Enzio.
El partido termina y me dirijo hasta dónde está mi hijo con Summer y el tal Dante. El último está abrazando a Summer.
—Buenas tardes.
Los tres voltean, mi hijo se levanta y me abraza.
—Papa si viniste.
—No me perdería tu partido campeón.
Me quedo viendo a Dante y a Summer quien no deja de abrazar a Summer y sonreír como idiota.
—Espero no interrumpir.
De inmediato Summer se separa y camina hasta donde estoy con mi hijo y Carson.
—Que bueno que se tomó el tiempo para venir a ver a Nick jugar.
—Una mujer me dijo que no me perdiera de los momentos felices de mi hijo y que me parecía a su papá.
Ella se pone roja de la pena.
—Qué les parece si vamos a comer algo para celebrar tu victoria.
—¡Siiii! Podemos ir a las hamburguesas, por fa si porfa.
Nicolás junta sus manos en forma de súplica, no soy muy fan de la comida rápida, pero por ver feliz a mi hijo, are una excepción.
—Si vamos a dónde quieras.
Tomo a mi hijo de la mano.
—Nos vemos el lunes maestro.
—Hasta el lunes, Nicolás.
No quiero despedirme del maestro, pero por educación lo tengo que hacer.
—Nos vemos maestro Rossi.
—Fue un gusto tenerlo aquí, señor Romano.
Doy la vuelta Pero antes de alejarme lo suficiente escucho a Dante hablar con Summer.
—Ya te tienes que ir. Quédate un poco más.
—No me puedo quedar, sabes bien que estoy trabajando.
Sonrío por su respuesta, la cual se borra al escuchar lo que él le dijo.
—Ya que, esperaré con ansias que sea mañana para pasar por ti y estar toda la tarde juntos.
—Tanto te emociona que salgamos.
—Como no tienes idea.
Pude ver de reojo como él se acercó a ella y deposito un beso en su mejilla.
—Mejor vete o no te dejaré ir.
—Eres imposible, nos vemos mañana.
—Hasta mañana hermosa.
Aprieto mis manos y camino hasta Carson muy enojado. Segundos después, Summer llega con una gran sonrisa.
—Si dejo de coquetear con el maestro, podemos irnos.
—Yo no estaba. Ah, no sé por qué le explico, si es mi vida privada y por lo que sé Dante no trabaja para usted, así que si quiero puedo flirtear con él.
Ella se subió en el asiento del copiloto mientras que yo estaba que reventaba del coraje, quien demonios se cree para hablarme así.
—Ja, ja, ja hay hermano hasta que por fin llegó una mujer que no se inmuta ante tu presencia y te habla sin querer agradarte o insinuarte algo, ahora entiendo por qué estás loquito por ella.
—No sé de qué hablas, mejor mueve tu trasero que Nick quiere sus hamburguesas.
Subimos a la camioneta, en el trayecto a la hamburguesería no dejaba de pensar en lo que había escuchado, no debía de importarme con quién saliera ella.
Era libre de salir con el maestro o con quien ella quiera. Pero no puede salir con nadie, ella es la guardaespaldas de mi hijo y su deber es velar por su seguridad. Si eso, eso le diré y no saldrá con ese tipo. No lo permitiré.
Summer.
No entiendo qué le pasa a este sujeto, con que derecho se siente para decirme que deje de coquetear con Dante, yo ni siquiera estaba haciendo eso.
Llegamos al sitio de comida rápida, Enzio ordenó que me sentará con ellos, y mesero llegó y nos dio una carta con la variedad de hamburguesas que había.
—Sum te gustan las hamburguesas o eres de las que prefiere una ensalada a algo grasoso.
Me preguntó Carson, con curiosidad.
—No te voy a negar que me gusta cuidarme, pero soy de las que prefiere una hamburguesa, pizza o tacos que son mis favoritos a una ensalada César, Florette Sea and Earth o Caprese.
—Yo pienso igual que tú y admiro a las mujeres que no se matan de hambre.
Yo reí por su comentario, al tiempo que los ojos de Enzio se clavan en mí. Genial ahora va a pensar que estoy coqueteando con Carson.
Por fortuna el mesero llega para tomar nuestra orden, los cuatro pedimos las hamburguesas, Nick le pide permiso a su papá para ir a los juegos mientras la comida llega.
Me voy a parar para ir a cuidarlo cuando Carson me dice que me quedé, que él va porque le gusta ver cómo juega.
Me quedo sentada con una gran incomodidad, por tener a Enzio frente a mí el cual no deja de verme con esos ojos azules.
—Tengo algo en la cara.
—Dusculpe. No la estaba mirando.
Es en serio que va a decir eso cuando en realidad me estaba mirando.
—Ok, digamos que le creo. No me gusta discutir con mis jefes.
—Dime Summer que tanto hablaba con él maestro de Nicolás.
—Nada que sea de su incumbencia.
—Me incumbe porque está en horario laboral y además ya habíamos hablado dé.
—Mire en primer lugar, no estaba descuidado a Nick y en segundo lugar no estoy incumpliendo con su tonta regla porque Dante no trabaja para usted y si tanto quiere saber que hablaba con él, pues me invitó a salir mañana y como es mi día de descanso y no tengo que pedirle permiso acepte.
Me pare antes de que esté señor, me sacará más de mis casillas, quién se creía. La noche anterior me besa, en la mañana me dice que todo fue un error y ahorita se molesta porque Dante es cercano a mí. Es un idiota.
Enzio.
Después de la comida, Summer decidió regresar a la mansión en la camioneta de los otros guardaespaldas según ella para que fuera más cómodo.
Mi pequeño subió a su habitación por qué estaba demasiado cansado y quería dormir.
Solo vi cuando ella salió después de que se quedó dormido, trate de hablar con ella, pero me ignoro olímpicamente.
Entro a mi oficina para poder trabajar un rato antes de irme a dormir cuando veo a Sabrina casi desnuda.
—¿Qué haces aquí Sabrina?
—Hola te estaba esperando.
—Hoy no estoy muy estresado y quiero trabajar un rato para despejar mi mente.
—Yo te puedo ayudar a quitarte ese estrés.
Ella se acercó a mí con pasos seductores y comenzó a besar mi cuello, algo que me excita mucho, lo raro era que esta vez su contacto me incomoda y demasiado.
—Sabrina detente
—Vamos llevamos días sin estar juntos y quiero sentirte dentro de mi
—Sabrina hoy no por favor.
Ella se separó de mi muy enojada.
—Ni ayer, ni hoy, no mañana, me puedes decir que te pasa, porque llevas días sin querer estar conmigo.
—Ya te dije que estoy muy estresado y tengo demasiado trabajo.
—Eso nunca a sido impedimento para que tengamos sexo, siempre te ha ayudado con tu estrés.
—Pues hoy si lo es
—No te creo algo más te pasa, desde que llegó esa dichosa guardaespaldas no haces otra cosa más que estar en negativa conmigo y me alejas como hoy que no me dijiste que ibas a ir al colegio de Nicolás para ver su juego y te fuiste solo, soy su niñera y mi deber es estar con él y contigo.
—No tengo por qué avisarte, no eres ni mi esposa, ni mi novia. Solo eres mi amante. Ya te lo he dicho muchas veces.
Ella endureció la mirada, tomo la gabardina que estaba en el sillón y se la coloco.
—Pensé que teníamos algo especial y que pronto lo harías oficial, pero ya veo que no.
Ella se dio la vuelta y salió de la oficina, me dejé caer en mi silla. Está mujer me está sacando de mis casillas.
Unos minutos después la puerta se abre entrando Carson.
—Dime que fue lo que pasó.
—Entra ya sabes estás en tu oficina.
—No te queda el sarcasmo, mejor dime qué paso te deje solo con Summer. Cuando llegue ella no estaba, y cuando regreso no quiso ni verte. Se veía algo enojada porque hasta se regresó en otra camioneta.
—No paso nada. Solo le dije que, que tanto hablaba con el maestro.
—¿Qué te dijo? Y ¿qué le dijiste para qué se enojará?
—Me dijo que la invitó a salir y que acepto. Le di a entender que no podía salir con el y ella me dijo que no estaba incumpliendo mi tonta regla porque Dante no trabaja para mí.
—En teoría ella tiene razón. Él no trabaja para ti así que puede salir con él las veces que ella quiera.
—Estas de su lado o del mío.
—Del tuyo, pero la riegas, no le puedes prohibir que salga con el maestro Rossi, te lo dije debes de arreglar tus tonterías la primera es Sabrina y la segunda admitir lo que te pasa con Summer y dejar de alejarla o selo contrario deja que sea feliz con otro.
Masajee mis sienes porque el solo hecho de pensar en ella con otro me da migraña. Mi amigo tiene razón tengo que aclarar las cosas con Sabrina y terminar con ella definitivamente.