Enzio.
Escucho la última llamada que hizo Summer y doy vueltas como león enjaulado.
—Dime que ya pudimos ubicar la camioneta.
—Aún no, el GPS está desconectado, no sabemos qué fue lo que pasó.
—Maldición, Carson, es mi hijo el que está en esa camioneta y Summer solo vienen ellos dos.
El celular de Carson suena indicando que es ella la que está llamando, rápidamente contesta.
S—Maldita sea Carson dónde están. Necesito refuerzos, pude deshacerme de dos camionetas, pero aún hay una que no me deja, aparecer. También conoce las calles por donde estoy entrando y saliendo.
Doy un pequeño suspiro al saber que están bien y que ella está tratando de traer sano y salvo a mi hijo.
C—Summer, GPS está apagado, no podemos localizarte. Necesito saber dónde estás exactamente.
S—Estoy en Vía di Monte Brianzo. Voy a intentar deshacerme de ellos en el río Tiber.
C—Tienes cuidado, Summer. Vamos para allá.
Carson cuelga la llamada y sin que él diga nada salimos de la mansión.
—Tú no vas a ir, es muy peligroso, no sabemos a qué nos estamos enfrentando.
—No te estoy pidiendo permiso, voy a ir, sabes bien que no le tengo miedo a la persona que esté detrás de esto.
—Mi deber es tu seguridad y la de mi sobrino, Summer está manejando bien, esto ya la escuchaste.
—No me interesa, es mi hijo y voy a ir para ver que esté bien, no me voy a quedar aquí esperando noticias.
Carson no dijo nada, sabía que no iba a desistir en ir, me subí a la camioneta y salimos rumbo a la ubicación que Summer nos dio.
No tardamos mucho en llegar. Al entrar a la avenida que conecta al río, notamos que ya había patrullas y una ambulancia. Bajé rápido, mientras que corría, recuerdos se vinieron a mi mente, recuerdos del día en que perdí a mi mujer. Era una escena muy similar.
—Señor, no puede pasar.
—Es mi hijo y mi guardaespaldas.
El policía se hizo a un lado, mi hijo al verme se bajó de la ambulancia y corrió.
—Papi.
Lo recibí con los brazos abiertos y le di gracia a Dios que él estuviera bien.
—Estás bien.
—Si, papi. Summer me salvó, pero ella, ella.
Mi hijo se soltó a llorar, un miedo se apoderó de mí al pensar que algo malo le pasó.
—Que le pasó a Summer.
Mi pequeño señaló a la ambulancia donde estaba Summer, lo tomé de la mano y caminamos hasta allá.
Estaba sentada en una camilla, un paramédico la estaba revisando.
—Ya les dije que estoy bien, solo fue un pequeño desmayo por la adrenalina o algo parecido.
—Señorita, entienda que debemos llevarla al hospital, necesitando revisar su cerebro para ver si no hay algún coágulo debido al golpe que recibo. Eso le pudo provocar el desmayo.
—Estoy bien.
Nos acercamos más, sentí un alivio al ver que estaba bien, pero también preocupación al escuchar que recibió un golpe el cual le había ocasionado un desmayo.
—No se preocupe, yo me encargo de que ella vaya al hospital.
Ambos voltearon a verme, Summer frunció el cejo y bajó a regañadientes.
—Señor, no es necesario que vaya al hospital, me encuentro bien.
—Pero usted perdió el conocimiento.
—No se preocupe, estoy bien.
—No me importa, es mi empleada y mi deber es ver qué se encuentre bien, así que camine que yo mismo la llevaré hasta el hospital.
Ella trató de decir que no, pero me adelanté.
—No es una pregunta, es una orden.
—Está bien señor.
Caminamos hasta donde Carson estaba.
—Estás bien, campeón.
—Sí, Summer me salvó, ella es mi héroe.
Mi amigo abrazo a mi hijo, él al igual que yo estaba muy preocupado.
—Gracias Summer.
—No iba a permitir que le pasará nada.
Carson también abrazo a Summer, eso me molestó de cierta forma. Aclare la garganta para que se separaran.
—Encárgate de todo aquí, lleva la camioneta con los técnicos, voy a llevar a Summer al hospital.
—Te sucedió algo.
—El impacto que recibí cuando choque por el disparo que le dieron a la llanta provocó que perdiera el conocimiento por un momento, pero ya le dije al jefe que estoy bien, no hay necesidad de ir al hospital.
—Y yo ya le dije que no sea necia que vamos a ir quiera o no.
—Bien, yo me encargo de todo.
Salimos del lugar y fuimos hasta donde la camioneta estaba.
Abrí la puerta para que Nick se subiera, Summer iba a subirse a delante cuando la detuve.
—Señorita Valentain súbase atrás con nosotros.
—Pero señor.
—Sin peros.
—Mejor haz caso, papá, es muy enojón Sum.
Ella se subió del otro lado, le di indicaciones al chófer para qué nos llevará al hospital.
Ya en camino mi hijo hizo algo que jamás había hecho con alguno de sus guardaespaldas. Abrazo a Summer y le dio un beso en la mejilla.
—Gracias Summer por cuidarme de esos tipos, en verdad tuve mucho miedo.
—Ya te dije que, mientras estés a mí, cargo, nada te va a pasar; yo seré siempre tu ángel guardián.
A Nick se le llenaron los ojos de lágrimas, ella lo abrazó y por un momento me imaginé a Summer siendo la mamá de Nick. Sé que estoy mal porque Nick ya tiene una madre que lo cuida desde el cielo, pero no puedo evitar imaginarme eso.
Salgo de mis pensamientos cuando el chófer nos indica que llegamos al hospital, nos bajamos e ingresamos. Le doy la orden médica al doctor que el paramédico me dio.
Este observa de más a Summer, sonríe, y ella le regresa la sonrisa.
—Por aquí, síganme.
Entramos a un consultorio, mi hijo se sienta y Summer hace lo mismo, yo me quedo de pie.
—Buenas tardes, soy el doctor Gustavo Quiroga.
—Buenas tardes.
Contestamos al unísono.
—Tú debes ser Summer Valentain.
Ella asintió.
—Bien, Summer que tenemos aquí.
Él comenzó a leer el informe que el paramédico le había dado.
—El paramédico que la atención dice que recibió un fuerte golpe en la frente y eso causó tu desmayo.
—No me desmayé, solo perdí el conocimiento por un momento.
—Bien haber dígame como sucedió lo del golpe.
—Soy guardaespaldas y nos.
El doctor interrumpió a Summer.
—Ah es guardaespaldas, pensé que era la esposa del señor.
—No soy la guardaespaldas de Nick, el hijo del señor Romano.
—A ok, bueno, prosiga.
Ella le contó cómo había estado lo del golpe, le pido que se subiera a la camilla para que la revisara.
El doctor eso a tocar partes de la cabeza de Summer, luego puse una lámpara en sus ojos, bajo la lámpara y se acercó a su rostro más de lo debido.
—Te han dicho que tienes unos ojos muy bonitos.
Fruncí el ceño por el comentario del doctor. Summer hace hacia atrás su cabeza
—Perdón.
—Que si le han dicho que tiene unos bonitos ojos.
—Está coqueteando con ella o la está revisando.
—Si perdón disculpen mi falta de profesionalismo.
—Y dígame, estoy bien, verdad.
—A simple vista estás todo bien; peor, para descartar algún coágulo en la cabeza, vamos a hacer una resonancia. Detrás de la cortina hay una bata. Quiere tu ropa y ponte la bata. En un momento vendrá un enfermero y te llevará para hacerte la resonancia.
—Es necesario.
—Sí.
Summer Se cambió y se puso una bata, unos minutos después entro un enfermero con una silla de ruedas y se la llevó.
—Papá.
—Si campeón.
—Summer va a estar bien.
Me sorprendió la preocupación que mi hijo tenía con summer, sin duda en este tiempo había hecho una gran conexión.
—Si hijo, solo es un chequeo para descartar cualquier cosa.
Mientras esperábamos, me llegó un mensaje de Carson.
C —Es urgente que hablamos.
Bloquee el teléfono. Una hora después, el mismo enfermero trajo a Summer. Detrás de ella venía el doctor.
—Cámbiate para que veamos tus resultados.
Summer volvió a meterse a la cortina y se cambió muy rápido.
—Y bien doctor que tiene Summer.
—Nada, ella no tiene nada. Sus resultados arrojaron que todo en su corteza cerebral se encuentra perfectamente bien. El desmayo que sufrió fue debido a la presión, el golpe y la adrenalina de la persecución. La única indicación que le voy a mandar es que tomó de reposo mínimo por dos días abundantes líquidos y, en dado caso de que presente algún otro desmayo o visión borrosa, tiene que regresar a urgencias para darle otra valoración en dado caso de que no está dada de alta.
—Sum. Estás bien.
—Te lo dije, ahora vámonos.
Summer se paró rápido para irnos.
—Gracias doctor.
—Ni agradezcas, llevas mi número personal por si se te ofrece algo, lo que sea.
No pasó desapercibido el tono con el que dijo eso último. El doctor también me dijo de la mano y me permití tomar del brazo a Summer para sacarlo de ese lugar.
—Como que muy coqueto el doctor no creé.
—Si un poco.
Salimos del hospital, subimos a la camioneta y nos fuimos a la mansión. En el camino, Summer y Nick se quedaron dormidos. Viéndola dormir pude detallar más sus facciones. Es realmente una mujer muy hermosa. Con unos labios pequeños, pero carnosos, tan apetecibles, sabrán tan bien como se ven.
Demonios, otra vez estoy pensando en besarla, debo de calmarme o cometeré una locura. Volteó a otro lado notando que estamos entrando al jardín de la mansión y como si fuera un robot, Summer se despertó.
—Señor, una disculpa, me quedé dormida.
—No se preocupe, la entiendo, está cansada.
Ella sonrió y por primera vez noté que su sonrisa es tan bonita como sus ojos.
Salimos de la camioneta, ella se fue a descansar a su habitación y yo llevé a mi hijo a la suya.
Me dirigí a mi despacho donde me estaba esperando Carson.
—Dime que fue lo que pasó.
—Tenemos un infiltrado entre nuestros hombres.
—Porque piensas eso.
—Mis técnicos revisaron la caminata, alguien desactivo el GPS para que no pudiéramos ubicar la camioneta. Por suerte no pudieron con Summer.
—Necesito saber quién está detrás de todo esto, si alguien es un traidor tiene tuvieron que haberlo comprado, sabes bien que se investiga a todos antes de trabajar para mí.
—Eso mismo, pensé, es por eso que le pedí a Monti que venga a revisar las cámaras de seguridad para ver si encuentra algo. En este momento no podemos confiar en nadie que trabaje en esta casa.