juntos. Me di media vuelta para no seguir discutiendo. —Enzio no te vayas. Salí de la casa y mi hijo ya estaba dentro de la camioneta, Summer estaba parada afuera de este platinado muy a gusto con Víctor. —Nos vamos o piensan seguir platicando. —No señor, una disculpa. Summer se subió a lado del copiloto, Víctor camino hasta la camioneta donde iban los demás guardaespaldas, pero antes de llegar lo estuve. —Víctor. —Si señor. —Quédate, te mandaré instrucciones de lo que vas a hacer. —Está bien señor. Camine hasta mi camioneta cuando él me detuvo. —Disculpe, señor, hice algo mal. —No, simplemente te necesito en otro lado. Espera mis instrucciones. Subí a la camioneta, di la indicación para qué arrancarán, al instante Carson me preguntó por Víctor al ver qué se quedaba. —Qué paso con Víctor, porque no subió a la camioneta. —Él ya no trabajará más en esta casa, lo reiniciaremos en la casa de mi madre. —Es uno de mis mejores hombres, ¿por qué lo quieres mover a otro lado? Preguntó con interés Carlson. —Tú lo acabas de decir, como es uno de los mejores, lo quiero cuidando a mi mamá. —Si así lo dispones, entonces así será. Sabía que mi amigo no estaba muy de acuerdo con mi respuesta, pero no iba a obtener otra porque ni yo mismo sabía por qué lo hacía. Llegamos al colegio en silencio, entramos bajo la visita de los padres de familia y demás alumnos, al llegar a la dirección presente a Summer y después fuimos al salón el cual ocuparía Nick este nuevo ciclo. Al entrar noté a un maestro un poco más joven que yo anotando su nombre en el pizarrón, la directora hizo las presentaciones correspondientes. Summer saludo al maestro con una gran sonrisa y el a ella. Eso no fue molesto, ella es así. Sonriente, lo que me molestó fue el estúpido comentario del maestro. ¡Será un placer tenerla aquí! Iba a contestar cuando los demás alumnos entraron y la directora nos hizo salir del salón. —Caballeros, tenemos que salir del salón, los niños están entrando. Carson palmeo mi hombro para que saliéramos. Una vez afuera la directora me hizo el mismo comentario de cada año. —Bien señor Romano, espero que este año sea más participativo con respecto a las actividades del colegio. —También lo espero. Ella no acotó nada más, se dio la vuelta y se fue. Me pare frente a la ventana para observar la clase, más bien para ver cómo el maestrito le sonreía coquetamente a Summer y ella a él. —Nos vamos. Se acercó Carson a mi lado, mientras seguía viendo al maestro. —Sabes que es lo malo. —No. —Que al maestro Rossi no lo puedes mover como pieza de ajedrez para salvar a tu reina. Sus palabras dejaban una sensación amarga en mi garganta.
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